Twitter

Ofensiva de Irán en el campo de las RR.PP.

La batalla de ideas que Irán está ganando

Con tres notables éxitos recientes de relaciones públicas, Irán está liderando la batalla mediática contra Estados Unidos. Luminarias de la política estadounidense aconsejan ahora a su Gobierno dejar de lado las amenazas y hablar directamente con Teherán.

Simon Tisdall

Madeleine Albright, la ex secretaria de Estado norteamericana, describe la actual confrontación entre Estados Unidos e Irán como una “batalla de ideas”. A juzgar por las evidencias de las últimas semanas, es una batalla que la administración Bush está perdiendo. Necesita urgentemente mejorar su desempeño o arriesgarse a que Teherán la supere.

Albright hizo sus comentarios tras una reunión de ex secretarios de Estado y Defensa, convocada en la Casa Blanca por el Presidente George W. Bush para aprovechar su sabiduría colectiva en temas como Irán e Irak. Aconsejó que una figura prominente de la administración, posiblemente el propio Bush, hiciera un discurso clarificando los objetivos políticos de EEUU respecto de Irán y no sólo aquellos relativos a sus actividades nucleares.

Al igual que un creciente número de destacados demócratas y republicanos en Washington, Madeleine Albright piensa que EEUU debiera taparse la nariz y conversar directamente con Teherán acerca de todos los temas de interés mutuo. Estos pragmáticos opinan que, mientras siga negándose a hacerlo, le será imposible convencer a otros países para que apoyen la propuesta de la actual secretaria de Estado, Condoleezza Rice, de formar una “coalición de los dispuestos”.

Luminarias políticas estadounidenses como el republicano Richard Lugar, presidente del comité de relaciones exteriores del Senado, y John McCain, carta republicana para la elección presidencial de 2008, también han cuestionado públicamente las tácticas de la administración Bush. Sugieren que la opinión pública internacional simplemente no entenderá un rechazo continuo de EEUU a emprender una diplomacia directa, cuando los desafíos son tan grandes.

El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, recogió este punto días atrás, sugiriendo que la negativa de Washington a incorporarse en las negociaciones entre la Unión Europea e Irán, conducidas por Gran Bretaña, Francia y Alemania, estaba minando en la práctica los esfuerzos internacionales por persuadir a Teherán a cumplir con las exigencias del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). “He manifestado muy claramente, tanto en privado durante mis contactos con el Gobierno estadounidense, como en público, que creo importante que EEUU se siente en la mesa y que se una a los países europeos e Irán para encontrar una solución”, dijo Annan.

A LA OFENSIVA

Mientras Washington se complica con las tácticas y pondera su próxima movida, Irán ha estado ocupado en explotar su ventaja. Obtuvo su primer éxito, en ausencia, en el Consejo de Seguridad, cuando quedó en claro que Rusia y China estaban dispuestas a bloquear una nueva resolución que amenace con sanciones a Irán a propósito del tema nuclear. Diplomáticos estadounidenses y británicos venían sugiriendo que Moscú podría subirse a la iniciativa si la presión se hacía más fuerte o que se limitaría a abstenerse en cualquier votación. Se demostró que no era el caso, de modo que la resolución fue encarpetada a la espera de que la “UE-Tres” elabore un paquete renovado de incentivos para Irán, sujeto por supuesto a aprobación de EEUU.

El último plan, tomado de “El Padrino” de Marlon Brando, consiste en hacerle a Teherán una oferta que no pueda rechazar. Lo que algunos funcionarios llaman “un paquete muy atractivo”, podría incluir zanahorias políticas y económicas, tales como ayuda para la construcción de plantas de energía nuclear. La condición de fondo sigue siendo el abandono por Irán de sus actividades de enriquecimiento de uranio, potencialmente ligadas al arma nuclear.

Pero incluso esto podría perder fuerza si Teherán accediera, por ejemplo, a limitar las actividades de enriquecimiento a programas de investigación llevados bajo estrictos controles y salvaguardias de la AIEA. Esta salida ha sido privadamente insinuada por Mohamed el-Baradei, jefe de la AIEA. Se esperaba que el paquete quedara listo en la reunión de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, más Alemania, en Londres, el pasado 19 de mayo.

CARTAS BAJO LA MANGA

El segundo gol a favor de Irán fue la internacionalmente publicitada carta del Presidente Mohamed Ahmadinejad a Bush. Fue cierto, como rápidamente lo indicaron los estadounidenses, que la carta no contenía propuestas sustantivas en el tema nuclear ni en ningún otro. Pero lo que Washington no captó, en su desdeñosa reacción inicial, fue la importancia simbólica de esta primera misiva de Teherán desde la revolución de 1979 y la consiguiente ruptura con EEUU.

La carta logró que Ahmadinejad, demonizado por los gobiernos occidentales por sus declaraciones anti israelíes y sus aparentes intentos por negar el holocausto, se viera como una figura más humana que buscaba, si bien torpemente, evitar una confrontación. El seco rechazo de la carta hizo que Washington apareciera como un agresor, debilitando así las simpatías por su causa. Ahmadinejad planea escribirle ahora al mismo Papa.

Esa impresión se vio reforzada aún más con ocasión del tercer éxito de relaciones públicas de Teherán en una semana: la visita de Ahmadinejad a Indonesia, el país musulmán más populoso del mundo, para una cumbre del D-8 (alternativo al G-8), un grupo de países principalmente musulmanes ligados por objetivos comunes de desarrollo. El grupo respaldó el derecho de Irán a desarrollar tecnología nuclear para usos pacíficos y llamó a EEUU y sus aliados a buscar con mayor ahínco una solución diplomática. Ahmadinejad dijo a la cumbre que Irán estaba dispuesto a conversar con cualquiera (excepto Israel) y que lo haría incondicionalmente, pero no bajo la amenaza de la fuerza.

“Estamos listos para dialogar con todos los países del mundo”, dijo. Durante su visita a Indonesia, el líder iraní fue saludado como una especie de héroe musulmán moderno y aclamado con admiración por las muchedumbres. Hubo reminiscencias de la recepción alguna vez brindada a Yasser Arafat, malos presagios para los públicos esfuerzos de la diplomacia estadounidense y europea en la esfera islámica.

Ahmadinejad ha cometido muchos errores desde que se convirtió en Presidente el año pasado, pero muestra señales de estar aprendiendo. Y, como lo sugirió Madeleine Albright, Irán parece estar ganando la batalla de las ideas.

Fuente:  The Observer

   

© 2015 RedRRPP - Todos los derechos reservados.

Erézcano 3360 PB 2 CABA - Tel: +54 (11) 1555959511
adigenova@redrrpp.com.ar

Diseño web
Grupo Deboss
Grupo Deboss