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Oratoria

Oratoria

Lic. Antonio Di Génova

adigenova@redrrpp.com.ar

«El que no arriesga no gana», dice el viejo refrán popular; y hoy en día, en la cultura de lo instantáneo y del vértigo, parece ser un lema bastante popular. Sin embargo, improvisar a veces puede resultar un proceder muy arriesgado. Y, si lo que está en juego es nuestro propio discurso frente a un auditorio, por mínimo que éste fuere, podríamos poner en peligro nuestra propia imagen, reputación, prestigio y el de las personas, empresas o instituciones que representamos. Organizar y llevar a cabo un discurso profesional impromptu puede llevarnos a nuestro «suicidio comunicacional».

La palabra oratoria es un vocablo que se origina del latín y significa el arte de hablar con elocuencia, es un género literario que se concreta en distintas formas, como el discurso, la disertación, la conferencia, etc. La oratoria es el arte de hablar o comunicarse oralmente con otras personas con el objetivo de informarles, enseñarles, instruirles, venderles algo o persuadirlas sobre algo en particular.  Los buenos comunicadores y expertos en comunicación persuasiva son los más requeridos en el mercado laboral y en todas las empresas.

Persuadir no es manipular, manipular es obtener del otro una determinada respuesta a través de subterfugios y en dónde lo único que importa es la satisfacción de nuestros propios intereses. La persuasión, en cambio, no es algo que una persona ejerza sobre otra. Es un medio por el cual las personas colaboran unas con otras en la conformación de sus versiones de la realidad, privadas o compartidas. Entraña cambios recíprocos en actitudes y conductas.

Reconocer que la Oratoria puede ser una debilidad en el propio perfil profesional puede ser el primer paso a la solución razonada del problema. Existen programas de capacitación y entrenamiento en el que se utilizan técnicas muy fáciles de aprender, recordar y aplicar. Entre los conceptos más importantes se encuentran: preparar la exposición con anticipación, para que ésta sea clara, breve y concisa; organizar el contenido de alocución; ensayar lo que se va a decir; apoyar los dichos con evidencias, estadísticas, informes, etc.; basar todas las afirmaciones en opiniones expertas, nunca en opiniones propias o pareceres;  determinar «a priori» la imagen que se desea transmitir; expresarse con profesionalismo, de acuerdo a los códigos y registro discursivo que el auditorio demande;  comenzar, desarrollar y terminar la exposición con entusiasmo; realizar un cierre cordial, en el que se remarque el valor del mensaje, para que se distienda el clima, y  su disertación llegue a un feliz término; y por último y fundamental: «no arriesgar.»

Saber decir, saber negociar

En toda negociación interviene un poder real -entendido como la sumatoria de los recursos estratégicos disponibles para un caso en cuestión- más la capacidad oratoria para comunicarlo, tanto sea potenciando las fortalezas como disminuyendo las eventuales debilidades.

Lo primero fue la Palabra, como dice San Juan, y no la acción, como escribe Goethe.

En la medida en que la palabra se torna instrumento del pensamiento se transforma en vehículo de la elocuencia y la retórica.

La Oratoria -el arte de persuadir con la verdad- gira entre la Estética y la Lógica. La oratoria en un arte perfectamente reglado.

Saber algo no es idéntico a saber decirlo. Esta es la importancia de la comunicación oral.

Hablar persuasivamente para transmitir una determinada imagen o idea no es un lujo sino una necesidad. El 90% de nuestra vida de relación consiste en hablar o escuchar; sólo el 10% en leer o escribir. Cada persona tiene su manera peculiar de negociar, su teoría implícita de negociación.

No obstante se pueden distinguir dos escuelas: la tradicional y la integrativa.

La primera es esencialmente un proceso de regateo, en el que se pone énfasis en la distribución de lo que se negocia, bajo el supuesto de que lo que uno gana lo pierde el otro.

La nueva teoría de la negociación -la integrativa- trata de redefinir el problema mediante un intercambio de intereses para conseguir una ampliación de resultados para ambas partes.

Se debe entender que la cooperación no significa que no exista competencia, pero es un método con el cual podemos enfrentar nuestras diferencias más constructivamente.

En la estructura de la negociación usted se encontrará con tres elementos: los actores, la divergencia y la voluntad o búsqueda de acuerdo. Y en las tres instancias la capacidad oratoria puede representar la ventaja competitiva.

Los actores son los elementos fundamentales en la negociación, debemos entender que en el proceso de negociación se relacionan personas, dos o más que intervienen con todas sus características personales.

A los negociadores no sólo se les debe juzgar por lo que dicen, sino por cómo lo dicen.

La negociación es un proceso de comunicación interpersonal en el que saber utilizar correctamente el lenguaje verbal y no verbal facilita el entendimiento, capta la atención de la otra parte, al mismo tiempo que nos puede ayudar para condicionar y predisponer hacia un futuro acuerdo.

La divergencia es el desacuerdo, el litigio, lo contencioso, el conflicto declarado o latente que separa a los actores cuando se presenta.

Un negociador debe poder identificar cuál es el origen de las divergencias que se plantean. Estas pueden presentarse por problemas de comunicación, por estructura o por características personales de la contraparte.

En todo proceso negociado, el buen negociador debe tener la habilidad para comprender y llevar a la otra parte por el camino más conveniente para ambos, manejando la relación interpersonal de la forma más propicia y adecuada.

La voluntad o búsqueda de acuerdo, es el resultado substancial y no simplemente formal de la negociación, puede asumir cuatro formas principales:

a) Compromiso simple: es la solución mínima. Nadie obtiene la satisfacción total de sus objetivos.

b) Concesiones mutuas: Solución superior al compromiso. Búsqueda de equilibrio en la mayoría de los puntos en la negociación. Requiere creatividad por parte de los negociadores.

c) Adjudicaciones de contrapartidas: Se crean nuevos elementos negociables, ampliando el objeto inicial de la negociación.

d) Creación de nuevas alternativas: El antiguo problema se transforma en uno más adecuado para ofrecer una solución.

Por Lic. Antonio Di Génova

ORATORIA

por Ciro Núñez

La intrínseca facultad de la oratoria, está inmersa en cada ser humano, aflorarlo y desarrollarlo es una de las metas de las personas que buscan un bienestar.

La oratoria, muy bien encaminada, por parte del poseedor, se beneficiará de grandes satisfacciones para su realización. La vida tendrá un nuevo sentido si lo conjuga con lo excelso de la existencia.

Evolución Histórica De La Oratoria

La oratoria en la edad contemporánea: grandes oradores contemporáneos.

Si la edad moderna comprende desde la toma de Constantinopla hasta la Revolución Francesa (Fines del siglo XVIII), entonces diremos que la edad contemporánea corresponde a lo subsiguiente de la anterior hasta nuestros días.

La oratoria es el arte de hablar con elocuencia; de deleitar y persuadir por medio de la palabra.

Para aclarar lo dicho en pocas palabras, diremos que por elocuencia debemos entender aquella facultad de hablar bien y de modo convincente, gracias a la fuerza expresiva poseída por el orador, en todos sus aspectos tanto internos como externos; ahora bien debemos saber que, deleitar es causar placer o agrado en el ánimo o los sentidos de los oyentes y que persuadir significa convencer con razones a otra persona, es decir es el hecho de inducir a uno a creer o hacer algo.

En cuanto a estos aspectos diremos que la oratoria, como arte y la elocuencia como fuerza expresiva, van juntas, ya que no se posee el arte si no se tiene la fuerza vital de esta. Referente al deleite y a la persuasión ambos son consecuencias de las primeras, y es en estas donde estriba el éxito de los oradores. La causa es la facultad del orador y el efecto es la atención, entendimiento, comprensión, convencimiento y los ánimos conseguidos en los oyentes por parte del orador.

La oratoria se encuentra reflejada en el discurso, y el discurso en su conjunto ofrece una trilogía, la cual en el presente periodo, han sido tomados con más énfasis, ya que con ellos se pueden alcanzar los objetivos trazados y los efectos deseados.

El discurso es el razonamiento extenso dirigido por una persona a otra u otras, es la exposición oral de alguna extensión hecha generalmente con el fin de persuadir, y que ella como dijimos se encuentra conformada por tres aspectos que son:

 

Tema o contenido del discurso, Orador y Auditorio.

En primer lugar, tenemos el contenido del discurso, el cual debe ser tejido en el telar de las experiencias, debe estar copado de detalles, ilustraciones, personificaciones, dramatismo y ejemplos en algunos casos; y todos estos expresados con términos familiares y concisos los cuales den la comprensión y el entendimiento adecuado; en donde lo que se quiere decir sea entendidos por todos.

Luego está el orador, el cual debe reunir los atributos adecuados (mentales, físicos y vocales), que contribuyen a vigorizar el discurso. Para tal cometido debe elegir temas por los cuales se siente convencido. Su atributo mental se refleja en copar toda la extensión de su disertación y saber limitarlo en los aspectos más importantes y sobresalientes.

En cuanto al factor físico, corresponde el hecho de dar mayor relevancia en la acentuación mediante los gestos correctos, todos ellos diremos nacidos del corazón, los cuales deben ser realmente sinceros y no fingidos como algunos lo tienen por costumbre, para alcanzar sus apetitos propios, egoístas y vanidosos.

La vocalización es otro atributo, debiendo ser este claro, seguro, vivaz, determinante y conciso.

Aquí se puede agregar un atributo más, el cual sería que todo orador debe estar preparado tanto psíquica, moral y espiritualmente. No debe poseer en su interior el deseo del engaño, ni beneficio enteramente propio, sino que debe ser un interés colectivo, debe sentir el agrado de dar a sus oyentes, en forma espontánea y verdadera las investigaciones realizadas.

Por último nos encontraremos con el auditorio, el objetivo al que se dirige el discurso y el árbitro decisivo del éxito o el fracaso del orador.

El fin del orador es que sea entendido en sus anchas todo lo que desea otorgar al auditorio, para tal cometido los términos usados deben ser de interés de todos los reunidos en dicha oportunidad, debe imperar un ambiente participativo y leal.

Al margen de esto, es necesario que el orador conozca a quienes tiene enfrente, por tal motivo, a razón de ejemplo, debe interrogarse ¿cómo es mi auditorio?, ¿el tema que deseo serles partícipes, llegará a ellos y cómo lograr esto?, dichas interrogantes deben ser respondidas por él mismo realizando una investigación cuidadosa al respecto, pero no debiendo caer en una preocupación desmedida al respecto.

Técnica de expresión oral

El que sabe pensar, pero no sabe expresar lo que piensa,

está en el mismo nivel del que no sabe pensar.

Pericles

Este artículo se propone capacitar a los participantes para que puedan desarrollar en rol más elemental e importante del hombre: la comunicación.

En una sociedad competitiva como la nuestra, es preciso poseer el valor suficiente para atrevernos a hablar en público; fuerza en la voz para que nos escuchen y, las capacidades reflexivas y de emoción para alentar, persuadir y convencer a los que nos escuchan.

Debemos poseer una técnica para estructurar nuestras exposiciones y ordenar rápidamente nuestras ideas en los casos que debamos improvisar.

Lo bueno si breve, dos veces bueno;

y aun lo malo, si poco, no tan malo.

Baltazar Gracían

ORATORIA



Oratoria es el arte de expresarse en público por medio de la palabra; arte que obedece a reglas intelectuales, Morales y materiales. No debe confundirse con elocuencia, que es una facultad, mediante la cual, valiéndose de la palabra, el hombre convence, persuade y deleita.

La elocuencia es, pues un don; la oratoria es un arte. La elocuencia (un don), ha existido siempre; pero el arte de la oratoria sólo ha podido cultivarse en épocas favorables. La libertad es condición indispensable para un desarrollo. Por eso, el primer pueblo que contó con grandes oradores pasó a ser un pueblo «libre»: el griego.

Los niños hablan, sólo cuando tienen algo que decir

William Faulkner (Sartoris)

TIPOS DE ORATORIA



La política: comprende los discursos que se pronuncien en las cámaras y asambleas públicas y se extienden a cuanto se refiere el régimen interior y exterior de un pueblo.

La «Oratoria Popular»: es una especie de oratoria política, pero se diferencia de ella, en que se permite mayores libertades en tono y el uso de lo patético (Adj. conmovedor, que infunde dolor, tristeza o melancolía -Simón, V. Emocionante, dramático, trágico, etc.).

La Forense: se refiere a los discursos o sermones que se pronuncian en los tribunales de justicia sobre asuntos civiles o criminales

La Sagrada: comprende los discursos o sermones que se pronuncian en los templos sobre religión y la moral.

La Oratoria Académica: comprende los discursos relativos a cuestiones literarias o científicas. La corrección y esmero son sus rasgos distintivos.

La Militar: las arengas o discursos breves y fogosos, que los jefes dirigen a sus tropas, generalmente con el fin de encender su ánimo e incitarlos al cumplimiento del deber.

La Artística: es la elocuencia destinada a producir un placer estético.

La Sentimental o Ceremonial: es la que más nos acosa pues tiene por ámbito todas las múltiples actividades ceremoniales, etc. La característica principal: brevedad e imperio de los sentimientos.

Cuando tengáis bien claro en la mente lo que queréis decir,

las palabras vendrán espontáneas.

Horacio. (Ars poetica)

LA COMUNICACIÓN

Para el desarrollo de la comunicación es indispensable la atención (concentración selectiva de la actividad mental que implica un aumento de eficacia sobre un sector determinado y la inhibición -rechazo- de la actividad concurrente: elementos distractores -Murmullos, ruidos, bocinas, etc.).

Si ganamos atención, tendremos la respuesta del público. V. gr.: Si al exponer informo sobre un hecho, que queden bien enterados; si explico el qué y porqué de un problema, los entiendan en toda su dimensión; y, si quiero persuadirlos para realizar una campaña, me acompañen; etc., etc.

El que quiera hablar en público deberá tener algo que decir: mensajes. Estos deberán estar elaborados y tener un sentido de dirección. Dirección que, al finalizar la elocución, deberá propiciar que él logre eficazmente su objetivo.

El éxito o el fracaso en la vida, no es otra cosa que, la suma de los pequeños detalles.

NUNCA HABLAR SIN TON NI SON

Por lo tanto, el expositor, al preparar su discurso, tendrá que definir con toda precisión cuál es su objetivo final; organizar las estrategias y tácticas que las consignan; hallar las palabras que sean una expresión, aliñar, aderezar su exposición, para que esta sea a la par interesante y entretenida.

No hables en manera alguna,

hasta que no tengas algo que decir.

Carlyle. Biography

MENSAJE: CONSIDERACIONES BÁSICAS

El solo dominio del tema no asegura el éxito. El fracaso es responsabilidad del expositor. Significa que ha pensado en él y no en el público. La naturaleza de la comunicación exige dos protagonistas: emisor (expositor) y receptor (público: «Conjunto de personas que participan de las mismas aficiones o concurren a determinado lugar»).

Los públicos son diferentes. como emisor debemos cuestionarnos (v. gr.): ¿Lo que es bueno, interesante y útil para mí, lo será para el público? ¿La misma exposición que tuvo éxito con el público «a», tendrá fortuna con el público «b»?. Tenemos que preparar nuestro discurso con mucha anticipación. Al hacerlo, necesariamente, el público deberá estar en nuestra mente como un imprescindible blanco-objetivo. A él se deberá esta exposición.

Son los sabios los que llegan a la verdad a través del error;

los que insisten en el error, son los necios.

Rückert (Vierzeilen)

UNIDADES DE LA COMUNICACIÓN

Tanto en los puntos que toquemos, cuanto en la duración de cada uno de ellos; en las palabras que usemos, en el ritmo que empleemos para anunciarlas (a un niño hay que hablarle calmadamente), en los apoyos audio-visuales, etc, etc.

Al estructurar nuestra exposición deberemos tener en cuenta:

a. El público: ¿Quiénes lo conforman? ¿Solo hombres? ¿Es mixto? ¿Qué edad promedio? ¿Cuánta información e intereses tienen por el tema? ¿Asisten por propia iniciativa o en forma impuesta? ¿Qué capacidad de atención tienen? ¿Poseen el hábito del estudio, de asistir a conferencias?, etc.

b. Lugar dónde se desarrollará la exposición: ¿Al aire libre? ¿Bajo techo? ¿Tamaño del auditorio? ¿Íntimo? ¿Muy grande? ¿Hay acústica? ¿Habrá que emplear micrófonos? Tipo: ¿Colgados? ¿De pies? ¿De mano?

c. Estación: ¿Verano? ¿Invierno? etc. … etc.

d. Horario: ¿La Mañana? ¿La tarde? ¿La noche?

e. Antecedente inmediato: (lo que ha hecho el público antes de llegar al local) Por ejemplo: si son estudiantes, ¿han tenido examen la hora anterior? ; si trabajadores, ¿vienen de tomar su refrigerio?, etc., etc.

f. Consecuente: (Lo que hará el público terminada la charla) ¿Tendrá examen? ¿regresará al trabajo? ¿Irán a sus casas…?

g. Aspectos coyunturales: ¿Hay huelga de ómnibus? ¿Toque de queda…?

Como en todo arte, el éxito de la oratoria radica en la suma de los pequeños detalles.

La sonrisa es la receta mágica: en invierno,

entibia el ambiente frío; en verano, refresca.

Anónimo


ESTRUCTURA DE LA EXPOSICIÓN ORAL

Después de los muchos modos de dividir un discurso a través de los tiempos, por costumbre y simpleza, se ha dividido en tres partes: exordio (llamado también inicio o despegue), cuerpo (medio o columna), conclusión (Perorata o remate).

EL DESPEGUE: EXORDIO

Abrir la boca para articular nuestras primeras palabras frente al público, es el resultado de un largo proceso de preparación. Es más, antes de abrir la boca habremos ganado o perdido aceptación del respetable, pues la comunicación es total: gestual (nos expresamos con todo el cuerpo) y oral. Mucho tiene que ver «el aspecto físico del expositor».

En él debemos ganar del público su atención, consideración, credibilidad; para ello hay que satisfacer sus expectativas, entusiasmándolo por el tema que tratemos. En esta parte, el público quedará plenamente preparado para la comunicación.

Dicen los muchachos que quien da el primer golpe gana. Con relación al discurso, Aristóteles decía: «El comienzo es más que la mitad del todo».

LA COLUMNA: CUERPO

Esta es la parte capital de todo discurso. Aquí se plantea el tema que vamos a tratar y sus pormenores, alternativas, etc.; de tal suerte que el público pueda reflexionar conforme a su información y experiencia, en la medida que exponga el conferencista; pues, la oratoria es el arte de reflexionar frente al público, con el público y para el público. La columna es como nuestra «agenda diaria». En ella se plantea, en forma ordenada, sistematizada, los puntos imprescindibles que hemos de tratar, para que el mensaje llegue al público en la medida que nuestras reflexiones, sensaciones y emotividad, la han planteado.

EL REMATE: CONCLUSIÓN

En esta parte se recapitula todo lo expuesto y se procura mover los afectos y voluntades. Se asegura que, nuestro objetivo, obtenga respuesta positiva del público.

Así como el despegue, el modo de presentarnos de iniciar la exposición es vital para ganar atención y afectos del público, el remate, a más de asegurar se alcance el objetivo predeterminado, amablemente, sellará nuestra intervención, proponiendo, difundiendo o fomentando una acción determinada. El público, siempre, quiere recibir algo del expositor.

El sonido (palabra) es un gesto del mecanismo laringo bucal.

Jousse


ADEREZOS DE LA EXPOSICIÓN ORAL 

A menudo escuchamos exposiciones que son interesantes pero que demandan un gran esfuerzo de concentración para gustarlas. Hay otras que, entretienen, pero son infértiles.

Como en la culinaria, sólo los ingredientes básicos no prestigian un potaje. Es el aderezo lo que hace más famoso al cebiche o al arroz con pato. Las consejeras en la cocina en la televisión dicen: «Un diente pequeño de ajo», «Una pizca de comino», «Media cucharada de ají», etc. Se preocupan por el tipo de aliño y mucho por la cantidad. El humor, por ejemplo, es buen aliño, pero, hay que usar sólo una «pizca». La sobremedida malogra el potaje-discurso.

Los sazonadores se emplean en cualquier parte del discurso (exordio, cuerpo o conclusión). Una pregunta que no espera respuesta, así como una sentencia, afirmación, son muy recomendables.

Para que logre efecto, una vez enunciadas, hay que hacer una pausa, para permitir que el público reflexiones con el orador. Las pausas son muy útiles. La gente agradece al orador que, antes de abrir la boca, piensa.

Para su tranquilidad, le recordamos que la comunicación es total: Gestual-Oral. Detener a la palabra (pausa) no es romper la comunicación; pues todo nuestro cuerpo; gestos y ademanes, siguen en contacto con el público, generando más interés sobre lo que se diga seguidamente. Es defecto si el conferencista mira el techo, al piso o a la pared. Una cita famosa reforzará el significado de nuestros pensamientos, prestigiándole con el renombre de su autor y su belleza: «Lo bueno sí breve, dos veces bueno. Lo malo si breve, menos malo» (Baltasar Gracián).

El refrán popular no debe ser descartado. Su empleo debe ser oportuno y pertinente, porque, a los necios, «Alas y buen viento». Los porcentajes tienen la virtud de señalar en forma justa las medidas de las cosas, sentimientos, situaciones, etc. Nadie entiende la tranquilidad del señor «A» al que han robado Cinco mil Dólares y la preocupación del señor «B» al que han arrebatado Doscientos Dólares. Se comprenderá si explicamos que el señor «A» (…) sólo el 0.5% de su capital y al «B» (…) el 100%.

Leer un texto seleccionado (breve), de autor conocido, es avalar nuestros pensamientos y persona. En estos casos, la inteligencia recomienda mostrar el libro, subrayar el nombre del autor e indicar nombre de la editora responsable para el caso que deseen adquirirlo.

Hacer referencia al pensamiento o persona de alguien que esté entre el público, permite establecer una muy buena cadena de comunicación entre las personas del público y el orador.

Lo mismo ocurre cuando nos referimos (con relación al tema) a un hecho de conocimiento público.

Vivimos en la época de imágenes sonoras y visuales (audiovisual), por el consumo de pantalla chica, tenemos que ser consecuentes con ella. ¿Por que no proyectar diapositivas, slides, filmes, videos…? ¿Y las láminas…? Hay también pizarras modernas para escribir con plumón de colores.

¿Por qué no mostrar, por ejemplo, aquello que estamos describiendo; una maqueta, libro terminado o la chompa que estamos ofreciendo (incluso con una modelo)? . ¿Y la grabadora? Nos olvidamos que el sonido es imagen. Medite; la promoción escolar a cual usted pertenece, se reúne diez años después de haber dejado las aulas. Usted está sentado entre el público. Su compañero encargado del discurso central, desde el escenario, después del saludo, acciona la grabadora y por parlantes se escucha la voz del viejo director del colegio que dice: «! Qué gusto me da saber que están reunidos!, ¿Están todos? ¿Ya llegó?

SAZONADORES

Hay exposiciones interesantes que nos aburren y exposiciones muy entretenidas que nos dejan vacíos.

Por lo tanto, una exposición debe ser interesante y, al mismo tiempo, entretenida.

En el campo oral, sabemos, los aderezos, sazonadores más conocidos son:

(1) Sentencias, (2) interrogaciones, (3) frases célebres, (4) refranes (5) anécdotas, (6) expresión de magnitudes: cantidades comparativas: 750 de 1000, porcentajes %, (7), avales: lectura o referencia a profesionales de prestigio que expresen, dando razón a lo que afirmamos al exponer, (8) referencia a personas apreciadas por todos, que nos acompañan desde el auditorio, (9) fábulas, (10) una «gota» de humor, etc.

Frases célebres

* El hombre busca la felicidad; la mujer la espera. (Severo Catalina)

* Es dichoso solamente quien puede dar. (Goethe)

* La mano que te ha de ayudar, la encontrarás al final de tu brazo (…?)

* Fingimos lo que no somos; seamos lo que fingimos. (Calderón)

* ¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías? (Cervantes: El Quijote)

* Un hombre a quién nadie envidia no es feliz (Esquilo)

* Muchos son buenos porque no saben ser justos.(A. Chauvilliers)

Refranes

* A camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

* En casa del ahorcado, no se nombre la soga.

* Dios ajusta, pero no ahorca.

* No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

* Dime con quién andas y te diré quien eres.

Anécdotas

Cuando era niño, una anciana, amiga de mi madre, en lugar de arrojar las migas al basurero, desde su ventana, amorosamente, daba de comer a los pajaritos. «Son también hijos de Dios» – decía. Los niños la imitaron. Fueron tantos los pajaritos que acudían por alimento que, a esa calle le llamaron » La calle de ´Los gorriones´».

COMPONENTES DE LA PALABRA HABLADA

Desde los tiempos de la oscuridad, el hombre, ya nómada o establecido, creó signos gestuales y sonoros para comunicarse. Por eso, hoy, lo sabemos, cada nación tiene los propios: español, ruso, hebreo, japonés y, entre nosotros, amén del español, aymará, quechua, ashaninka, etc.

Los componentes de la palabra hablada son: timbre, lanzamiento, tono, ritmo, modulación o entonación y silencios (Pausas)

Timbre: es la identidad sonora del individuo, su personalidad.

Lanzamiento: llamamos así a la fuerza sonora que empleamos para llegar con la palabra-mensaje a las personas que nos oponemos. Comúnmente: volumen.

Tono: calidad de sonido: lo agudo y lo grave. Todos poseemos una extensa gama de estos dos valores.

Ritmo: lo lento y lo rápido con que expresamos nuestros sentires.

Modulación: variantes naturales que producimos al articular las palabras mediante la fuerza de la voz, los tonos, ritmos, etc., como al entonar una melodía.

Pausas: silencios lógicos para resaltar el valor de la palabra que después expresaremos, e imprescindible para reponer el aire, materia prima de la palabra hablada.

Siempre hay tiempo para enviar la palabra, pero no para volverla.

Has de hablar como en testamento que, a menos palabras, menos pleitos.

Baltasar Gracián

VOCABULARIO

Hemos definido la oratoria como el arte de expresarse en público por medio de la palabra. Cuantas más palabras conozca el orador con más facilidad y propiedad, alcanzará su objetivo. Pues las palabras son lo que las herramientas para el mecánico, los colores para el pintor o los instrumentales quirúrgicos para el cirujano.

Poseer un buen vocabulario capacita expresarse con precisión, claridad, facilidad y belleza.

No es la nuestra época del buen decir ni bien escribir. Vivimos la moda de la comunicación básica, elemental, como si el castellano, para nosotros los hispanohablantes, fuera lengua adquirida en colegios o institutos y no en los pechos de nuestras madres.

¿Cómo ampliar nuestro vocabulario? Un buen camino: La lectura. Buenos libros; Libros de escritores ponderados. A falta de ellos – por el costo – diarios principales y revistas. Los diarios, que descuidan lenguas y lenguaje, tienen, sin embargo, páginas editoriales, artículos firmados por sus autores. Estos nos brindan un modelo de comunicación aceptable, y pertinente manejo del vocabulario.

No te avergüences de querer aprender las cosas que no sabes,

porque es digno de alabanza el saber alguna cosa,

y es vergüenza no querer saber nada.

Catón

¿CÓMO AUMENTAR EL VOCABULARIO?

Líneas abajo, en forma numerada, anotaremos veinte vocablos. En hoja aparte, por cada una de estas palabras, escribiremos el máximo de sinónimos que nos sea posible (Sinónimo: «Dícese de las palabras de igual significación: Flecha y saeta»). Cuide la calidad gramatical de cada palabra, de modo de no dar sinónimo de verbo para sustantivos. Ejemplo: el sinónimo de amar no es «querendón» sino querer.

SINÓNIMOS

1.- Celo2.- Conjuro3.- Galante4.- Fantástico5.- Pretendiente6.- Fanfarronada7.- Presumir8.- Imberbe9.- Órgano10.- Condensar 11.- Condenar 12.- Pretexto 13.- Pusilánime 14.- Óbito 15.- Transparente 16.- Paradero 17.- Intervalo 18.- Inmune 19.- Hipocresía 20.- Desdén

TRABALENGUAS

Ejercicios destinados a destrabar la lengua y mejorar la dicción. Del mismo modo que los ejercicios grupales inhibitorios se practican con el propósito de desinhibir, los trabalenguas buscan mejorar la dicción.

1. Compré pocas copas, pocas copas compré, como compré pocas copas, pocas copas pagué.

2. Dile a Lluqui que no lloriquee ni llore y llévale al llanero aunque llovizne llueva, la llave y el llavín del llavero.

3. La sardinera sacó para asar sesenta sardinas secas; sesenta sardinas secas, secadas solas al sol.

4. Seis asociacionistas asociados, asociados seis asociacionistas buscando acciones de asociacionistas asociables.

5. Estando Curro en un corro con Esquerra y con Chicorro, dice: amigo, yo me escurro, y en un carro ve a Socorro y hacia el carro corre Curro.

6. Ricardo Roberto Ramírez Restrepo rivaliza con Ramón Rosendo Ramonda Riquelme en rodear con redes de alambre sus rastrojos.

7. Te trajo Tajo tres trajes; tres trajes te trajo Tajo.

8. En un plato de trigo comen tres tristes tigres trigo.

9. En el triple trapecio de Trípoli, trabajan trigonométricamente tres trastrocados tristes triunviros trogloditas tropezando atribulados contra Trajano, Tricinis, Trípoli y otros tres tristes trastos triturados por el tremendo tremebundo terrible trapiense.

10. El desimpregnador que desimpregnare al impregnado de prejuicios, buen desimpregnador será.

11. Transmite Transilvania transmisibles transacciones, transponiendo trascendentes transparentes transgresiones.

12. Al arzobispo de Constantinopla lo quieren desarzo-bisconstantinopolizar. El desarsobizconstantinopolizador que lo desarzobisconstantinopolizare, buen desarzobisconstantinopolizador será.

13. Paco compró pocas copas; pocas copas compró Paco. Como pocas copas compró Paco, pocas copas pagó Paco.

14. Los cojines del Obispo, los cajones del Alcalde, ¡Qué cojines, qué cajones, los cojines del Obispo, los cajones del Alcalde!

15. La princesa de Marruecos no está marroquizada, por lo que no viene a cuento ningún desmarroquizador para la princesa de Marruecos desmarroquizada.

16. El ocho es un número mocho, ocho tochos pochos mochos sobre ocho pilares mochos, te demuestran que los ochos entre tochos son impares mochos.

17. Tres trapecistas, con tres trapos troceados hacen trampas truculentas, porque suben al trapecio por trapos y no por cuerdas.

18. Si mi gusto gustara del gusto que gusta tu gusto, tu gusto también gustaría del gusta que gusta mi gusto; pero, como tu gusto no gusta del gusto que gusta de mi gusto, mi gusto, también, no gusta del gusto que gusta tu gusto. El amor es una locura que sólo lo cura el cura; y, cuando el cura lo cura, comete una locura. ¡Qué locura! Si mi gusto gustara del gusto que gusta tu gusto, tu gusto también gustaría del gusta que gusta mi gusto; pero, como tu gusto no gusta del gusto que gusta de mi gusto, mi gusto, también, no gusta del gusto que gusta tu gusto. El amor es una locura que sólo lo cura el cura; y, cuando el cura lo cura, comete una locura. ¡Qué locura!

19. María Chuzena techaba su choza. ¿Qué choza techaba María Chuzena?

LA VOZ: SONIDOS+GESTOS

En la lectura horizontal, la palabra de la segunda columna deberá poseer más intensidad que la primera al igual que la tercera mayor que la segunda, etc. Es decir, in crescendo, de menos a más.

1 Bueno Muy bueno Buenísimo Sobresaliente

2 Malo Muy malo Malísimo Pésimo

3 Dulce Muy dulce Dulcísimo Mielado

4 Amargo Muy amargo Amarguísimo

5 Feo Muy feo Feísimo Horroroso

6 Lindo Muy lindo Lindísimo

7 Cansado Muy cansado Cansadísimo Agotado

8 Enojado Muy enojado Enojadísimo Furibundo

9 Alegre Muy alegre Alegrísimo Radiante

10 Triste Muy triste tristísimo Desolado

11 Rápido Muy rápido Rapidísimo Lucífero

12 Lento Muy lento Lentísimo Pesado

13 Limpio Muy limpio Limpísimo Aseado

14 Sucio Muy sucio Sucísimo Chancho

15 Obscuro Muy obscuro Obscurísimo Negro

16 Claro Muy claro Clarísimo Luminoso

17 Agil Muy ágil Agilísimo Aéreo

18 Alocado Muy alocado Alocadísimo Impulsivo

19 Sereno Muy sereno Serenísimo Plácido

20 Violento Muy violento Violentísimo Impetuoso

21 Duro Muy duro Durísimo Acerado

22 Blando Muy blando Blandísimo Fofo

23 Mentiroso Muy mentiroso Mentirosísimo Falso

24 Recto Muy recto Rectísimo Insobornable

25 Amable Muy amable Amabilísimo Generoso

26 Descortés Muy descortés Descortesísimo Intratable

27 Estupendo Muy estupendo Estupendísimo Asombroso

28 Grosero Muy grosero Groserísimo Incivil

29 Pensativo Muy pensativo Pensativísimo Cogitabundo

30 Goloso Muy goloso Golosísimo Glotón

Autor:

Grégor Díaz.

Persuasión o Procesos de Influencia

El Conductismo, la cosmovisión más importante de la primera mitad del siglo veinte, se centró en la observación de la conducta humana como la única clave del proceso cognitivo en tanto actitud.

El Constructivismo y la Teoría de las Normas creen en los sujetos como creadores de sus propias versiones de la realidad y, por consiguiente, como la mejor fuente de explicación de sus propias conductas.

Las concepciones de la realidad son tanto «prestadas» (prescripciones de roles) como «propias», depende del grado de autonomía que le otorgan el contexto.

En persuasión se estudia el mensaje, los individuos que la emplean y su percepción de la coacción que ejerce el contexto sobre sus opciones de conducta.

La persuasión no es algo que una persona ejerza sobre otra. Es un medio por el cual las personas colaboran unas con otras en la conformación de sus versiones de la realidad, privadas o compartidas. Entraña cambios recíprocos en actitudes y conductas.

El grado de reciprocidad varía en relación con el potencial de realimentación que proporcione el contexto de interacción.

La elección de una estrategia eficiente de mensaje exige que los persuasores evalúen el grado de percepción de la propia autonomía que poseen los sujetos a persuadir. Las personas suelen preferir que se las considere como coherente, pertinentes y eficaces. A menudo, sacrificarán alguna de estas condiciones para lograr las otras.

La elección de las conductas humanas está motivada en esta concepción tripartita: norma, lógica y persuasión.

* Norma: en la medida en que al ‘yo’ le es permitido servir como mecanismo generador de conductas que son el resultado de la persuasión, es conveniente recurrir a normas personales de coherencia. En la medida en que el contexto -otras personas u objetos- mantenga sumergido al yo, es mejor recurrir a la pertinencia y/o eficacia.

* Lógica y Persuasión: la persuasión es necesaria por el sólo hecho de que todos diferimos en nuestros objetivos y en los medios para conseguirlos. A menudo, entramos en conflicto. Cuando el logro de los objetivos de una persona resulta bloqueado por la conducta de otra en busca de su propio objetivo, la persuasión se emplea para convencer al ofensor para  que redefina su objetivo o para que modifique los medios para lograrlo.

La sociedad, implica cierto grado de acuerdo a normas (el acuerdo nunca es total). Existen cuatro medios por los cuales se aprenden modos  de conductas apropiadas: asociación, imitación, comunicación y persuasión.

La Comunicación es uno de los medios para descubrir y demostrar la pertinencia de nuestras opciones de conducta.

La Teoría de la Reducción de la Incertidumbre (Berger y Calabrese) propone que cuando dos extraños se encuentran su principal preocupación es reducir la incertidumbre o acrecentar la predictibilidad de sus conductas y las de los demás en su interacción.

A diferencia de la comunicación, la Persuasión es siempre  una actividad consciente. Una condición necesaria pero no suficiente de la Persuasión, que no es aplicable a la Comunicación, es la percepción por el individuo de que una conducta ajena es incoherente, inadecuada o ineficaz respecto de una serie de pautas; si se amenazan nuestro objetivos, el esfuerzo por persuadir se justifica. Otra condición y diferencia con la comunicación, se refiere al concepto de ‘sí mismo’. La sugerencia de que alguien deba cambiar implica cierto nivel de inadecuación por parte del sujeto a persuadir.

En todos los casos, la persuasión es una forma de demostrar y de intentar modificar la conducta de, por lo menos, una persona mediante la interacción simbólica.

La persuasión no es una actividad unidireccional. Cuando quiero persuadir, debo aportar una lógica que haga razonable la aplicación de las normas preferibles.

«La norma es una prescripción a seguir que señala cuáles son las conductas obligadas, preferibles o prohibidas en determinados contextos» (Shimanoff).

El hecho de que la gente interprete los acontecimientos significa que nunca puede vivir directamente en la realidad. Creamos nuestra propia realidad, aplicando esquemas cognitivos. Estas asociaciones cognitivas toman la forma de constructos y de normas de conducta.

Teoría del Constructo Personal

Según George Kelly (1955), la gente se esfuerza por hacer predecibles sus mundos y desarrolla constructos con el objetivo de interpretar fenómenos. Los constructos son análogos a las varas de medir. Sirven para medir el significado de un objeto, de una acción, o de un contexto. Operan como series bipolares de adjetivos.

El Constructivismo

La investigación constructivista pone de relieve el carácter no consciente de los procesos de interpretación; la atención consciente es ocasional.

Hacer consciente la lógica inconsciente de la elección es el primer paso para persuadir a alguien de que cambie su conducta.

La persuasión es una forma de comunicación, es también más consciente que otras formas de comunicación, y su principal objetivo es modificar la conducta de los otros. La persuasión no siempre afecta las actitudes. En ocasiones, las personas expresan cosas que no sienten sólo para impresionar a otras.

Teoría de la Coherencia Cognitiva 

Según McGuire, toda nueva información rompe con la organización cognitiva anterior. Esta ruptura resulta intolerable, y genera tensión. La tensión lleva al individuo a la coherencia. El principio de Coherencia puede definirse como las percepciones que una persona tiene de sus roles entre ella misma (P), otra persona (O) y un objeto o acontecimiento (X). Las relaciones posibles son de equilibrio o de desequilibrio. Las relaciones de equilibrio no llevan al cambio.

Las persuasión, en cambio, requiere cierto grado de desequilibrio:

Teoría de la Disonancia Cognitiva

Según León Festinger, dos elementos están en relación disonante asi, considerados por separados, de uno de ellos se desprende lo opuesto del otro. Por ejemplo: si una persona endeudada se compra un auto. Las personas tratamos de reducir la disonancia de algunas de las siguientes maneras:

–         revocamos la decisión

–         aumentamos el carácter atrayente de la alternativa elegida

–         disminuimos el carácter atrayente de la alternativa rechazada

Teoría de la Inoculación

Según McGuire, el sujeto a persuadir puede ser «inoculado» contra la posibilidad de encontrar contra-argumentos en el futuro. Lo mejor es dotar al sujeto con argumentos con los cuales combatir los intentos de contrapersuasión.

Teoría Conductista del Aprendizaje

Condicionamiento Clásico:

Cuando una respuesta determinada sigue a un estímulo dado, la reiterada asociación de este estímulo (condicionado) con un estímulo neutra (no condicionado) resultará eventualmente en que la sola presencia del estímulo neutral suscitará la respuesta.

Todas las actitudes se adquieren mediante el condicionamiento clásico.

La persuasión implica el hecho de ejercer influencia sobre una persona para que responda a un objeto o palabra del mismo modo con que responde a otro.

Para cambiar asociaciones previas se requiere de contracondicionamientos.

Las asociaciones constituyen la base de todo aprendizaje, según esta teoría; por lo tanto también lo son de la persuasión.

Condicionamiento Operativo:

Las respuestas se vuelven más fuertes y resistentes al cambio cuanto más asociadas están con las gratificaciones.

El Neoconductismo estudia los «mediadores cognitivos», es decir, procesos de pensamiento que intervienen entre los estímulos y las acciones consiguientes. Aparecen las diferencias individuales que consisten en la evaluación personal de las situaciones externas.

La Persuasión en el marco de las Organizaciones

En el contexto organizacional tenemos una menor autonomía de ‘yo’ que en el contexto interpersonal.

La función del proceso de organización es reducir la variabilidad de la conducta humana, la predictibilidad de la conducta se cumple mediante la comunicación. La comunicación es efectiva cuando se puede predecir con exactitud el resultado de un mensaje (George Kelly).

En la medida en que las manifestaciones de autonomía del ‘yo’ se perciban como amenazas para una relación, cabe esperar una preferencia generalizada por la comunicación que facilite la predicción. A la inversa, en la medida en que la autonomía del ‘yo’ puede funcionar para perfeccionar una relación o garantizar su mantenimiento, puede ser de gran utilidad la comunicación que empuja a sus usuarios a apartarse del sosiego de la alta predictibilidad.

Integración de objetivos en una organización:

Las organizaciones entablan con sus miembros relaciones que se caracterizan por tener varios niveles de integración de objetivos. Existe alta integración de objetivos cuando una organización crea las condiciones que permiten a sus miembros encontrar objetivos, tanto personales como de la organización.


Lic.Antonio E. Di Génova

Tel.: 4775-0931

adigenova@redrrpp.com.ar

Bibliografía

–         Difabio Nilda. 1994. «La Temática de la Motivación en el Neoconductismo Contemporáneo: Locus de Control y Teoría de la Atribución.»Revista Española Pedagógica Nº 197. España

–         Reardon, Kathleen K. 1995. La Persuasión en la Comunicación. Teoría y Contexto. Buenos Aires: Piados.

 

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