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Pandemia: El miedo no es zonzo, ni anda en burro.

El miedo no es zonzo.

 

El miedo no es zonzo ni anda en burro, dicen los hermanos mexicanos, refiriéndose a que siempre tiene algo de utilidad tener temor a lo desconocido y a que difícilmente avance a la “baja velocidad” en la que se desplaza un burro.

 

De una u otra forma todos tenemos cierta dosis de temor ante la incertidumbre respecto del porvenir nuestro y de nuestros congéneres, ante esta impiadosa pandemia que se yergue sobre el la mayor parte del mundo y eso hace que muchos de nosotros nos tornemos precavidos y actuemos con sigilo e inteligentemente, sin apresurarnos, estratégicamente; en burro.

El miedo se produce y regula en nuestro cerebro, en la amígdala, una estructura con forma de almendra que se ha llamado el centro del miedo (hay una en cada hemisferio del cerebro).

En realidad es el centro de la anticipación: la amígdala nos prepara para reaccionar, incluso antes de que otras partes de nuestro cerebro puedan dilucidar si necesitamos estar asustados o no.

Somos particularmente sensibles a cualquier novedad y mucho más si la novedad no se parece a nada que hayamos experimentado o vivenciado como personas o como sociedad.

El problema comienza cuando no podemos apaciguar la reacción de la amígdala, lo que provoca que nos obsesionemos y quizá podamos realizar actos contraproducentes, como salir a la vía pública más de lo estrictamente necesario, relajar los protocolos de prevención, etc.

En mi vida profesional trabajo frecuentemente con el miedo de las personas cuando tienen que hacer uso de la palabra y enfrentar auditorios; es lo que se llama temor oratorio o técnicamente “glosofofia”; y si bien se trata de un temor diametralmente opuesto al que estamos sintiendo por estas horas, tiene “tratamientos” o prescripciones de actuar que se asemejan y que puede resultar de interés repasar.

Activar conscientemente la parte más mesurada y analítica de nuestro cerebro es la clave para controlar la ansiedad y el miedo desmedidos.

Una amígdala a todo lo que da (no montada en el burro), es más apta para ponernos en modo lucha, huida o parálisis antes que de prevención.

Seleccionar cuidadosamente las fuentes de información, las personas con las que nos relacionamos, el tiempo justo y necesario que le dedicamos al problema, fortalecernos como sujetos y proyectar pensamientos positivos sobre el futuro, son algunas cuestiones básicas a tener en cuenta.

Se trata de relajarse lo máximo posible y mantener una tensa calma; pues el peligro es inminente, no imaginario.

Permanecer en un estado de hipervigilancia preocupada puede contribuir a problemas como la ansiedad social, la hipocondría, el trastorno por estrés postraumático, el insomnio y todo tipo de fobias.

Para frenar a una amígdala que reacciona excesivamente, primero tenemos que darnos cuenta y después admitir que nos sentimos inquietos y temerosos.

“Nuestra cultura valora la fortaleza y el poder, y mostrar miedo se considera una debilidad”, dijo León Hoffman, codirector del Centro de Investigación Pacella del Instituto y Sociedad de Psicoanálisis de Nueva York, con sede en Manhattan. “Pero en realidad eres más fuerte si puedes reconocer el miedo”.

Los psicólogos y neurocientíficos también están descubriendo que la amígdala tiende a sentir menos pánico si se te recuerda que eres o podrías ser amado.

Por ejemplo, ver imágenes de personas con expresiones de temor es por lo general un gran disparador de la amígdala, pero la respuesta se reduce mucho cuando se muestran a los sujetos imágenes de personas a las que alguien cuida o abraza.

Es por ello que es tan importante que nuestros líderes políticos se muestres firmes pero calmos, sin perder la racionalidad y el equilibrio.

De los pregoneros de catástrofes y profecías, de terribles males económicos que nos agobiarán en el futuro y demás calamidades y aberraciones comunicadas con el único propósito de hacerse notar, diferenciarse y eventualmente tener razón; mejor alejarse.

Así como el miedo puede ser contagioso, también pueden serlo el valor, el cuidado y la calma.

¡Mi miedo no es zonzo y sí anda en burro!

 

Por Mgter. Antonio Ezequiel Di Génova

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Email de contacto: adigenova@redrrpp.com.ar

Antonio E. Di Génova

Presidente de REDIRP (Red Iberoamericana de Profesionales de Relaciones Públicas).

Editor del Portal de Relaciones Públicas.

Editor del Portal Turístico.

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