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La estética y la vestimenta como forma de Comunicación Política

Sociedad cambiante: la opinión de Enric Ordeix – Director Regional de REDIRP en España en un artículo publicado por La Vanguardia.

La nueva estética del poder

  • La imagen de Podemos y la CUP refleja a la ciudadanía llegando al poder.
La nueva estética del poder

Alberto Rodríguez, de Podemos, en la sesión constitutiva del Congreso (Dani Duch – LVE)

El Congreso se ha teñido de una estética variopinta con el desembarco de la nueva política, un paisaje que va mucho más allá de la anécdota de las rastas, el bebé, las coletas o el destierro de la corbata. La estética es mensaje y ha quedado reflejado en esta primera sesión constitutiva –como sucedió también en el Parlament– que la ciudadanía de a pie, al menos en cuanto a imagen, ha asumido cuotas de poder, ha entrado en la política y que las instituciones están en movimiento después de una crisis que ha puesto en duda la credibilidad de todo.

Pero hay muchas más cosas en este nuevo escenario diverso que surge después de un periodo de crisis económica y sistémica en el que ha habido una demanda general de liderazgos más cercanos. Y donde ya hace un tiempo que el traje y corbata se vincula al cuestionado poder político y financiero y a determinados oropeles –coches oficiales, comidas caras, prebendas…–. No se trata de caer en tópicos y divisiones entre buenos y malos y de la mano de esta nueva estética también surgen interrogantes acerca de las formas y el respeto, del significado del poder democrático, o de las estrategias, que la vieja y la nueva política usan para comunicar sus mensajes. Queda claro, señala Enric Ordeix, codirector del máster de Protocolo y Relaciones Institucionales (Blanquerna- URL) y Director Regional de la Red Iberoamericana de Relaciones Públicas en España, que esta nueva estética intenta comunicar una “experiencia social” al ciudadano que la observa.

Cabe señalar que sus señorías, ni en el Congreso ni en el Parlament se han saltado norma alguna. La Cámara catalana, según se explica desde el Servei de Relacions Institucionals, no marca ninguna norma en cuanto a la etiqueta y esto significa que cada diputado como legítimo representante del pueblo puede vestir como quiera.

En el Congreso tampoco hay una vestimenta definida, salvo el reglamento aprobado durante la presidencia de José Bono dirigido a los muchos turistas que visitan a diario la Cámara. En él se establece que los hombres no pueden circular por los pasillos interiores en camiseta sin mangas y pantalón corto (de las mujeres no se dice nada). Así las cosas, se está actuando conforme a lo establecido –otra cosa son los usos no escritos– , y el protocolo –regulado por ley y donde se establecen las normas como turnos de palabra, dinámicas de los actos oficiales…– nadie se lo ha saltado.

Los diputados de la CUP
Los diputados de la CUP (Begoña Fuentes – ACN)

La nueva estética, en este caso de la mano de Podemos y la CUP, busca su mensaje: antisistemas en un sistema que intentan cambiar. La reivindicación, la diferencia, la representación del “pueblo llano”, una provocación contra la “casta”, indica Marta Belmonte, analista de tendencias y profesora del IED. En este contexto, considera que vincular respeto con una forma de vestir más formal es un concepto caduco.

Los códigos de vestimenta han cambiado, esto ha llegado a la política y, sobre todo, indica Belmonte, se quiere indicar que la capacidad intelectual está por encima de una determinada forma de vestir, va mucho más allá de una determinada imagen. También emerge la importancia del “individuo”, vinculada a la libertad y al derecho a decidir sobre uno mismo y, por lo tanto, sobre lo que se pone o como se peina.

Como se decía, la comunicación política sigue siendo clave para analizar las formas de actuar de los partidos, donde la imagen es básica. Tomando la referencia de Podemos, Enric Ordeix entiende que, al igual que una empresa cuando organiza un evento, aquí también se trata de comunicar unas “vivencias, experiencias ligadas a unas promesas electorales”. Los valores no son un concepto que sólo aparece definido en los discursos sino que estos valores “se actúan” mediante símbolos, la elección de determinados espacios y también de las personas.

Una foto de Helmut<br /><br /><br />
 Kohl en el Bundestag observando al diputado verde Schwenninger en 1983
Una foto de Helmut Kohl en el Bundestag observando al diputado verde Schwenninger en 1983 (Ulrich Baumgarten – Getty)

Se puede estar a favor o en contra de estas nuevas formas, se puede señalar que el respeto a una institución que representa a la ciudadanía requiere de unos usos determinados. Y en este sentido se alzan voces que subrayan que la formalidad es la vía de expresión de respeto a la democracia, a un país, y por tanto a sus instituciones. Una formalidad no reñida con la modernidad. Pero desde las mismas instituciones se admite que con lo que ha llovido hay que cambiar algunas cosas para recontactar con la ciudadanía ya que el sustrato sociocultural en el que se han movido durante años no fue de contención. Y el país ha cambiado..

Las fronteras de la política se amplían pero también hay que preguntarse hasta dónde. Es evidente que la sociedad pide nuevos liderazgos, quiere sentir que lidera y no limitarse a votar cada cuatro años. Pero también se requiere que quien ha sido elegido asuma el poder. “No sé cuánta gente quiere que su vecino de abajo sea el presidente del país”, indica Ordeix. Con o sin rastas, en camiseta o traje, lo que pasa factura es gobernar.

2 comentarios

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  1. Sergio Gustavo Abraham

    Como ya se sabe, lo de las formas de vestir en estos ámbitos, tiene que ver por un lado con homogeneizar las formas y en eso lo que se considera formal al respecto. Dicho esto, me parece Muy bueno un cierto grado de ‘descontracturizacion»pero a mi juicio regido por el sentido común, buscando siempre el equilibrio y no desfasandose para otro extremo, sino fuese así, en un día de mucho calor, podrían ir en musculosa o en «cueros» , por citar un ejemplo, y supngo que no sería muy edificante tal situación. Por tanto, bienvenidos los cambios pero en equilibrio y sentido común.

  2. «El respecto ajeno es La Paz», por tanto cada país y cultura están en sus derechos de cambiar su estilo de vida. De echo el
    Mundo vive en un constante cambio, esto es indetenible, en particular no me gustan los extremos pero bueno siempre y cuando no tenga ningún impacto negativo en la sociedad.

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