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Investigación del Portal

Los Relacionistas Públicos Argentinos
le dicen “no” a las tabacaleras.


Curiosamente uno de los precursores de las Relaciones Públicas, el legendario Edward Bernays fue, allá por 1930, el responsable comunicacional del consumo de cigarrillos por parte del público femenino*.


En una encuesta realizada por nuestro portal de Relaciones Públicas se pudo observar que dos de cada tres personas que respondieron considera que no es ético trabajar para tabacaleras.

La investigación se llevó a cabo en el Portal de Relaciones Públicas, a través de una encuesta respondida por 345 profesionales, en la que se le preguntó:


¿Es ético que las empresas tabacaleras implementen campañas de RR.PP.?











33 % 33 %33.33 % (115)


No


66 % 66 %66.67 % (230)


Votos Totales: 345


La respuesta fue contundente: Dos de cada Tres profesionales considera que no es ético.**


 


Pero más allá de todo, la importancia de nuestra profesión en la construcción de una imagen favorable es innegable, por lo que para algunas compañías tabacaleras el manejo de las relaciones públicas es crítico y se convierte en el pilar sobre el que descansa su futuro.



Las tabacaleras se enfrentan continuamente a demandas millonarias por parte de las cortes que buscan defender a las miles de personas que han sufrido, que sufren actualmente o que han muerto debido a las enfermedades, que la adicción a los cigarrillos con nicotina les han provocado.

En la demanda conocida como el caso «Eagle» realizada por el estado de Florida, el jurado estableció que fumar resulta adictivo, por lo tanto los productos de la tabacalera causan adicción y determinó a su vez, que la compañía debe tomar responsabilidad por el daño causado a los fumadores.


El impacto de esta demanda en particular ha sido de gran intensidad ya que ha sido la acción civil de mayor duración en la historia de la lucha contra las compañías tabacaleras, y contribuyó a que actualmente exista mucha más conciencia entre las personas del daño que produce el cigarrillo.

Las tabacaleras argumentan que las personas que fuman han sido informadas de las consecuencias de hacerlo y en ese momento se convierten ellos mismos en los únicos responsables legales de sus acciones.

En este contexto, el manejo de las relaciones públicas se vuelve crítico para las tabacaleras y resulta interesante analizar algunas de las estrategias que utilizan para limpiar su nombre.
«Working to make the difference… the people of Philip Morris» (trabajando para hacer la diferencia), fue el lema principal en una campaña de comunicación y relaciones públicas que diseñaron para dar a conocer las diferentes acciones sociales que la compañía está realizando y en cierta forma, contrarrestar el daño que ha causado en la sociedad, a pesar de no aceptarlo públicamente.

Estas contribuciones son variadas; patrocinando eventos de tipo cultural, invirtiendo en programas educativos otorgando becas para escuelas técnicas, como el programa «Tools for success» (herramientas para el éxito). Combatiendo el hambre, donando millones de dólares en comida. Organizando conferencias para evitar la violencia doméstica e incluso inyectando fondos a organizaciones encargadas de combatirla. Participando en cuestiones ambientales. En este caso, resaltado la necesidad de mantener y conservar tres factores a los que califican de esenciales para el hombre… el agua, la comida y el suelo. Por obvias razones la campaña nunca menciona el aire…


* Uno de los primeros clientes de Edward Bernays fue la industria de tabaco. En 1929, él orquestó un truco de comunicación legendario, apuntado a persuadir a las mujeres a tomar el cigarrillo y fumar. Por entonces, fumar era poco femenino e inadecuado para mujeres de cualquier posición social.


Bernays fotografió, durante un desfile de Día de Pascua en la ciudad de Nueva York, a un gran número de mujeres fumando cigarrillos de un modo provocativo. Se trataba de una declaración de rebelión contra las normas de una sociedad dominada por hombres.

Las fotografías, de lo que Bernays denominó como «las Antorchas de la Brigada de Libertad» fueron enviadas a periódicos, y muchas mujeres fueron inducidas a formar parte de la causa, exigiendo ser admitidas en todo club en el que se fumara, en la creencia que este era un paso importante en la lucha para la igualdad sexual.

Las compañías tabacaleras quedaron muy agradecidas a Bernays después del éxito en el vencimiento «del tabú» por el que las mujeres no debían fumar.


**(Ver https://www.redrrpp.com.ar/modules.php?name=Surveys&op=results&pollID=6)

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