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Las Relaciones Publicas en el Tercer Sector

Las Relaciones Publicas en el Tercer Sector

En los últimos años se ha dado, tanto en nuestro país, como en el resto de América Latina, un creciente aumento de entidades del 3° sector (*), que operan lejos del Estado y del mercado. Se organizan de manera independiente bajo condiciones similares: no distribuyen ganancias, son autónomas, tienen un cierto grado de organización y se nutren de la actividad de voluntarios.

Estas entidades conocidas como “sin fines de lucro” o “no gubernamentales” realizan un gran aporte en términos de riqueza y empleo. Si bien resulta complejo organizar cifras de este sector por sus propias características constitutivas, podemos considerar que en 2002 los gastos operativos ascendieron al 5% del PIB, lo que revela una gran movilidad y alto accionar. En relación a la generación de empleo, cerca de 400 personas son asalariadas, y casi de 3 millones lo hacen como voluntarios.

Los ingresos de estas entidades provienen de la venta de servicios, aportes privados (donaciones), legados o en menor medida, por contribuciones del estado.

Si bien los procesos democráticos, de la mano de los mercados que presentan, les asignan un nuevo lugar a las instituciones sin fines de lucro, no podemos ignorar la importante tarea que realizan en ausencia del Estado. En Argentina vivimos, desde hace varios años, una marcada retracción de aportes estatales en políticas sociales, que se combinan con la presencia casi constante de la ya conocida inestabilidad económica, situación que ocasiona grandes abismos de desarrollo e inversión en áreas de salud, educación, empleo, justicia, etc. Es en este marco donde el 3° sector comienza a trabajar, en muchos casos, sobre problemas emergentes como consecuencia de otro mayor (comedores escolares – hambre – desnutrición). Así, fundaciones, cooperativas, obras sociales, cooperadoras, sociedades de fomento, cámaras, organizaciones de colectividades y afines entre otras, comenzaron a desarrollar tareas titánicas partiendo en muchos casos, de la resolución de un conflicto (tren sanitario), y en los menos, del desarrollo y avance de una tarea histórica (educación).

La importancia del vinculo

A diferencia del trabajo en una empresa donde nos une un lazo mayormente económico, de progreso personal o profesional, en las entidades sin fines de lucro este vinculo es netamente “emotivo”. Existe de antemano una “sensibilidad al problema” que trata una determinada entidad. De esta manera, si una persona se sensibiliza ante la depredación de los bosques o ante el hambre o la falta de trabajo o de justicia, se relacionara con una u otra entidad. De allí el alto porcentaje en el crecimiento de voluntarios en los últimos años.

Pero este lazo emotivo fluctúa, si bien la sensibilidad al problema no. Y es en esta fluctuación donde se justifica y comprende la alta rotación de los voluntarios. Pero, el voluntario es una persona que además de enrolarse en una causa que cree justa y trabajar por ella, como individuo social, requiere de otra serie de elementos para vivir: dinero, trabajo, recreación, etc. Elementos que una entidad sin fin de lucro no puede brindar (salvo que alguna de estas necesidades se indiquen en su misión), por ello, acomoda parte de su estructura a la disponibilidad y necesidades de los voluntarios.

A diferencia de las empresas, donde todos los días se ingresa a la misma hora, se ocupa el mismo escritorio, se establece una rutina de trabajo y de circulación de información, se comparte con los mismos compañeros el desarrollo de la jornada y se le imprime un ritmo y presión particular, en la mayoría de las entidades que comparten el 3° sector esto no es así. Este punto, aunque parezca menor, resulta de vital importancia a la hora de planificar y poner en marcha estrategias propias de la entidad. Cuando la mayoría de los trabajadores son voluntarios (donan horas de trabajo) este compartir el tiempo y espacio es relativo, hecho que demora el accionar de algunas medidas. ¿Cuantas entidades entran en un embudo estrechísimo , por no contar con los profesionales que se encargue de la organización de los voluntarios, el gerenciamiento, el fundraising o las comunicaciones, que les permita alcanzar su misión?

El error mas grande es el de creer que una entidad del 3° sector no puede ni debe manejarse bajo las reglas de una empresa, echando mano a estrategias del mercado para alcanzar el éxito.

Creer que el Marketing, las Relaciones Publicas y las Comunicaciones, sirven únicamente a fines lucrativos las limita en su esencia, pues las disciplinas son “en si” y la utilización estratégica depende del objetivo final.

De hecho las Relaciones Publicas de una organización van mas allá de las relaciones con la prensa o el marketing, ya que las técnicas y estrategias utilizadas son similares o iguales a los de un programa típico en una empresa convencional.

(*) La denominación Tercer Sector agrupa a entidades no gubernamentales o sin fines de lucro: asociaciones civiles, mutuales, fundaciones, cooperativas, obras sociales, sindicatos.

Segundo Sector: mercado, empresas comerciales, mineras, agropecuarias, industriales y de servicio.

Primer sector: Estado (Ejecutivo, Legislativo, Judicial) Provincial y Municipal.

 

Lic. Fabiana M. Feijoo.
Lic. en Periodismo y Comunicaciones.
Prof. de Comunicaciones y Marketing
Posgrado UB Dirección de Tercer Sector
Trabaja en el área de Comunicaciones de Fundación Grameen (Aldeas) Argentina
Especialista en Comunicaciones de Tercer Sector en
www.redrrpp.com.ar

 

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