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fun at work

El humor en el trabajo



Esta distinción entre trabajo y
diversión es un producto cultural, reciente en la historia de la humanidad…. y,
como habitualmente sucede, proviene del modelo anglosajón del serious business.

Los pioneros del fun at work (“diversión en el trabajo”) fueron
los jóvenes empresarios californianos de la informática, a partir de la década
de los 80.

Por Lic. Alejandra Martínez Morales*

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“Vamos a pasar más tiempo los unos con los otros que con nuestras
familias de verdad. Si no conseguimos crear una relación humana entre los
compañeros y compañeras de trabajo, estamos echando a perder la mayoría de
nuestra vida laboral”   

Matt Weinstein, Consultora Playfair 

Empecemos por el principio. Un
negocio, por definición, es una actividad seria.  Nos interesa que empresas, empleados y
competencia nos tomen en serio; por lo que no existe mucha tolerancia para las
bromas o las risas.

En las comunicaciones se estila
un tono formal, aséptico y lleno de tecnicismos.  El color predominante es el gris, y el código
de vestir exige sobriedad y, muchas veces, incomodidad.

Además, se supone que el trabajo debe ser desagradable.  “Trabajar” es sinónimo de sufrir… por tanto,
los lunes son días malditos casi por decreto. Nos cuentan cuentos como el de la cigarra y la hormiga, o los tres
cerditos, en los cuales los personajes divertidos acaban mal, mientras que los
prácticos, serios y aburridos que no hacen otra cosa que bregar, prosperan…  La moraleja es clara: para ser exitoso, olvídate de la
buena vida.

Señores, no es lo mismo
seriedad que solemnidad

Esta distinción entre trabajo y
diversión es un producto cultural, reciente en la historia de la humanidad…. y,
como habitualmente sucede, proviene del modelo anglosajón del serious business.

El trabajo no siempre fue una
actividad tan solemne.  Durante la
mayoría de los siglos, las actividades se desarrollaban en granjas familiares,
en casa, en talleres de artesanos y pequeñas comunidades, sin tanta formalidad
ni uniformidad.  La risa y la diversión
se agregaban al trabajo, y, afortunadamente, hoy día y en muchos casos, aún
siguen combinándose.  Esto no significa
que las tareas a realizar no sean difíciles, agotadoras o incluso peligrosas;
simplemente significa que no siempre existió una división tan clara entre
diversión y trabajo.

Los pioneros del fun at work (“diversión en el trabajo”) fueron
los jóvenes empresarios californianos de la informática, a partir de la década
de los 80.  No sólo revolucionaron la
tecnología, sino que también cuestionaron la forma de gestionar los negocios
con preguntas “impertinentes”: Es
necesario usar corbata?  No puedo
trabajar igual de bien en jeans y zapatillas deportivas?  Puedo traer a mi perro a la oficina? Por qué
no instalamos una mesa de ping pong para los descansos? Y un tobogán para
conectar el primer piso con la planta baja?…
 Aunque parezca extraño, muchos de estos
experimentos funcionaron, y empezaron a proliferar empresas que ofrecían a sus
empleados, además del salario y beneficios habituales, un entorno de trabajo
divertido (*). Cómo no, junto con esta tendencia, comenzaron a aparecer
consultoras especializadas en potenciar los recursos humorísticos de las
organizaciones.  En el mundo editorial,
han aparecido infinidad de títulos al respecto, como  Aprenda
estrategia de alta dirección ¡con los hermanos Marx!
, Fish! o ¿Quién se ha llevado
mi queso?.

El estudio científico del humor
es un campo relativamente nuevo, que comenzó a abordarse consistentemente en
los últimos 30 años.  La investigación
científica ha confirmado que un uso adecuado del humor produce sorprendentes
efectos positivos a nivel individual y colectivo.  Muchos de esos beneficios son claramente
aplicables a los negocios, hecho que explica el éxito de las “empresas
divertidas”.

Cuando se habla del humor, debe
quedar claro que no se hace sobre el “buen humor” o “mal humor” (estado anímico
de las personas), sino de lo todo aquello que estimula la risa: el juego, los
chistes, las bromas…

También debe quedar claro que no
todos los efectos del humor son positivos. De hecho, hay tipos de humor habitualmente perjudiciales para las
relaciones sociales: el humor ofensivo o grosero, la burla
malintencionada…  El humor positivo es
aquel que nos permite reír sin provocar “daños colaterales”: la broma a costa
de uno mismo, las historietas, las comedias cinematográficas o “sitcoms”, el
absurdo, etc., siempre y cuando no trate temas delicados y/o desagradables.

(*) La más famosa de todas es
Google.  Recibe un promedio de 1.300
currículums al día… y muy pocosde sus empleados abandonan la empresa.  Interesante,
¿verdad?

Beneficios del humor en el
ambiente laboral

Un entorno de trabajo divertido y
agradable genera una serie de beneficios que tienen directa incidencia sobre
los objetivos de cualquier empresa: la productividad y las ventas.  Pueden resumirse así:

El humor aumenta la productividad

Ø    Reduce el estrés y potencia la saludo y
capacidades de las personas.

Ø    Fortalece la motivación individual y colectiva.

Ø    Atrae y retiene los recursos humanos más
valiosos (!!!).

Ø    Estimula la innovación y la creatividad.

Ø    Optimiza la comunicación interna.

Ø    Favorece el aprendizaje.

Ø    Cohesiona los equipos humanos

El humor favorece la venta

Ø    Potencia el impacto persuasivo de los mensajes
de venta.

Ø    Fortalece las relaciones con los clientes.

Y un beneficio añadido…:

Ø    El humor crea un entorno más agradable y humano
para trabajar.

James Wall, el director de
recursos humanos de Deloitte (la mayor empresa de contabilidad y servicios del
mundo), fue galardonado con el premio al mejor ejecutivo de recursos humanos
del año en el 2002, por haber transformado radicalmente la cultura interna de
la empresa.  Deloitte se recicló,
transformándose en un entorno colaborativo y de apoyo mutuo.  Al respecto, Wall dice que: …”aunque no hemos realizado estudios
formales, creemos MUY firmemente que la vida es demasiado corta, y que
trabajamos demasiadas horas como para no divertirnos por el camino.  Por tanto, parte de nuestra cultura tiene que
ver con disfrutar de la compañía con las personas con las que colaboramos,
hacer las cosas con pasión y ¡divertirse!. Todo esto nos ayuda a dar mejor servicio a los clientes, superar sus
expectativas y crecer más rápidamente que cualquiera de nuestros competidores”.

¡Que cunda el ejemplo!

(Extraído de “Alta diversión. Los
beneficios del humor en el trabajo”, de Eduardo Jáuregui y Jesús Damián
Fernández – Alienta Editorial, 2008).

(Página web de los autores: www.humorpositivo.com).

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