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Comunicación No Verbal

Comunicación No Verbal





La
comunicación no verbal ayuda a interpretar todos aquellos mensajes que
no se expresan con el lenguaje verbal y que de una u otra manera tienen
incidencia en la comunicación verbal. Con mucha frecuencia se presentan
problemas en la comunicación, se dice más de lo que se cree y menos de
lo que se piensa; pero, he ahí la paradoja, también se dice mucho más de
lo que se piensa, con los gestos y las posturas, sobre todo en aquellos
inadvertidos que se manifiestan en microsegundos y que transmiten una
impresión tan fugaz como penetrante.



Comúnmente se utiliza el
término no verbal para describir todos los acontecimientos de la
comunicación humana que trascienden las palabras dichas o escritas. Al
mismo tiempo, se advierte que estos acontecimientos y conductas no
verbales pueden interpretarse mediante símbolos verbales.

La
comunicación no verbal, no debe estudiarse como una unidad aislada, sino
como una parte inseparable del proceso global de comunicación.Puede
servir para repetir, contradecir, sustituir, complementar, acentuar, o
regular la comunicación verbal, a través de las emociones mediante
señales que la identifican tales como: expresiones faciales, postura,
posición, espacio, actos explícitos y gestos, que muestran y regulan el
comportamiento del individuo. Muchas expresiones faciales al parecer no
son aprendidas sino universales en el ser humano. El resto del cuerpo
también transmite mensajes mediante su posición y postura, un lenguaje
llamado “lenguaje corporal”.

De otro lado la conducta asertiva o
no asertiva que adopta el individuo repercute en las relaciones
interpersonales. El ser asertivo es característico de las personas que
aceptan sus características peculiares, así como las de las demás; es
ser hábil socialmente para expresar los sentimientos y estas habilidades
sociales incluyen respuestas verbales y no verbales (lo que decimos o
hacemos), cognitivas (valoraciones, expectativas) y emocionales
(respuestas de ansiedad, temor, ira, alegría, sorpresa, vergüenza, entre
otros).

Estos planteamientos han provocado diversos
cuestionamientos de investigadores y en general de la sociedad. Si bien,
se han hecho grandes contribuciones relativamente recientes en el campo
de la comunicación no verbal, estas poco se han centrado a las
necesidades propias del medio.

En este artículo se plantea
después de una revisión teórica, los distintos aportes que algunos
autores han dado para dilucidar y comprender, la influencia que ejerce
la comunicación no verbal en la conducta no asertiva; consignados en el
marco referencial.

La conducta no asertiva, la comunicación
verbal y no verbal, son temas que han provocado diversos
cuestionamientos de investigadores y en general de la sociedad.

La
comunicación no verbal ha de estudiarse no como una unidad aislada,
sino como una parte inseparable del proceso global de comunicación.
Puede servir para repetir, contradecir, sustituir, complementar,
acentuar o regular la comunicación verbal. Es, por otro lado, importante
debido al papel que desempeña en el sistema total de la comunicación,
la tremenda cantidad de señales informativas que proporciona en toda
situación particular, dado que se la utiliza en áreas fundamentales de
la vida cotidiana.

La expresión corporal es el lenguaje del
cuerpo. Lenguaje universal y común que permite a los seres humanos
comunicarse con ellos mismos y con los demás. Dicho lenguaje puede
realmente contradecir las comunicaciones verbales, lo que permite
encarar la dinámica de las relaciones interpersonales. El cuerpo habla a
través de las emociones. El campo de la comunicación interhumana es un
fenómeno social que repercute en las relaciones interpersonales de los
individuos en cualquier ambiente social, máxime cuando la conducta no
asertiva que adoptan los individuos tiene incidencia en dichas
relaciones. De otro lado, la asertividad es la capacidad de un individuo
para transmitir a otra persona, sus posturas, opiniones, creencias o
sentimientos. Es a través del entrenamiento de la asertividad sin duda
alguna, la forma de entrenamiento de las habilidades sociales que más
atención ha recibido por investigadores de todas las épocas.

LA COMUNICACIÓN

E.
McEntee define la comunicación humana “como un proceso, es decir una
serie de eventos que ocurren consecutivamente y en un orden y en un
tiempo definidos. Se puede explicar el proceso de la comunicación humana
como la transmisión de señales y la creación de significados”.

Las
emociones están implícitas en lo que se conoce como la comunicación no
verbal, y se refiere a todo aquel significado que un mensaje puede
contener, además de, a pesar de o en lugar del significado transmitido
por las palabras orales o escritas. Las siguientes son algunas de las
modalidades de la comunicación no verbal que señala Duncan:

El
movimiento corporal o conducta kinésica, gestos u otros movimientos
corporales, incluyendo la expresión facial, el movimiento ocular y la
postura. El paralenguaje: las vocalizaciones, ciertos sonidos no
lingüísticos, como la risa, el bostezo, el gruñido y ciertas
distorsiones o imperfecciones del habla, como pausas repentinas y
repeticiones.

La proxémica: la utilización del “espacio social y personal y la percepción que se tiene de éste”.

El olfato.

La sensibilidad de la piel al tacto y a la temperatura.

El uso de artefactos, como el vestuario y el arreglo personal.

La
comunicación es tomada como un intercambio de mensajes cuyos
significados se basan en la existencia de un código, este código se toma
como reglas de interpretación que son las que comparten el emisor y el
receptor del mensaje. Existen dentro de la comunicación códigos
comunicativos diferentes, que regulan las relaciones interpersonales.

La
Psicología ve en la comunicación humana ante todo y sobre todo la
conducta del hombre y las condiciones de esa conducta que descansa en la
persona. Los procesos comunicativos y sus condicionamientos se
entienden como parte y propiedad de los procesos y sistemas sociales.
Las condiciones del comportamiento comunicativo son tanto de naturaleza
psíquica como social.

COMUNICACIÓN NO VERBAL

Perspectivas en la definición de la comunicación no verbal.

Conceptualmente,
el término no verbal es susceptible de una gran cantidad de
interpretaciones, exactamente igual que el término comunicación. La
cuestión básica consiste en establecer si los hechos que
tradicionalmente se estudian como no verbales lo son realmente. Se dice
que Ray Birdwhis- tell, un pionero en la investigación de lo no verbal,
ha comparado el estudio de la comunicación no verbal con el estudio de
la fisiología no cardíaca.

En efecto, no es fácil hacer una
disección únicamente del comportamiento humano verbal y otra
exclusivamente del comportamiento no verbal. Tan íntimamente tejida y
tan sutilmente representada está la dimensión verbal como no verbal, que
a menudo la expresión no describe correctamente la conducta en estudio.
Algunos de los más notables investigadores ligados al estudio del
comportamiento no verbal se niegan a separar las palabras de los gestos,
razón por la cual utilizan las expresiones más generales de
comunicación o interacción cara a cara.

Otra posible fuente de
confusión en la definición de la comunicación no verbal estriba en que
no se sabe con certeza si se habla de la señal producida (no verbal) o
del código interno de interpretación de la señal (a menudo verbal). En
general cuando la gente habla de comportamiento no verbal se refiere a
señales a las que se ha de atribuir significado y no al proceso de
atribución de significado. La borrosa línea de demarcación entre
comunicación verbal y no verbal se complica con una distinción
igualmente difícil, la distinción entre fenómenos vocales y no vocales.
En vez de tratar de clasificar la conducta como verbal o no verbal,
Mehrabian ha optado por usar la dicotomia “explícito-implicito”. En
otras palabras, Mehrabian creía que lo que llevaba una señal al dominio
de lo no verbal era su sutileza, y la sutileza parecía estar
directamente ligada a la ausencia de reglas explícitas de codificación.
La obra de Mehrabian se centraba primordialmente en los referentes que
se tienen para diversas configuraciones de conducta no verbal y/o
implícita, es decir, el significado que uno atribuye a esas conductas.

Movimiento del cuerpo o comportamiento cinésico.

El
movimiento del cuerpo o comportamiento cinésico comprende de modo
característico los gestos, los movimientos corporales, los de las
extremidades, las manos, la cabeza, los pies y las piernas, las
expresiones faciales (sonrisas), la conducta de los ojos (parpadeo,
dirección y duración de la mirada y dilatación de la pupila, y también
la postura). Fruncir el entrecejo, dejar caer los hombros o inclinar la
cabeza son todas conductas comprendidas en el campo de la cinésica. Como
es obvio, hay diferentes tipos de conducta no verbal. Algunas señales
no verbales son muy específicas y otras más generales. Algunas tienen la
intención de comunicar, otras son meramente expresivas. Algunas
proporcionan información acerca de las emociones mientras que otras dan a
conocer rasgos de la personalidad o actitudes. En un esfuerzo por
orientarse en el mundo relativamente desconocido de la conducta no
verbal, Ekman y Friesen desarrollaron un sistema de clasificación de los
comportamientos no verbales. Las categorías que incluye son las
siguientes:

Emblemas. Se trata de actos no verbales que admiten
una trasposición oral directa o una definición de diccionario que
consiste, en general, en una o dos palabras o en una frase. Algunos
emblemas describen acciones comunes a la especie humana y parecen
trascender una cultura particular. El emblema de comer y el de dormir,
constituyen dos ejemplos de emblemas que Ekman y sus colegas han
observado en varias culturas. También que las diferentes culturas
parecen tener emblemas para tipos similares de mensajes,
independientemente del gesto que se utilice para describirlos, por
ejemplo, los insultos, el estado físico o la emoción. Estos emblemas
cambian en cada cultura y adquieren diferente significado. Fruncir la
nariz puede querer decir «Estoy disgustado» o «¡Puf¡. Para decir «No lo
sé» o «Necesito ayuda» o «No estoy seguro», se pueden poner ambas manos
con las palmas hacia arriba, encogerse de hombros o ambas cosas a la
vez. Ekman cree que los emblemas faciales difieren probablemente de las
demás expresiones faciales en que son más convencionales y en que se los
presenta de modo más prolongado o más breve. Los emblemas faciales
también pueden enfatizar partes especiales del rostro. Por ejemplo, se
puede utilizar la sonrisa para indicar felicidad: la sorpresa se puede
expresar dejando caer mecánicamente la mandíbula o enarcando
dramáticamente las cejas.

Ilustradores. Hay actos no verbales
directamente unidos al habla o que la acompañan y que sirven para
ilustrar lo que se dice verbalmente. Pueden ser movimientos que acentúen
o enfaticen una palabra o una frase, esbocen una vía de pensamiento,
señalen objetos presentes, describan una relación espacial o el ritmo de
un acontecimiento, tracen un cuadro del referente o representen una
acción corporal. También puede haber emblemas que se utilicen para
ilustrar juicios verbales, bien repitiendo o bien sustituyendo una
palabra o una frase. Se los usa intencionadamente para ayudar a la
comunicación, pero no tan deliberadamente como los emblemas. Por ejemplo
expresar un pensamiento o si al enfrentarse con un receptor que no
presta atención o no comprende lo que se trata de decirle. Probablemente
los ilustradores se aprenden observando a los demás.

Muestras de
afecto. Se trata predominantemente de configuraciones faciales que
expresan estados afectivos. Si bien es la cara la fuente primaria del
afecto, también el cuerpo puede ser leído como juicios globales sobre
afectos; por ejemplo, una postura lánguida, un cuerpo triste. Las
muestras de afecto pueden repetir, aumentar, contradecir o no guardar
relación con las manifestaciones afectivas verbales. Una vez tiene
efecto la expresión, lo común es que se tenga un elevado grado de
conciencia, pero también puede darse sin conciencia. Corrientemente las
expresiones de afecto no intentan comunicar, pero pueden en ocasiones
ser intencionales.

Reguladores. Hay actos no verbales que
mantienen y regulan la naturaleza del hablar y el escuchar entre dos o
más sujetos interactuantes. Indican al hablante que continúe, repita, se
extienda en detalles, se apresure, haga más ameno su discurso, conceda
al interlocutor su turno de hablar, y así sucesivamente. Algunas
conductas asociadas al saludo y la despedida pueden ser reguladores en
la medida en que indican el inicio o fin de una comunicación cara a
cara. Probablemente los reguladores más familiares son los movimientos
de cabeza y el comportamiento visual. Se ha encontrado que las personas
que tratan de poner término a una conversación disminuyen acusadamente
el contacto visual con la otra persona.

Adaptadores. Tal vez
estas conductas no verbales sean las más dificiles de definir y las que
mayor especulación impliquen. Se les denomina adaptadores porque se
piensa que se desarrollan en la niñez como esfuerzos de adaptación para
satisfacer necesidades, cumplir acciones, dominar emociones, desarrollar
contactos sociales o cumplir una gran cantidad de otras funciones.

Puesto
que en la aparición de estas conductas de adaptación parece haber
represiones sociales, se aprecian con mayor frecuencia cuando un
individuo está solo. Entonces cabe encontrar el acto completo y no
precisamente un fragmento del mismo.

Los efectos del movimiento del cuerpo y la postura.

El
cuerpo humano es el núcleo más importante del estudio no verbal humano y
su movimiento durante los contactos interpersonales. Se ha pasado
revista a docenas de estudios, que se han resumido y clasificado. Dado
que se subdivide y clasifica un complejo conjunto de comportamientos se
ha de considerar que, en realidad, las conductas no aparecen aisladas,
sino que operan en grupos y constituyen haces de señales. El significado
de estas conductas se encuentra en un contexto específico, con personas
específicas de ese mismo contexto. Lo que no equivale a decir que una
conducta particular no pueda ser mejor sopesada que otra en una
situación cualquiera; sólo se trata de pensar respecto a que a la hora
de analizar la conducta no verbal es preciso evitar la excesiva
simplificación.

Cuando se observa un lenguaje corporal, lo que se
ve es un sistema que mantiene algunos paralelismos con el lenguaje
hablado. Los datos presentes muestran que la cinésica no es un sistema
de comunicación que posea exactamente la misma extructura que el
lenguaje hablado. Sin embargo, los movimientos del cuerpo mayores o
menores aparentan tener una clara relación con las correspondientes
unidades del habla grandes o pequeñas. Los movimientos no se producen al
azar, sino que están íntimamente ligados al habla humana.

El
papel de los adaptadores demuestra que en general, están ligados a
sentimientos negativos, angustia, disconformidad, hostilidad encubierta,
preocupaciones respecto de sí mismo y baja participación en el
acontecimiento de la comunicación.

Puede verse en los individuos,
cómo verdaderos haces de conducta no verbal pueden contribuir a
comunicar diferentes ideas comunes e importantes. Igualmente las
actitudes de gusto y disgusto se relacionan con las percepciones de
estatus y poder.

PERSONALIDAD

Concepto de personalidad.

El
estudio de la personalidad dentro de la Psicología es amplio. Los
Psicólogos no están de acuerdo con una definición única de la
personalidad. Una definición actual es que la Personalidad se refiere a
los patrones de pensamientos característicos que persisten a través del
tiempo y de las situaciones, y que distinguen a una persona de otra, la
personalidad está íntimamente relacionada con el temperamento y el
carácter. El concepto de personalidad es más amplio que ellos, si bien
los incluye y completa.

Teorías de la personalidad.

Se
han promulgado una amplia variedad de teorías para explicar no sólo los
tipos comunes de personalidad, sino también cómo la gente desarrolla
sellos psicológicos únicos, llamados personalidad. Existen múltiples
teorías tales como ideográficas, ideográficas conductuales, cognitivas,
centralistas, nomotéticas conductuales, nomotéticas personales y
culturales, que intentan dar cuenta del concepto de personalidad.

Es
así como dentro de las teorías nomotéticas conductuales, Burhus
Frederick Skinner plantea que la personalidad se estudia como la
estructura global encargada de organizar todas las conductas del sujeto.
Manifiesta que la conducta está regida por leyes que sólo conociéndolas
y estableciendo control sobre ellas pueden ser modificadas.

La
Escuela Rusa y seguidores de Skinner concluyen que la personalidad tiene
utilidad para predecir el comportamiento, dado que éste en gran parte
depende de aspectos externos al sujeto (condiciones ambientales) o de
características particulares de núcleos específicos y relativamente
independiente del Cortex.

Hermán (1969) define la personalidad
como una correlación de conductas existentes en todo ser humano,
realmente única y realmente estable, que perdura a lo largo del
transcurso del tiempo.

Catell afirma que la personalidad permite
predecir lo que hará una persona en una determinada situación. En el
concepto de personalidad de Catell se habla de rasgos, como una
estructura mental que se obtiene de la observación coherente de un
determinado comportamiento; se compone de rasgos únicos (individuales) y
comunes (poseídos por todos los que conviven ciertas experiencias), de
rasgos superficiales y de rasgos originarios (estos últimos son la base
del comportamiento y son identificables mediante el análisis factorial).

Según
Dollar y Miller, la personalidad se constituye en función de un
elemento esencial que es el hábito (asociado entre un estímulo y una
respuesta y asociado con las pulsiones primarias y secundarias) y las
jerarquías de respuestas que constituyen las estructuras individuales.

Gordon
W. Allport afirma que la personalidad se desarrolla a partir de cierto
número de datos constitucionales (disposiciones afectivas, régimen
emocional de tipos de actividad, entre otros) y bajo la influencia del
medio, entendido este en sentido amplio. Físico, social, ideológico,
temporal, es decir, como el conjunto de los acontecimientos y
traumatismos que constituyen la historia del individuo. Distingue varios
aspectos de ese desarrollo: los procesos de maduración, de
diferenciación y de integración.

Eysenck asegura que la
personalidad es heredada y le da un valor del 75% al aspecto genético,
sustentándolo según la corteza cerebral y el arousal.

Corteza
cerebral: Actúa para controlar, abolir y censurar actividades de los
centros inferiores, dentro de esta se encuentra el nivel de excitación.

Arausal:
Aumento en la complejidad de la cantidad de información que recibe la
organización nerviosa, que se manifiesta por la descronización de los
informes recibidos a partir del cerebro.

Las causas biológicas
actúan de forma que predisponen al individuo a responder de cierta
manera a la estimulación ambiental, pero el tipo de conducta que va a
aparecer depende del medio en que se encuentra el sujeto.

La
teoría de la personalidad en que se apoya esta investigación, es la
teoría de Hans Jurgen Eysenck, por cuanto, los presupuestos teóricos y
metodológicos de su teoría son claros y precisos (método científico y
experimental), relaciona además el desarrollo de la personalidad con las
teorías del aprendizaje, fundamental en el análisis experimental del
comportamiento, y por cuanto hay un instrumento adecuado para la
medición y correlación de las variables propuestas.

Teoria de la personalidad de Eysenck.

Eysenck
en su teoría nemotética personal del estudio de la personalidad a
través del modelo factorial busca variables intermedias que puedan
explicar las diferencias de las conductas en situaciones similares,
junto con las consecuencias de las conductas.

Define la
personalidad como la suma total de patrones conductuales y potenciales
del organismo, determinados por la herencia y por le medio social; se
origina y desarrolla a través de la interacción funcional de cuatro
factores principales dentro de los cuales están organizados estos
patrones de conducta: El sector cognoscitivo (inteligencia), el sector
conativo (carácter), sector afectivo (temperamento), y el sector
somático (constitución)

El modelo jerárquico de la personalidad
de Eysenck, habla de una estructura de cuatro niveles de organización
del comportamiento:

Reacciones, respuestas o acciones
específicas: (Plano inferior) Se trata de comportamientos que se
observan una sola vez, en situaciones experimentales o cotidianas y
pueden ser características o no del individuo.

Hábitos: Se trata
de componentes que revelan una cierta estabilidad en situaciones
análogas de vida cotidiana, en el individuo, es decir, hay respuestas
análogas en situaciones diferentes pero con cierta semejanza.

Rasgos
de la personalidad: Son los constructores teóricos resultantes de
interrelaciones o de relaciones de diversos hábitos de características
como: exactitud, perseverancia, rigidez, entre otras.

Tipos
generales de la personalidad: Este sería el cuarto nivel, es aquí como
se dimensiona la personalidad, se distingue tres áreas y cada dimensión
puede considerarse como un continuo al que cada individuo puede
acercarse en menor o mayor grado. De ahí que este último nivel de
organización de rasgos, correspondería a las dimensiones básicas de
personalidad propuestas por Eysenck.

Dimensiones de personalidad.

Eysenck
ha construido un modelo de personalidad que se caracteriza por un
número de dimensiones, las cuales están definidas con gran cuidado.

Las
dimensiones primarias de la personalidad estudiadas por medio del
análisis factorial son las siguientes de acuerdo a la velocidad en los
niveles de excitación cortical: la introversión y extroversión;
normalidad-neuroticismo, normalidad-psicoticismo.

Dimensión de extroversión-introversión.

La
formulación general de Eysenck acerca de la teoría que relaciona la
extroversión-introversión con el sistema de Arousal de la formación
reticular supone un nivel de Arousal más alto en los introvertidos y un
nivel de inhibición más alto en los extrovertidos.

Las personas
que muestran una actividad propia de introversión tienen características
tales como umbrales sensoriales bajos, umbrales bajos de inhibición,
capacidad de trabajo máxima logrado ante los valores más bajos del imput
del estímulo, umbrales de estimulación baja para las drogas
estimulantes.

Dimensión de neuroticismo. En esta dimensión el
neuroticismo o vulnerabilidad para la neurosis, implica una baja
tolerancia para el estrés, sea física, como en las situaciones
dolorosas, sea psicológica, como en las situaciones conflictivas o de
frustración.

La relación existente entre neuroticismo y estrés es
muy marcada, de tal modo que puntajes altos en neuroticismo pueden ser
indicadores de vulnerabilidad al estrés.

En términos de la teoría
del aprendizaje un individuo que puntúa alto en el factor neuroticismo
se caracteriza por un nivel alto de drive en las situaciones de
evitación.

Este nivel alto de drive ha de considerarse, en
relación con la ley de Yerkes-Dadson que afirma que un nivel de drive
demasiado alto ejerce una influencia negativa sobre el rendimiento.

Las situaciones de estrés afectan claramente el rendimiento y la eficiencia en el aprendizaje.

No
obstante, este nuevo aprendizaje, se hace mucho más difícil por la
elevada emotividad (drive alto) con que está actuando el sujeto, además
el nivel de drive se ve aumentado constantemente o por lo menos
mantenido en un grado elevado, merced al castigo que recibe la respuesta
inadecuada. Así se tiene paradójicamente la situación, en que las
presiones ambientales que castigan a un sujeto por las respuestas o
comportamiento incorrectos, de hecho sólo logran mantenerlas.

Los
rasgos predominantes en esta dimensión son : sugestionabilidad, falta
de persistencia, lentitud en pensamiento y acción, poca sociabilidad y
tendencia a reprimir hechos desagradables.

Los sujetos que
pertenecen al polo común del continuo normalidad-neuroticidad, presentan
estabilidad emocional, se excitan con dificultad, son calmados,
descuidados, según Eysenck y Rachman (1965).

Expresa Eysenck que
como la inteligencia puede ser considerada un factor general en el área
cognitiva, y la introversión-extroversión un factor general en el área
emocional, así mismo el neuroticismo puede ser tomado como factor
general en el área de motivación y esfuerzo; igualmente estima que por
lo menos en parte, el neuroticismo puede considerarse defecto de la
capacidad del individuo para persistir en la conducta motivada.

Según
Eysenck, las puntuaciones en neuroticismo altas, son indicadores de
inestabilidad emocional y sobreactividad tendiendo a reaccionar en forma
exagerada y a tener dificultad para volver al estado normal, después de
haber dado estas respuestas emocionales.

A nivel causal parece
ser que las diferencias que presentan los individuos a lo largo de esta
dimensión vienen medidas por las diferencias genéticas en la
excitabilidad y labilidad del sistema nervioso autónomo.

Es decir
aquellos sujetos que presentan valores altos en esta dimensión están
constitucionalmente predispuestos a reaccionar de manera intensaen su
sistema nervioso autónomo y en especial la rama del simpático hacia los
diversos estímulos que llegan, mientras que los demás sujetos lo hacen
menos interesante.

La versión del neuroticismo de Eysenck es
multifactorial. Por una parte depende de características de tipo
genético, lo que puede llevar a una mayor o menor predisposición
hereditaria, que como ya se sabe tendría que ver con el grado de
labilidad del Sistema Nervioso Autónomo. Y, por otra parte, de
característica de tipo ambiental, por ejemplo el grado de estrés. La
interacción de estos dos factores delimitaría el grado de neuroticismo
de cada sujeto.

Dimensión de psicoticismo.

Eysenck
plantea que el psicoticismo puede considerarse como una tercera
dimensión general de la personalidad, independiente del neuroticismo y
heredada con alguna forma de modelo poligénico, de modo a como son las
otras dos dimensiones principales de la personalidad.

En la
caracterización del psicoticismo-normalidad, los psicóticos son menos
fluentes, tienen un resultado pobre en pruebas de adición continua y en
dibujo de espejo, son más indecisos con relación a las actitudes
sociales, muestran una concentración muy débil, tienen memoria muy
pobre, los niveles de aspiración poco adaptados a la realidad.

Las
características más importantes de los sujetos con puntuaciones altas
en psicoticismo, es que son personas solitarias, problemáticas, que
están buscando constantemente sensaciones y son amantes de cosas
extrañas y poco usuales.

Las puntuaciones altas en psicoticismo
suelen correlacionar positivamente con medidas de rasgos como inmadurez,
irresponsabilidad, oposición a la autoridad, independencia, dificultad
para ser gobernado. Tienden a ser sujetos poco cooperativos, con
puntuaciones pobres de vigilancia, con dificultades para mantener la
atención, y manifiestan un alto grado de creatividad u originalidad dado
por las respuestas asociativas que da, tienden a infravalorar a las
otras personas, y por ser especialmente autoritarios, sus producciones
artísticas son extravagantes.

Eysenck ha profundizado
especialmente en las tres primeras dimensiones expuestas. En cuanto a la
cuarta dimensión (escala de sinceridad L) continúan los esfuerzos de
investigación en las causas subyacentes de tipo
neurológico-fisiológico-bioquímico, de los patrones de conducta
observados, tanto más cuanto que no se deben enteramente a influencias
ambientales.

De todo lo anterior se puede concluir que las
respuestas al estrés y sus niveles pueden variar según las dimensiones
de personalidad y más aún de los tipos de estresores y/o de situaciones
estresantes en que se vean sometidas las personas.

Comunicación no verbal

La
gente se comunica de muchas maneras… pero, realmente comunica todo lo
que quiere y oculta lo que no quiere transmitir? A primera vista parece
que sí, que somos dueños de nuestros mensajes y que ellos expresan sólo
lo que deseamos expresar. Todo el mundo (o «casi» todo) sabe callarse
cuando le conviene, y expresar en una forma aproximada lo que desea. Sin
embargo…

Los problemas de la comunicación son, para decirlo en
pocas palabras, que decimos más de lo que creemos y menos de lo que
pensamos. Por un lado es un lugar común encontrarse con la dificultad de
redondear un pensamiento para ponerlo en forma clara a disposición del
receptor. No sólo los periodistas o los escritores se encuentran a
diario con este obstáculo; cualquiera siente las dificultades inherentes
a darle forma a un pensamiento que está hecho de imágenes, emociones y
sensaciones tridimensionales. En sustancia «explicarse» es siempre un
milagro, no menos excepcional aunque sea cotidiano y «sin» esfuerzo
aparente.

Pero, y ¡he aquí la paradoja! también decimos mucho más
de lo que pensamos. De lo que pensamos decir. No sólo transmitimos
significados con la ropa y otros objetos de uso personal; no sólo con el
coche o cualquier otra posesión más o menos costosa; no sólo con
nuestro «deje» o manera particular de pronunciar el idioma que hablamos;
no sólo con la entonación y los silencios conque marcamos el ritmo de
nuestra habla. También con los gestos, sobretodo con aquellos
inadvertidos que nuestra cara (y en general nuestro cuerpo) manifiesta
en microsegundos y que transmiten una impresión tan fugaz como
penetrante.

Diversos estudiosos se han ocupado de esta parte del
«iceberg» sumergida, de la comunicación no lingüística que constituye la
parte principal de la comunicación diaria, cara a cara. Para el
antropólogo social Edward T. Hall, el «60% de nuestras comunicaciones no
son verbales», lo que viene a significar que utilizamos los gestos en
una proporción mucho mayor de lo que somos conscientes.

Nuestro
cuerpo es muy expresivo, un experto en comunicaciones, Mario Pei,
calcula que podemos producir alrededor «de 700.000 signos físicos
diferentes», lo cual si bien es una cifra impensable no parece excesiva
si reparamos en que sólo la cara según otro estudioso, Birdwhistell,
puede producir ella sola 250.000 expresiones distintas.

Se llevan
catalogados, de esta inmensa masa expresiva, unos 5.000 gestos
definidos y unas 1.000 posturas distintas por lo que queda un ancho
campo para la investigación científica. No es extraño, entonces, que
resulte tan difícil establecer patrones de comunicación gestual ya que
sus excepciones son mucho más que las reglas que hasta el momento se
pueden enunciar.

De la misma manera que, según cuentan los
criminólogos, que de todo contacto siempre queda una huella, se podría
decir que no hay comunicación humana en que no se diga más de lo que se
quiere decir. Por suerte (y a veces por desgracia) no nos percatamos de
ello. Nos limitamos a recibir una impresión global que casi siempre es
suficiente… para no entendernos mucho.

A pesar de lo dicho
anteriormente resulta productivo conocer las investigaciones que se han
hecho al respecto. Si bien es imposible, en el estado actual del
conocimiento científico, establecer reglas válidas para la mayoría de
los casos, eso no quita que se pueda alcanzar una cierta maestría en el
reconocimiento de gestos y mejorar, simultáneamente, la eficacia de
nuestra comunicación personal. Como sucede en la práctica con otras
facultades humanas, el total de lo que se usa es infinitamente menor que
su potencial. Tendemos a seguir rutinas y modas; sin contar que existe
una fuerte presión social para estandarizar los gestos, a fin de hacer
más sencilla la interacción. En suma, que si bien las alternativas que
disponemos para transmitir, voluntaria o inconscientemente, un mensaje
se cuenta por miles, en la vida cotidiana se reducen a unas cuantas
decenas que se repiten y se combinan sin cesar.

Así que no hay
que desanimarse por las dificultades de entender el confuso mundo de las
relaciones humanas. Como proponen Pierre Simón y Lucien Albert: «Es
necesario que efectuemos un verdadero aprendizaje de las comunicaciones
no verbales: a través de su complejidad, nos será posible captar las
actitudes, emociones y mensajes que ellas pretenden transmitirnos.
Nuestra receptividad a los indicadores no verbales modificará totalmente
nuestra comprensión de los demás». Estoy persuadido que si, entre los
policías que cuidaban al premier israelí asesinado, hace ya un poco más
de un año, hubiese habido algún experto en comunicaciones humana no
habría pasado desapercibido su asesino. Según cuenta la prensa estuvo
bastante tiempo esperando la salida de Isaac Rabin. Seguro que habría
algo en sus gestos que delataran el nerviosismo o la amenaza latente.
Gestos imperceptibles para cualquier que lo mirara casualmente, pero
llamativos para quien estuviese entrenado en «escuchar» lo que se dice
sin hablar.

Como bien dicen los autores que he mencionado: «En
los numerosos vacíos que existen en la complicada cadena del lenguaje,
hay un elemento valiosísimo que el mismo lenguaje a menudo es incapaz de
transmitir de una forma lo bastante significativa. Nos referimos al
conjunto de sentimientos que, conscientemente o no, disimulamos o no
podemos expresar, de todo aquello que es ininteligible para quien sólo
es sensible a las comunicaciones verbales, de toda una combinación de
gestos (los puños cerrados, el cuerpo que se destensa o se crispa…),
de olores, de expresiones del rostro (un fruncimiento de labios, la ceja
que se levanta, el guiño…), de silencios, de abandonos, de
vacilaciones. Toda esta dialéctica muda -si somos sensibles, y por lo
tanto estamos atentos a ella- puede tener un significado primordial.»

En
efecto, es bastante sabido que cualquiera dice cosas sin pretenderlo;
pero aun no se reconoce en diversas actividades (que van desde la
«seguridad» hasta la «educación») la importancia de conocer en
profundidad los códigos no verbales. Gracias a que «el cuerpo está
dotado de una mímica emocional en la que predominan las reacciones
involuntarias: encogerse de hombros (despecho), rascarse la cabeza
(perplejidad)… Cada emoción tiene su mímica espontánea.» ,es posible
descubrir (e incluso aclarar para el propio sujeto) emociones y
sentimientos, peligros y dificultades que no salen a la luz. En
psicoterapia, sin ir más lejos, todo terapeuta conoce el valor de lo que
no se dice; y el silencio nunca carece de significado. Pero tendemos a
pensar que ello se aplica principalmente a los niños y a los seres
impedidos o inmaduros; en cambio la realidad es muy diferente, cuánto
más facilidad verbal se tiene, más mensajes codificados se emiten en los
otros canales simultáneamente.

Más aún, suprimir temporariamente
(como una experiencia) la comunicación verbal, lingüística, no debilita
la interacción, la enriquece. Algo así comprobaron L.Albert y P.Simon
que se dedicaban a organizar laboratorio de grupos en Canadá:
«Contrariamente a lo que podría parecer evidente, si se suprime la
palabra en un grupo [se refieren a un «laboratorio de grupo»], sus
miembros realizan grandes avances en el mejoramiento de sus
comunicaciones y relaciones Interpersonales (…) Los participantes
deben adquirir una cierta «transparencia», tienen que abandonar su falso
rostro, su máscara y liberarse.» ¿Cuáles son las condiciones para
llegar a ser un experto y simultáneamente un buen comunicador? Mark
Knapp analiza la cuestión y dice:

«En última instancia, el desarrollo de las habilidades no verbales dependerá de lo siguiente:

1)
Motivación. Cuanto más se desee adquirir habilidades no verbales,
mayores son las oportunidades que se tienen para hacerlo. A menudo esta
motivación se desarrollará cuando el sujeto sienta que dichas
habilidades le ayudarán a mejorar tanto profesionalmente como en la vida
personal.

2) Actitud. Los individuos suelen participar en
situaciones de aprendizaje con actitudes productivas o improductivas,
como, por ejemplo, «puedo hacerlo» frente a «no puedo hacerlo», «será
divertido», frente a «será aburrido». Por motivados que estemos, las
actitudes improductivas respecto de la situación de aprendizaje
disminuirán inexorablemente el resultado del aprendizaje.

3)
Conocimiento. El desarrollo o refuerzo de cualquier capacidad depende en
parte de la comprensión de la naturaleza de la capacidad en cuestión.
Parece que inconscientemente obtenemos un gran volumen de conocimiento a
partir de la observación de los demás a medida que crecemos. Parte de
este conocimiento sólo lo adquirimos cuando oímos o leemos acerca de
ello en una fuente distinta. Esta «conciencia naciente» puede ser un
ingrediente importante en las adaptaciones futuras.

4)
Experiencia. No se pueden aprender tales habilidades estando aislado.
Con una guía adecuada y una útil retroalimentación, la práctica nos
ayudará a desarrollar las capacidades no verbales. Cuanto mayor sea la
variedad de las propias experiencias, mayores serán las oportunidades de
aumentar el aprendizaje. Toda experiencia dada puede proporcionar
información útil para el desarrollo futuro de la capacidad, aún cuando
se carezca totalmente de ella en esa precisa situación particular.»

Resumiendo,
se necesita estar motivado (es obvio); tener una actitud favorable (es
decir, creer que es posible mejorar); «cubrir» adecuadamente la
bibliografía sobre el tema y, por último, pero no menos importante,
tener un guía experimentado. Es curioso como un «experto» en
comunicación puede hacer «confuso» lo sencillo. ¡Debe ser el resultado
de años de enseñanza en la universidad!

Yo creo que los puntos 1 y
2 son una condición «necesaria» del aprendizaje, pero no «suficiente».
Que el punto 3 es inevitable, aunque ello no quiere decir que tendremos
que convertirnos en «ratas de biblioteca», y que el punto 4 es tan
maravilloso como difícil de encontrar. Si lo halláis, y está disponible,
y tiene, además, cualidades para la enseñanza… no lo penséis dos
veces; las grandes oportunidades no esperan mucho.

Para la
mayoría de los casos habrá que desarrollarse a partir de la lectura y la
observación concienzuda personal. Se trata de orientar nuestra
inteligencia, como una especie de radar, para prestar atención a «todo»
lo que a simple vista son, simplemente, «adornos» de la comunicación.
Para ello habrá que contar con conceptos y una orientación que ponga un
poco de orden en el caos de nuestras percepciones. Sin desmedro de
posteriores lecturas para profundizar, aquí van algunos conceptos
iniciales.

1. Observad a las mujeres, «Rosenthal analizó cuarenta
y tres estudios independientes de adultos y niños y encontró que las
mujeres llevaban ventaja en la capacidad para juzgar señales no verbales
en treinta y tres de dichos trabajos.» , veréis que da más información
una sucesión de breves miradas que una atención excesivamente
focalizada. 2. La capacidad para detectar con eficacia la comunicación
no- verbal es independiente de los conocimientos generales que proveen
los estudios formales: «Los resultados obtenidos a partir de varios
grupos de estudiantes que se sometieron al PONS tienden a refutar la
idea de que la inteligencia o la capacidad escolar es característica de
los receptores no verbales de mayor eficacia.» Con otras palabras, uno
puede saber muy poco de materias académicas y desarrollar perfectamente
las habilidades de comunicación interpersonal. Viceversa, se puede tener
todo un doctorado y alcanzar cotas de ceguera comunicacional muy
elevadas.

3. Tendrán más facilidad para desarrollar una
percepción más fina de los matices de la interacción aquellos individuos
que ya, instintivamente, son reservados con la manifestación de sus
propias emociones: «Las personas que ejercen el autocontrol son muy
sensibles y vigilan severamente su propia conducta, pero también son
sensibles a las conductas ajenas, pues utilizan estas señales como
líneas de orientación para el control de su autopresentación». 4. No
puede pretenderse leer con razonable éxito una conducta perteneciente a
una persona desconocida (por lo menos en las primeras etapas del
entrenamiento). «La mayoría de los autores ha predicho que, en una
relación íntima y prolongada con una persona especifica, la fiabilidad
de las señales no verbales y la eficacia en su lectura aumentaran.» por
lo que se deduce que las mejores observaciones (en tanto pueden ser
confirmadas y no quedan como meras «hipótesis») se harán siempre con
personas del entorno más cercano. Si se aplica la atención
discriminadora se observará, con cierto asombro, que es mucho lo que
desconocemos de personas muy allegadas.

5. Al igual que se
recomienda en los estudios de grafología (reseguir con un bolígrafo que
no escriba los trazos que se estudian), repetir (en el momento adecuado)
algunos de los gestos observados permite «vivirlos-desde-dentro». El
gesto puede provocar emociones o sensaciones que darán cierta luz sobre
su significado inconsciente. Hay que entender en este contexto la
observación que hace Knapp: «Una investigación sugiere que la excitación
fisiológica puede ser ventajosa para captar emociones en los rostros
ajenos. En consecuencia, los receptores pasivos parecen ser menos
eficaces que los que se ven activamente envueltos en la tarea.»

6.
Si se posee un vídeo resulta muy interesante pasar «noticieros» y
«documentales», como también películas en una marcha lenta, sin voz.
Sobe todo la observación minuciosa de los buenos actores es un excelente
campo de investigación. Podría pensarse que en el caso del arte (teatro
o cine, por ejemplo) la realidad está exagerada, «pero si una persona
acierta en la decodificación de las expresiones representadas, es
probable que también acierte en la decodificación de las reales», como
bien dice Knapp .

7. Otro excelente campo de observación para la
comunicación-no- verbal son los niños. Excepto que hayan sufrido
experiencias muy desagradables no tienden a ocultar sus emociones, por
lo que pueden verse perfectamente reflejadas en el rostro y en el cuerpo
en general: «Los niños que resultaron eficaces emisores eran abiertos,
comunicativos, activos, sociables y algo autoritarios e impulsivos. Los
emisores ineficaces mostraban tendencia a jugar solos, eran cerrados,
pasivos, t midos, contenidos y se consideró que poseían más espíritu de
cooperación»

8. El interés por desarrollar la capacidad de
comprensión de los gestos y actitudes de los otros no puede ser acusado
como un mero intento de «control» de la conducta ajena. Aunque en algún
caso concreto puede tener esta particular dirección, en líneas generales
es un esfuerzo positivo para desarrollar mejores vínculos con todos los
que nos rodean.

«Ya en el año 1945, Knower informó acerca de
datos experimentales que suger an que los buenos emisores de expresiones
faciales y emociones vocales eran, a su vez, receptores eficaces. A
partir de entonces, otros estudios han aportado información con
conclusiones análogas. Levy, por ejemplo, observó una fuerte relación
entre la capacidad de una persona para emitir señales emocionales
vocales, interpretar señales vocales de los demás, y para interpretar
las señales vocales propias. Ambos investigadores formulan la hipótesis
de una «capacidad general de comunicación», lo que significaría que, a
pesar de las diferentes capacidades implicadas en la emisión y la
recepción, parece haber una capacidad general por encima de aquellas
habilidades distintas. En otras palabras, los emisores eficaces suelen
ser también receptores eficaces y a la inversa.»

No debería
existir, en consecuencia, ningún resquemor o sensación de culpabilidad
por profundizar en este aspecto de las relaciones humanas. Todo lo que
nos permite comprender mejor a los demás, sirve no sólo para entender a
los otros, también se refleja en una mejor comprensión y aceptación de
uno mismo.

Bibliografía

-Sistemas alternativos de comunicación. Ed. Trotta; Col. Estructuras y procesos; Serie cognitiva

-El lenguaje del cuerpo. Allan Pease; Ed. Altaya

-La comunicación no verbal. Flora Davis; Alianza editorial

-Educar la sensibilidad. Daniel Tamayo Acosta; Biblioteca de Recursos Didácticos Alhambra

-Signes, llengua y cultura. Sebastià Serrano; Llibres a l’abast, 154; Edicions 62

-De l’amor als signes. Sebastià Serrano; PPU (Promociones Publicaciones Universitarias)

-Saber y entender. La enciclopedia de la nueva cultura-; Ediciones Rialp

-Roger E. Axtell, Gestos, Editorial Iberia, S.A. Barcelona 1993.

-Pierre Simón y Lucien Albert. Las Relaciones Interpersonales, Barcelona, Herder. Biblioteca de Psicosociologia, 3, 1979.

-Mark
L. Knapp. «La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno».
(Essentials of nonverbal communication). Ediciones Paidos. Colección:
Paidos Comunicación /1.

-PONS: Profile of Nonverbal Sensitivity, (Perfil de Sensibilidad No Verbal).

Por Carlos Salinas

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