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Ceremonial de Sucesión Papal

Ceremonial religioso: La renuncia del Papa dió paso al enigmático cónclave de sucesión

 





El
papa Benedicto XVI, en un todo de acuerdo con las normas del derecho de
la Iglesia Católica, dio a conocer su renuncia el pasado 11 de febrero.
Canónicamente, es decir acorde a las reglas establecidas, la expresó
libremente, la manifestó formalmente y no esperó su aceptación porque
esa dimisión no puede ser aceptada por nadie.



Los
más diversos comentarios aparecidos en los medios de comunicación
social me llevaron nuevamente a mis estudios de Derecho Canónico. Soy
abogado y especialista en Protocolo y pensé enseguida que así como no se
ganó Zamora en una hora es preciso «fare il punto della situazione», es
decir analizar detenidamente la situación y sus consecuencias.



Por Roberto Sebastián Cava

El Papa se retiró el 28 de febrero a las ocho de la tarde, la hora en la cual finalizaba su jornada de trabajo. Se produjo de inmediato la llamada sede vacante y fue preciso convocar un cónclave. Esta palabra proviene del latín y define la reunión de los cardenales de la Iglesia con derecho a voto para elegir a un papa. El sustantivo abarca también el significado del encerramiento de unas personas en un sitio previamente determinado, es decir bajo llave.

Los modernos medios tecnológicos son bien conocidos en el Estado Vaticano. La “Casa Santa Marta” es, por otra parte, un alojamiento digno para quienes, como en esta oportunidad, deben mantenerse en un clima de oración y de recogimiento. El papa Juan Pablo II lo hizo construir expresamente y colabora al cumplimiento de unas normas bien determinadas en uno de los últimos documentos pontificios.

El papa Benedicto XVI en su Carta Apostólica en forma de Motu Proprio, determinó que “desde el momento en que la Sede Apostólica quede legítimamente vacante, se esperen 15 días a los ausentes, antes de iniciar el cónclave. Dejó la facultad al Colegio de Cardenales de anticipar el inicio del cónclave si consta de la presencia de todos los cardenales electores, así como la facultad de postergar si hay motivos graves el inicio de la elección por algunos días más. Pero habiendo transcurrido como máximo 20 días desde el inicio de la Sede Vacante todos los Cardenales electores presentes están obligados a proceder a la elección”.

En mi segmento radiofónico de esta semana tuve ocasión de hablar sobre los momentos históricos que vivimos los católicos y las personas que sin serlo nos acompañan en estas horas con su afecto y comprensión. Así puedo ahora trasmitir el testimonio de un hombre que se denomina ateo. El no duda en afirmar la victoria de la supremacía del bien común en el cónclave que comenzará pronto.

Conversábamos también en la radio con el ejemplo sencillo de una comunidad de vecinos. Ellos pueden realizar una asamblea para resolver asuntos importantes del edificio que los cobija. Conocen de antemano que de una votación saldrá una decisión válida. Sucede lo mismo en la asamblea de accionistas de una empresa. Allí existen también normas muy claras. En los dos casos citados quienes hayan disentido con las resoluciones tomadas por la mayoría, las acatarán también. Bien, de la misma manera os cardenales de un cónclave saben que de la mayoría de dos tercios de los votos de los presentes en una votación saldrá el nuevo Sumo Pontífice.

El famoso “secreto” que deben guardar los cardenales y las personas que colaboran en la realización del cónclave encuentran respuesta en los innumerables juramentos exigidos por las leyes civiles a las profesiones más diversas. Quizás el texto a utilizarse en el cónclave colabore para un mejor entendimiento. Dice así: “Yo N.N. prometo y juro observar el secreto absoluto con quien no forme parte del Colegio de los Cardenales electores, y esto perpetuamente, a menos que no reciba especiales facultades dadas expresamente por el nuevo Pontífice elegido o por sus Sucesores, acerca de todo lo que atañe directa o indirectamente a las votaciones y a los escrutinios para la elección del Sumo Pontífice”.

El nuevo papa será joven o de mucha edad o de tal o cual país o de mente brillante o de corazón sencillo o delgado o grueso o de gran altura o mediana. Sin embargo fue elegido en el cónclave. “Entonces el cardenal decano o el primero de los cardenales por orden y antigüedad, en nombre de todo el colegio de los electores, le pedirá el consentimiento con las siguientes palabras: “¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?” Y, una vez recibido el consentimiento, le pregunta: ¿Cómo quieres ser llamado?”

Muy pronto tendremos ocasión de observar por la televisión a los cardenales electores. “En hábito coral irán en solemne procesión, invocando con el canto del Veni Creador la asistencia del Espíritu Santo, a la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico, lugar y sede del desarrollo de la elección”.

Es probable entonces que venga también a nuestra memoria el canto llano que acompañó nuestra graduación universitaria. Veremos a unos hombres muy solemnes y, entre ellos al sucesor de Pedro.

Marzo 2013.

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