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Identidad/alteridad

Comunicación, espacio y alteridad: entre los no lugares y el exotismo del Otro

Los estudios sobre la alteridad, durante muchas décadas, formaron parte de la antropología cultural. Fue, en años recientes, que la comunicación comenzó a integrarlos como objeto/sujeto de estudios e investigación. Paralelamente, la problemática del espacio, adquirió una dimensionalidad compleja, en la medida en que en la comunicación mediática, se reducía (y en algunos casos se perdía) su materialidad y dimensionalidad. Los trazos de una geografía de la comunicación, de los paisajes mediáticos y de cartografías diversas y múltiples, llevaron a que la comunicación comenzara a delinear gnoseologías sobre la otredad.

La lección analiza los antecedentes de esa gnoseología de la otredad, plantea como las epistemocríticas de la diversidad y la interculturalidad, pusieron en tensión las perspectivas binarias sobre la identidad y la alteridad, e incorpora el pensamiento otro como una variante de los estudios de/sobre las fronteras. Plantea el pasaje de los lugares a los no lugares, la perdida de dimensionalidad del espacio y el surgimiento de los estudios sobre el exotismo. Finalmente, propone una cartografía sobre las gnoseologías de la otredad, y el peligro de extenderse la “marca del otro” en la cultura mediática, donde la otredad es concebida desde el etnocentrismo, la proliferación metafórica y el incremento de una discursividad estereotipada. Con estos fundamentos se diseña una hermenéutica de la otredad y una semiótica post/decolonial.

1. Antecedentes

Las investigaciones sobre comunicación, identidad y alteridad, se han incrementado en las últimas décadas. En algunos casos, fundamentalmente, en el caso de la tradición norteamericana y de algunas zonas de Europa (España, básicamente) el énfasis se coloca en la interculturalidad (Hall, 1989; Rodrigo Alsina, 1999; Silva Echeto, 2003), como término que engloba a la identidad y la alteridad, y desactiva la mirada binaria. En otros lugares de América Latina (fundamentalmente, México), lo intercultural se asume desde la hibridación (García Canclini, 1990), el pensamiento mestizo (Gruzinski, 2007) o, en las Américas de colonización francesa, la criollización (Glissant, 2002).

Identidad y alteridad, son dos términos que abarcan otros, y permiten, desde una hermenéutica pos/decolonial, interpretar los tránsitos de los sujetos por el mundo y la crisis de los metarrelatos, como es el caso de los Estados/nación.

No deja de llamar la atención, que las ciencias sociales, y, en particular, las teorías de la comunicación, en muchos casos, carecen de una “caja de herramientas” (Foucault, 1992) conceptual, producto de la velocidad de las transformaciones, que le permitan interpretar y explicar los flujos migratorios (tanto inmigratorios como emigratorios) y las mutaciones culturales que estos producen, tanto en las religiones, los sonidos, las imágenes como en las relaciones interpersonales. Es, por ello, que en muchos momentos las tramas discursivas abusan de un lenguaje estereotipado frente al desconocimiento del otro.

En términos espaciales, a su vez, se produce un incremento de los no lugares o espacios de tránsito, donde los vínculos se reducen al pasaje de un espacio a otro. Los medios de comunicación, paralelamente, son no lugares donde lo real y material, estas variables siempre discutibles, se transforman en no lugares virtuales e inmateriales.

Otro aspecto que en el análisis hay que tener en cuenta, es la interpretación exótica que, sobre el otro, se realiza en muchos momentos, no solo en los medios de comunicación, sino, también, en la interpretación y explicación social. Uno de los casos más destacados, al respecto, es “el pensamiento mestizo” de Gruzinski, donde siguiendo el método de Aby Warburg, es decir, la mezcla entre iconología e iconografía, o entre el análisis de las imágenes en extensos períodos históricos pero profundizando el estudio en algunos tópicos iconográficos seleccionados, el historiador estira la línea de explicación histórica, antropológica, visual y geográfica. El mestizaje, en ese contexto, permite extender la exploración a situaciones tan disímiles como el encuentro de Aby Warburg con las comunidades Pueblo de Norteamérica, la antropofagia paulista hasta el cine de Peter Grenaway. Los llamados “mundos atropellados” cruzan por geografías e historias, por culturas y civilizaciones. Ovidio y Plinio el Viejo en México o los mestizajes de la imagen en Hong Kong y en España. Ese exotismo que recupera Gruzinski cruza por entre las culturas mundiales.

Lo explica el historiador: “A menudo se asocia uniformización, mundialización y mestizajes. Al acelerar los intercambios y transformar cualquier objeto en mercancía, la economía mundial habría engranado circulaciones incesantes que en lo sucesivo alimentarán un melting- pot planetario. Las producciones mestizas o exóticas que distribuye la World Culture constituirían una manifestación directa de la globalización, un filón sistemáticamente explotado por las industrias culturales de masas” (Gruzinski, 2007: 20).

Autor: Víctor Silva Echeto

Universidad de Playa Ancha (Chile)

Fuente: Portal de la Comunicación

 

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