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Ensayo sobre la amistad

Ensayo sobre la amistad



“La gente sólo conoce bien las cosas que cautivó. Los hombres no tienen
más tiempo de conocer alguna cosa. Compran todo listo en las tiendas.
Pero como no existen tiendas de amigos, los hombres no tienen más
amigos. Si tú quieres un amigo, cautiva su amistad.”

Antoine de Saint-Exupéry,El Principito.

De niños, tenemos un mundo entero para descubrir y explorar. Y este
mundo parece no tener fronteras, tamaña es su grandeza. Miramos
alrededor y todo lo que vemos es la línea del horizonte. Pero hay un
aspecto muy bien delimitado. Y corresponde a la amistad. Nuestros amigos
son pocos y están siempre cercanos. Nos acompañan a la escuela,
disfrutan del recreo con nosotros, comparten la merienda. Al lado de
ellos hacemos las tareas, estudiamos para las pruebas, practicamos
deportes y jugamos.

La edad avanza y somos contemplados con la carátula de adultos.
Cambian nuestros propósitos, responsabilidades y prioridades. Y, casi
invariablemente, también cambiamos de casa, de barrio, tal vez del
municipio, región o país.

Nuestro mundo, ahora, queda bien delineado. Comenzamos a tratar con
más y más personas y paradójicamente cultivamos menos amistades, porque
nuestras relaciones se van todas marcadando con la placa de la
superficialidad.

Personas entran y salen de nuestras vidas. Muchos pasan a ser
nuestros conocidos, de un vecino que vive en la casa al lado o en el
departamento del piso de arriba, a los profesionales que vemos en una
reunión de negocios o congresos. Sobre éstos últimos, poco o nada
sabemos, ni siquiera el nombre.

Y algunos pasan a ser nuestros colegas. Dividen el tiempo y el
espacio con nosotros, sobretodo en el ambiente de trabajo. Por cuenta de
este vínculo, tenemos teóricamente objetivos comunes, metas a ser
alcanzadas, hasta valores corporativos alineados. Sabemos sus nombres,
sus cargos, sus atributos, pero podemos convivir por años separados por
una única divisoria o puerta sin conocer sus preferencias, su familia,
su historia de vida.

De tanto reflexionar, descubrí algunas cosas que tienen que ver con la amistad.

Amigos son personas que comparten con alegría nuestras victorias,
pero que nos acogen desinteresadamente en los malos momentos. Los
descubrimos en la adversidad y en la desdicha. Generalmente nos
respaldan, a pesar de no concordar con nuestras posiciones. Buenos
oyentes, nos conceden su atención y saben que muchas veces no queremos
opiniones o comentarios, sino apenas que sean pacientes al escucharnos.

Adeptos a la variabilidad, poco les importa aspectos como raza, credo
o condición socioeconómica, pues respetan nuestras diferencias incluso
antes de disfrutar las semejanzas. Nos sorprenden con frecuencia y son
admirables confidentes, compartiendo sus secretos con los nuestros.

No existen buenos o malos amigos, sinceros o disimulados. Por
definición, un amigo es verdadero, honesto, leal y digno de honra y
admiración. Me acuerdo de Publius Syrus: “La amistad que acaba nunca
empezó″.  Mejor que conquistar nuevos amigos es conservar los antiguos:
visite a sus amigos con frecuencia. La grama crece rápido en los caminos
que son poco recorridos.

Las relaciones no se construyen por teléfono o “e-mail”. Son buenos
expedientes para mantener una amistad, pero lo que necesitamos es estar
cara a cara con las personas que apreciamos. Ojos que brillan, brazos
que envuelven, palabras que calientan. Vale el aviso de Fred Kushner:
“Yo debería haber visitado más a mis amigos y haberles contado como me
sentía en vez de solamente reencontrarlos en funerales”.

La amistad vuelve a las personas más amenas, gentiles, generosas y
felices. Pero, para tener amigos, es necesario ser uno. Y esto envuelve
actitud.Empezar juntos y terminar juntos. Así se edifica una sólida
amistad.

Por Tom Coelho


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