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Las RR.PP. según Jackie Kennedy

Cinco lecciones de Relaciones Públicas de Jackie Kennedy Onassis





Jacqueline
Kennedy Onassis era una maestra en Relaciones Públicas. Eso quedó claro
antes de que John F. Kennedy fuera elegido presidente, cuando escribía
los  despachos de campaña que se enviaban por cable. Y quedó claro
después de que se convirtió en Primera Dama, cuando se volvió el centro
de atención en la cultura y las artes en los Estados Unidos.

Pero el
genio de Jackie en las Relaciones Públicas también se extiendió a seis
proyectos capitales de preservación histórica – incluyendo el salvar el
edificio de la terminal de ferrocarriles Grand Central, un caso que
llegó al final a la Corte Suprema –  en la que su actuación fue
fundamental.

Aquí hay cinco cosas que cualquiera que se desempeñe en relaciones públicas  puede aprender de los golpes maestros de Jackie:

Sea simpático.

 

Puede parecer obvio que si es usted o su cliente, se aplica la regla de oro. Pero ser simpático es más que sólo tratar de ser amable con los demás. Esto significa que usted necesita comprender otros puntos de vista, y apreciar los mensajes desde donde vienen. Hablar su idioma, literalmente. Jackie hablaba francés a los franceses. Ella hablaba español en Miami para la comunidad latina.

En ambos casos, la audiencia estaba cautivada por el respeto que mostró por su cultura.  Ella tradujo en votos la buena voluntad para financiar la campaña, en un escenario más grande y en más influencia sobre la gente.

Identifique los factores de influencia. 

En su esfuerzo por detener la demolición inspirada por Eisenhower de las casas adosadas de la era federalista, ubicadas a lo largo de la Plaza Lafayette, frente a la Casa Blanca, para dar cabida a edificios gubernamentales modernistas, Jackie rápidamente encontró a  la única persona que podría al menos retardar el proyecto.  Esa persona era el hombre que escribía los cheques en la Administración de Servicios Generales. Ella le explicó su caso a él, lo que le dio tiempo suficiente para que encontrase un nuevo arquitecto que pudiera resolver el problema. Al final, el arquitecto John C. Warnecke halló una manera de construir el nuevo espacio detrás del anterior, manteniendo las fachadas históricas.

Sea selectivo en la  participación de los medios de comunicación.

 

Ella condujo  un espectacular tour televisivo por la Casa Blanca en 1963  (programa que fue sintonizado por  50 millones de personas, y por el que ganó un Emmy honorífico). Más tarde, en 1975, Jackie se horrorizó al saber que el edificio de la terminal Grand Central se enfrentaba a un destructivo plan de reurbanización de torres para oficinas. Aunque rara vez concedía entrevistas, especialmente en sus años post-Casa Blanca, sabía que sólo había una manera de forzar a la ciudad atormentada para que se enterase de la situación: convocar una conferencia de prensa.

Ella era la estrella del evento, que tuvo lugar en el famoso Oyster Bar de la estación de tren. Cuando habló, la prensa hizo un silencio absoluto, hasta que los flashes de las cámaras empezaron a saltar

Nuevamente, en 1982, cuando Lever House en Park Avenue fue amenazada con la  demolición, Jackie identificó al factor de influencia (el interventor de Nueva York, Jay Goldin), se reunió con él en el City Hall, y se aseguró de que los paparazzi estaban allí cuando ella lo besó en la mejilla. Jackie se salió con la suya.

Ella empleó la misma táctica en 1984, cuando, en un esfuerzo por detener el derribo de la Iglesia de San Bartolomé en Manhattan, obtuvo su foto con los legisladores en Albany. Ellos, también, votaron a favor de su petición. 

Pronuncie buenas citas y escriba letras conmovedoras.

En el caso de Grand Central, Jackie escribió a mano un llamamiento al entonces alcalde Abraham Beame en la que decía: «¿No es cruel dejar morir gradualmente a nuestra ciudad?  El alcalde tuvo que darle la razón.

En 1987, en su campaña para bloquear al constructor Mort Zuckerman en la construcción de una enorme torre en Columbus Circle en Nueva York, ella se quejó con elocuencia: «Ellos están robando nuestro cielo».  Nada nuevo se construyó allí mientras ella vivió.

Sea político, en su caso.

Jackie aprendió de los mejores políticos – la familia Kennedy.  Antes de emprender una campaña – ya fuera la restauración de la Casa Blanca (y conseguir que el público done antigüedades raras en lugar de pedir a los contribuyentes que paguen la factura), o la salvación de Lafayette Square – se aseguraba de entender los aspectos legales involucrados y cómo podría afectar la percepción del público a las decisiones que tomaran los funcionarios electos. Ella también consideraba quién necesitaba cobertura política y cómo podía proporcionársela, y cómo una historia rodaría en Wall Street.

De alguna manera, ser político significa ser magistral en los  principios antes mencionados, en los que Jackie se desenvolvía con una impresionante destreza.

Por Tina Cassidy. Publicado en PR Daily

Traducción e interpretación: Lic. Alejandra Martínez Morales, responsable de Relaciones Internacionales de RedRRPP.

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