Twitter

Oratoria Estratégica por Antonio Di Génova

Oratoria Estratégica:

Estructura de la exposición oral.

Podemos dividir el proceso de la Oratoria en tres fases:

                          1 – Preparación.

                          2 – Predisposición.

                          3 – Alocución.



Extracto del Capítulo 4 del nuevo libro de Antonio Ezequiel

Di Génova publicado recientemente: Manual de Relaciones Públicas e Institucionales*

1. Preparación del discurso.

Una vez que se haya determinado el tema sobre el que versará nuestro discurso, tanto sea por propia decisión o por la asignación de un tercero, comienza el periplo que transformará ese tema en un discurso; discurso que se pondrá a consideración de un auditorio; auditorio sobre el que repercutirá favorable o desfavorablemente; repercusiones que aparejarán consecuencias positivas o negativas, tanto manifiestas como latentes. Estas consecuencias son las que corrientemente generan el consabido  “temor oratorio”, tema este último del que nos ocuparemos más adelante.

Del tema a la búsqueda de información

A partir de la definición del tema a abordar comienza un riguroso trabajo de búsqueda y selección de información valiosa y significativa, que se transformará en un pilar de nuestro discurso y a través de la cual estaremos o no en condiciones de realizar un aporte de calidad y relevancia al público al que se lo exponga.

En este punto de la preparación del discurso será suficiente con identificar las fuentes informativas y de conocimiento en las que se basará nuestra labor.

Conocimientos propios, bibliografía específica on & off line, artículos de divulgación, reportajes a profesionales destacados sobre la materia y entrevistas a personalidades clave son algunas de las principales fuentes para darle sustento a los contenidos de nuestro discurso.

De la selección de las fuentes informativas a la comprensión lectora

Una vez realizada esta supervisión del ambiente o estado del arte comienza un período de lectura, análisis, estudio e interpretación del material seleccionado.

Durante este proceso se suceden una serie de estadios que llevan al entendimiento cabal del tema a abordar, a observar sus principales aristas, a conocer los marcos teóricos subyacentes, a advertir las corrientes de pensamiento que se expresan sobre el particular, y, posiblemente, a identificar nuevos interrogantes o aspectos por explorar, describir o explicar.

De la comprensión al esquema del discurso

En este punto la tarea consiste en ordenar los contenidos, categorizarlos,  priorizarlos y corroborar su validez e interés.

Se escogerá qué material formará parte del exordio, cuál del cuerpo y cuál de la perorata o conclusión.

Del esquema y escritura a la elocución

Idealmente se deberá escribir por completo el discurso. Ello permite tener precisión del tiempo que insumirá la ponencia y por sobre todas las cosas, permite embellecer los giros y expresiones que se utilizarán en el discurso, como así también incorporar todas las figuras retóricas que se consideraren necesarias.

La elocución es el modo de elegir, distribuir y expresar los pensamientos y las palabras en el discurso, de acuerdo a los lineamientos estratégicos que se haya defino previamente.

De la elocución al ensayo

Independientemente del método que se utilizare para la exposición del discurso, siempre es conveniente ensayarlo y representarlo con la debida anticipación.

El rol de la memoria en la preparación y presentación de un discurso.



Potenciar la memoria para ser más eficientes

La memoria es la facultad que nos permite retener en la mente imágenes, palabras e ideas y recuperarlas cuando las necesitamos. Pero a veces falla, no nos deja recordar la información que necesitamos y eso puede afectarnos negativamente en el trabajo porque un olvido se puede convertir en un error, a veces grave.

En ocasiones no recordamos algo porque no lo hemos interiorizado correctamente. Cómo evitarlo: reforzando la fase de codificación, es decir, la de “grabación” de los datos, y la de retención. Para ello podemos recurrir a algo tan simple como:

Prestar la máxima atención a la información que queremos captar.

La retención se logra al utilizar mecanismos como: la asociación, por ejemplo vinculando el nombre de una persona con el de un lugar o un objeto, al visualizar, es decir, ver mentalmente lo que deseamos recordar, al repetir en voz alta lo que queremos recordar, al categorizar la información: por ejemplo, agrupándola por actividades, y clasificándola inmediatamente.

Aprendemos por asociación, de forma que si un dato entra en la memoria por varias vías (oído, vista, olfato o lectura) se recordará mejor que si sólo se incorpora a través de una. Las emociones nos ayudan a recordar, de forma que evocamos con más facilidad lo que nos afecta personalmente, lo que nos motiva, lo inusual, violento, extraordinario, extravagante o ridículo. La inteligencia influye en la memoria. Una persona con poca inteligencia necesita ejercicios para organizar la información y así poder recuperarla siempre que la necesite. Una persona inteligente hace eso de forma automática.

Recordar nombres y números

Para recordar nombres, se sustituye un nombre por un objeto o concepto. Cuanto más absurda sea la relación, mejor. La clave es dar significado a lo que no lo tiene.

Para recordar números podemos asociar del 1 al 10 al alfabeto, aprender de memoria la equivalencia y luego construir palabras. Es muy útil cuando hay que recordar muchos nombres y cifras. Pero requiere práctica y repetición, otra de las claves para recordar.

Estrés y memoria

Está demostrado que el estrés, entendido como tensión, afecta negativamente la memoria porque dificulta el procesamiento de información nueva. Pero concretamente, afecta la memoria a corto plazo, esa que nos permite, por ejemplo, retener durante unos segundos un número de teléfono.

La ansiedad continua produce estrés crónico. Y ello, además, afecta la memoria a largo plazo, la que fija datos en el cerebro gracias a la repetición. Esto sucede si no podemos controlar momentos de tensión que deberían ser puntuales y pasan a ser habituales o cuando una situación de incertidumbre se prolonga sin que sepamos cómo terminará.

Lo primero y lo reciente

Por lo general, recordamos lo primero que leemos antes de hacer una pausa. También recordamos fácilmente el material que leemos en períodos intermedios, o sea, en momentos «raros» o «llamativos» pero el resto lo recordamos con menor claridad. Denominamos a esta tendencia de recordar lo primero y lo último que se estudia «efecto de lo primero y lo reciente».

Esto sugiere un práctico sistema para aprender nueva información: hacer pausas frecuentes. Si se añaden puntos adicionales de principio y de fin, se aumenta la cantidad de material recordado y se reduce el período de tiempo durante el cual es más probable olvidar las cosas.

Cuarenta y cinco minutos es el tiempo máximo que se recomienda pasar sentado aprendiendo una materia; media hora, es aún mejor. Al final de cada sesión haga un descanso de cinco minutos para estirarse y relajarse, dando tiempo al cerebro a integrar lo que ha aprendido.

El efecto de lo primero y lo reciente es un aspecto muy importante que debe tener presente cuando prepare una sesión de formación, una clase, o seminario. Si se  tienen que organizar dos horas de aprendizaje contínua, en lugar de programar una sesión de dos horas, se divide en cuatro sesiones de media hora.

El ritmo de la memoria natural del cerebro funciona en ciclos de treinta a cincuenta minutos. Si trabajamos de acuerdo al ritmo natural, aumentamos la capacidad de recordar. Si trabajamos de espaldas a este ritmo natural, dificultamos en gran medida el recuerdo.

Frecuencia de repaso

Hay otro ritmo del cerebro que tiene una gran repercusión en la memoria: la frecuencia con que se repase un material.

Para aumentar al máximo su capacidad de recordar información nueva, debe repasársela una hora más tarde, otra vez un día después, una semana después y por último un mes después. Tras este cuarto repaso, únicamente tendrá que revisar mínimamente el material en el futuro y quedará grabado en su memoria.

Constantemente se aprenden datos nuevos. Los lectores, estudiantes, profesores, o profesionales que necesiten hacer uso de su memoria en sus actividades, deben conocer los aspectos fundamentales de su funcionamiento. De esta manera, adoptarán técnicas apropiadas que mejorarán su desempeño. Una técnica o herramienta muy apropiada para ayudar a la memoria son los «Esquemas Mentales».

La actividad intelectual potencia la memoria porque ésta es como un músculo que si se ejercita siempre está en forma. A partir de los 25 años se va perdiendo la capacidad de evocación (recordar algo inmediatamente) pero no debe preocuparnos porque lo suplimos con experiencia y una mayor capacidad de asociación.

2 – Predisposición.

Esta fase es de tipo preliminar, antecede inmediatamente el desarrollo de una ponencia. Esta instancia puede comenzar con ejercicios de vocalización y respiración con el propósito de comenzar la tarea con un buen tono vocal y una buena cadencia respiratoria poco antes de subir al escenario.

Una vez en escena importa la postura corporal, que debe ser erguida y relajada, con la cabeza en alto y haciendo los primeros contactos visuales con el público asistente. Son instantes de máxima tensión en los que es menester respirar profunda y pausadamente.

En ocasiones, un tercero realiza la presentación del disertante; en otras, es el mismo disertante quien debe presentarse ante el público. Aún en el caso de que la presentación haya sido realizada por un presentador, siempre es aconsejable retomar los aspectos curriculares más salientes que se desean puntualizar para recordación del auditorio una vez que se haya dado el saludo a los presentes, la bienvenida y el agradecimiento a los organizadores por la invitación y al mencionado público por asistir. Reglas básicas del ceremonial social y de relacionamiento que no deben ser obviadas.

Una vez terminados los saludos y agradecimientos mencionados, es el momento de realizar el relato de identidad al que aludíamos. Desde el punto de vista antropológico se trata de una acción que otorga autoridad al disertante y le permite adueñarse del espacio escénico desde donde realizará su exposición.

Todo este tiempo, poco significativo desde el punto de vista cuantitativo, resulta muy conveniente desde el punto de vista cualitativo: permite que se vaya colocando convenientemente la voz, se distienda la postura corporal y se genere un primer acercamiento socio afectivo con los presentes.

Para culminar esta fase previa e inmediatamente antes de comenzar con la alocución, se recomienda realizar un breve informe indicativo del tema elegido y del tratamiento que se le dará en la conferencia. Esta instancia resulta muy conveniente puesto que ayuda a predisponer favorablemente a un auditorio que por entonces suele estar dominado por incógnitas.

3 – Alocución.

Es el momento de la verdad. Todo lo planificado y ensayado deberá ser puesto en práctica, deberá ser comunicado. Es el momento de hacer uso de la palabra.

Componentes de la palabra hablada



Los componentes de la palabra hablada son: timbre, lanzamiento, tono, ritmo, modulación o entonación y silencios (Pausas)

Timbre: es la identidad sonora del individuo, su personalidad. Calidad de los sonidos, que diferencia a los del mismo tono y depende de la forma y naturaleza de los elementos que entran en vibración.

Lanzamiento o volumen: es la fuerza sonora a emplear para llegar con la palabra a las personas que nos escuchan.

Tono: calidad de sonido que va de lo agudo a lo grave. Inflexión de la voz y modo particular de decir algo, según la intención o el estado de ánimo de quien habla.



Ritmo:
la armonía y la cadencia con la que un orador se expresa.

Modulación: variar con fines armónicos las cualidades del sonido en el habla.

Pausas: interrupción de la fonación, de duración variable, que delimita un grupo fónico en un enunciado. Silencios lógicos para resaltar el valor de la palabra dicha o por decir. El silencio genera una tensión controlable en el auditorio que resulta muy beneficiosa para enfatizar, para pensar lo siguiente que se va a decir y para evitar las muletillas o modismos tan desagradables.  

Vocabulario

Poseer un buen vocabulario habilita a expresarse con precisión, claridad, facilidad y belleza.

Por efecto de los medios de comunicación audiovisuales imperantes se ha podido observar que existe una pérdida o merma del caudal de vocablos en el  lenguaje cotidiano.

La adquisición del vocabulario es un proceso muy complejo. Existe un vocabulario pasivo y otro vocabulario activo. El primero es el vocabulario que el sujeto entiende sin ayuda o con muy poca ayuda, pero que no es capaz de utilizar autónomamente. El segundo, es el vocabulario que el sujeto comprende sin problemas, pero que además, es capaz de utilizar cuando lo necesita y sin necesidad de ayuda. Parece claro, por lo tanto, que el vocabulario más amplio de una persona es el vocabulario pasivo, y parece claro también, que si una persona no tiene una palabra «almacenada» en su vocabulario pasivo, difícilmente esa palabra podrá llegar a formar parte de su vocabulario activo.

Cuantas más veces un sujeto intente acceder a esa forma, más «accesible» estará.

De las aproximadamente 280.000 palabras disponibles en un diccionario (50.000 si se incluyen las palabras comunes a todos los hablantes en español) se utilizan en promedio unas 300. Esa en la cantidad de palabras que en promedio utiliza una persona común; una persona culta, que lee periódicos, algunas novelas, revistas especializadas o alguna página en internet,  cerca de 500. Una persona dedicada a la literatura unas 3000 palabras. Cervantes utilizó 8000 palabras, es decir, cerca del 3%.

Recursos auxiliares

Los elementos auxiliares son de suma importancia al momento de exponer un discurso. Estos recursos van desde la utilización de una pizarra, pizarrón o rotafolio hasta el uso de cañón proyector y pantalla.

Este tipo de ayudas audiovisuales, fundamentalmente la proyección de contenidos en sistema power point, debe ser utilizado con criterio, de forma tal de que acompañen e ilustren nuestra presentación discursiva, no que la reemplacen. Puede verse con mucha más frecuencia que lo deseable a disertantes que basan su ponencia en la lectura de los contenidos que se proyectan en los slides de sus presentaciones web. Esto, además de ser contraproducente como dinámica expositiva, genera fastidio por parte del auditorio que infiere falta de preparación del tema, inseguridad del orador y subestimación de la inteligencia de los asistentes.

Lo ideal es que los slides que ilustran la ponencia representen esquemas o cuadros sinópticos, que contengan los principales ítems que actuarán como disparadores de las explicaciones o desarrollo, y que el orador se encargará de emitir sin necesidad de leer los contenidos.

Los marcadores con los que se apunta en las pizarras también actúan como elementos auxiliares y deben depositarse donde correspondiere toda vez que no se haga uso de ellos. Es una mala costumbre de algunos oradores el disertar con una lapicera o marcador en sus manos a modo de muleta o soporte –entendido como cosa que ayuda en parte a sostener otra- en este caso y de forma figurativa, para mantener las manos ocupadas en algo. Si se sostiene en forma permanente un marcador se pierde el efecto visual que opera en el público cuando se lo toma,  se quita su capuchón, se hacen las indicaciones necesarias y una vez finalizadas se coloca el capuchón y se deja el útil en el lugar que estaba. Esta simple acción completa la explicación tanto técnica como simbólicamente.

Manejo de las manos

Idealmente un discurso debe comenzarse con las manos extendidas naturalmente sobre el costado de nuestro cuerpo, en una posición de descanso, con las palmas sin tensionar o comprimir de forma tal de dar la imagen de seguridad y tranquilidad.

Conforme avance la presentación las manos irán acompañando el devenir del discurso a través de movimientos moderados que armonizarán con el resto de los elementos que conforman la gestualidad.

Las principales dinámicas discursivas.

Contacto visual

Es extremadamente importante hacer contacto visual con la mayor parte del auditorio que nos sea posible. Esta técnica genera compromiso e involucra emocionalmente al destinatario del mensaje.

Paneo

Los contactos visuales deben ser superficiales, efímeros y generalistas. Estos paneos visuales actúan a modo de paneos cinematográficos, en los que la cámara permanece en una misma posición, pero gira sobre su mismo eje, barriendo todo el campo visual, a través de los cuales se abarca la mayor cantidad posible de asistentes.



Movimiento

Si las condiciones del estrado y los dispositivos desde donde se realiza la ponencia lo permiten, es aconsejable no permanecer estático en un mismo sitio a lo largo de toda una alocución. El trasladarse sobre el escenario en forma suave y ocasional le aporta cierto dinamismo al discurso, e involucra aún más al público en el seguimiento de lo que allí se exponga.

* Antonio Di Génova. (antoniodigenova@redrrpp.com.ar)

Editor del Portal de RR.PP. www.redrrpp.com.ar

Director General de e-PR Consultores

www.e-publicrelations.com.ar

Autor del libro Manual de Relaciones Públicas e Institucionales.  



Autor del libro Organización Integral de Eventos Empresariales,

Académicos y Sociales.

 

Métodos, técnicas y tácticas para el diseño, planificación, dirección y
ejecución profesional de Eventos.

Editorial Académica Española

Está
disponible para la venta en todo el mundo

en la librería online deMoreBooks.

Autor del libro  Ceremonial Empresarial. El Ceremonial de RR.PP., Editorial Ugerman, 2010.  Blog del libro:

http://libroceremonialempresarial.blogspot.com

Principales contenidos del libro:Ceremonial  Estratégico ® y Empresarial.El Ceremonial de Relaciones Públicas.Plan de RR.PP. «Indoor/Place» ®.Organización Integral de Eventos.Redacción Corporativa.Ceremonial aplicable en una negociación.Ceremonial en las Relaciones Humanas. Urbanidad. Cortesía.





Disponible en las principales librerías del país.

Autor del libro: Global PR®

http://www.digenovaglobalpr.blogspot.com 


© 2015 RedRRPP - Todos los derechos reservados.

Erézcano 3360 PB 2 CABA - Tel: +54 (11) 1555959511
adigenova@redrrpp.com.ar

Diseño web
Grupo Deboss
Grupo Deboss