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El rol de la Comunicación en la valoración científica

Comunicación de la ciencia

 

Dos miradas complementarias sobre la comunicación de
la ciencia. Alberto Mangione plantea que existe una consideración
diferencial que desfavorece a las ciencias sociales frente a las
ciencias exactas y naturales y que se traduce también en la
comunicación.

  

En
los ámbitos científicos y académicos, se plantea como hipótesis y a
veces con una certeza inquietante que las ciencias sociales y
humanidades tienen menos valor que las ciencias exactas y naturales. Que
las ciencias mal llamadas duras gozan de un alto prestigio y mayor
valoración que otras ciencias dentro de la academia. Las diferencias de
aproximación de tipo metodológico o la falta de reconocimiento de estas
diferencias o por caso las posturas de tipo epistemológicas en torno de
la práctica científica han consolidado esta valoración diferencial.

Por Antonio Mangione* 

Mientras que unas ciencias, por ejemplo las exactas y naturales, son
respetables y confiables, las ciencias sociales no lo serían.
Parámetros como la rigurosidad, la robustez y la repetibilidad serían
propios de ciertas ciencias y no de otras. Sin embargo, se consideran
trasladables de una ciencia a la otra. Existen procesos irrepetibles,
pero no por eso son menos valiosos. Al mismo tiempo los abordajes pueden
ser realizados con rigurosidad en distintos tipos de ciencias y con
distintas metodologías.
 

Al análisis anterior podría sumársele el hecho de que las ciencias
sociales han sufrido recortes de financiamiento y, por lo tanto,
alteraciones en su desarrollo y consolidación. Por otro lado, las
ciencias sociales y las humanidades ponen a la política, a la economía y
a la propia ciencia bajo análisis e interpelan a estas actividades que
son espacios de construcción y ejercicio de poder.

 

La inversión económica hecha en Argentina en las ciencias sociales y
humanidades fue siempre relativamente baja. Las ciencias exactas y
naturales representan el 21 por ciento de la inversión en el 2011 y las
ciencias sociales, el 11 por ciento. Sin embargo, existe una tendencia
hacia un incremento en la asignación de fondos a I+D antes que a
ciencias sociales. La inversión subió de 2001 a 2011 en un 15 por ciento
para las ciencias sociales por ejemplo y 12 por ciento para ciencias
exactas y naturales. En Chile, Colombia, Uruguay y otros países de
América latina la situación es similar. Es decir, las ciencias naturales
y exactas doblan a las ciencias sociales. En México la inversión en I+D
es hasta 7 veces mayor que en ciencias sociales. Estas son condiciones
estructurales dentro de las cuales se ve afectada la valoración de las
distintas disciplinas científicas.

 

El dato no es menor si se considera que los egresados del grado y
del posgrado provienen en su mayoría de las ciencias sociales. Las
condiciones estructurales arriba mencionadas podrían además estar
interfiriendo con el acceso a las investigaciones y desarrollos en estas
áreas con menos financiamiento. Este problema claramente ha sido
visualizado por las autoridades correspondientes.

 

Al respecto, en el año 2003, por no ir mucho más atrás, las becas
otorgadas dentro de la gran Area de las Ciencias Sociales del Conicet
representaban el 70 por ciento de las que se otorgaban en la gran Area
de Ciencias Biológicas y de la Salud del mismo organismo**. Esta
situación se revierte y en el 2013 no había diferencias. En el mismo
período, las becas para ciencias sociales se multiplicaron por 5,
mientras que en ciencias biológicas y de la salud, por 4. La
recomposición de este retraso en la inversión en ciencias sociales fue
compensada a expensas de un decrecimiento en la inversión en las áreas
de Ciencias Biológicas y de la Salud y en las Ciencias Exactas y
Naturales***.

 

Cuando se trata de la comunicación pública de las ciencias la pregunta es: ¿ciencias sociales, dónde están?

 

La práctica científica exige la comunicación, en principio entre
científicos, de hallazgos y procesos científicos. Por fuera del ámbito
científico, en los medios se comunican hallazgos científicos, más que
procesos de generación de conocimientos científicos. Los medios de
comunicación cumplen un papel fundamental en, además de informar sobre
las ciencias, construir sentidos en torno de las ciencias.

 

¿Existe una valoración diferencial de estas ciencias a la hora de
ser comunicadas? ¿En qué medida las investigaciones sobre pobreza,
inclusión, lenguaje, lingüística, historia comparada, economía
comparada, política, análisis institucional comparado son consideradas
como potenciales noticias en medios?

 

La heterogeneidad de abordajes, la diversidad de metodologías, el
reconocimiento de las contribuciones de una u otra ciencia, la
comunicación de sus generalidades y sus particularidades se convierten
en un desafío, en campo de estudios, en campo de debate. Este es el
campo de intervención de las ciencias sociales, de políticos, de los
propios investigadores y el desafío de las y los comunicadores y
periodistas que las comunican.

 

* Doctor en Filosofía. Universidad Nacional de San Luis.

 

** Conicet en Cifras http://www.conicet.gov.ar/acerca-de-conicet-en-cifras/

 

*** El Estado de la Ciencia 2013 http://www.ricyt.org/publicaciones

Enero 2015.

Fuente: Diario Página 12

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