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¿Qué tengo Doctor?

¡Un Comunicador por ahí!

Nunca había caído en la cuenta del verdadero significado del término «paciente» hasta que tuve que esperar no menos de 45 minutos a que el médico de la obra (de terror) social me atendiera. Y a diferencia de las telefonistas de «Speedy» que siempre me piden perdón por las demoras en responderme cuando llamo para reclamar algo, me saludó -con las pocas ganas que saludan los médicos- como si nada hubiese pasado, con un lacónico – Buenas tardes-; arrojado así al aire y sin contacto visual alguno. -Qué tiene de malo que un paciente espere mansamente- habrá pensado el facultativo, -qué otra cosa más importante que ésta tendrá que hacer-. 

Por Antonio Di Génova*

Pero como no tengo ningún interés en discutir con él -básicamente por miedo a que como castigo por un arrebato escénico de cliente insatisfecho me termine recetando amatoxina y me destruya los riñones y el hígado en cuestión de días- me senté sin tocar nada; dándole una señal inequívoca que es él el que manda, y le puse cara de: ¡Qué bien la estaba pasando en la sala de espera! (sala de espera en la que le material de lectura más reciente era una revista «Vivas» de diciembre del 2008)


Independientemente de lo que un médico haya diagnosticado, diagnóstico éste cuya inteligibilidad estará directamente ligada a la gravedad del caso (cuanto más grave sea la enfermedad más tecnicismos utilizará el galeno para informárnosla) pues pensará seguramente: -ya que se trata de una mala noticia que se la dé otro-. Bien pensado «doc».


La prescripción de la forma de actuar y el tipo de medicación necesaria, si la hubiere, queda registrada en un formato sólo inteligible para el farmacéutico; profesional calificado que toma la «papeleta cifrada», pone cara de: el médico y yo nos entendemos y con vos no queremos saber nada, se aleja del alcance de nuestra debilitada mirada, se introduce en una sección para nosotros secreta y rato después regresa con una caja de remedios entre sus dedos que ostenta el nombre de una droga y una marca muy similares a las que habíamos alcanzado a decodificar de la receta y acto seguido nos espeta un «algo más». No, nada más, gracias.


Con suerte y mucha dedicación y apego a las acciones protocolizadas por el tratante llegará el día en el que me sienta repuesto y acuda nuevamente al médico para que certifique mi mejoría y me mire con esa cara de: -por algo me quemé las pestañas estudiando- me coloque en el lugar de insignificancia al que me tenía acostumbrado y me devuelva a la vida privada más sano que nunca y pueda retomar, paulatinamente, mi clásica pose de «me siento un gran comunicador social». Pobre de él o de mí, no estoy muy seguro. ¿Cómo se llamaba lo que tenía?

*Autor del libro: Global PR®

http://www.digenovaglobalpr.blogspot.com

Director General de e-PR Consultores

www.e-publicrelations.com.ar

Editor de:

Portal de Relaciones Públicas

www.redrrpp.com.ar

Portal de Eventos

www.eventoxevento.com

 

MEDICAL SLANG

Por Claudia Tarazona

Ya lo decía Sigmund Freud en 1905:

«Comenzamos ahora a comprender también en todo su alcance la «magia» de la palabra. En efecto, la palabra es el medio más poderoso que permite a un hombre influir sobre otro…»

Los traductores somos curiosos por naturaleza respecto de los diversos aspectos de la lengua. Uno de ellos es sin duda el lenguaje coloquial, informal, el que justamente es difícil de:

Adquirir: pues no vivimos en una sociedad angloparlante, este lenguaje no está en los textos, (¡sí en los pasillos del hospital y en ER!)

Comprender: pues lleva incorporado un sólido componente social y cultural que es diferente del nuestro

Emplear y emplear bien: en el ambiente y el marco adecuados.

Este tema se relaciona con la comunicación, en particular con la comunicación y la relación médico-paciente-comunidad. Es un tema que preocupa hoy en la sociedad.

¿Qué es el lenguaje médico informal?

Todas las profesiones tienen un lenguaje secreto que puede llegar a ser indescifrable para los que no pertenecen a ese círculo profesional. Esto es muy cierto en el campo de la medicina.

La jerga propia de la profesión, el uso de siglas y abreviaturas es parte el código de comunicación diaria entre médicos. Existen expresiones y términos que no aparecen en los textos ni en los journals: es el lenguaje que se usa en las conversaciones en los pasillos, en los ateneos, en los informes entre colegas, bromas, situaciones de emergencia. En este último caso, por ejemplo, con el objeto de ser breves, precisos y evitar malos entendidos.

Debemos también mencionar que según la definición del Webster´s Third New Internacional Dictionary el término SLANG implica un lenguaje propio de un grupo determinado, vocabulario secreto y hasta vulgar utilizado por una clase social determinada (delincuentes, mendigos, adictos), la jerga asociada con una profesión determinada; en todos los casos se caracteriza por una extrema informalidad y una marcada tendencia a caer en desuso o ser modificada. Llama la atención la abundancia de material publicado sobre el tema en inglés, y las revistas científicas que le han dado un lugar al tema. No es así en español. Siendo los hispanoparlantes, por ejemplo los argentinos tan creativos e ingeniosos, debería haber mucho material sobre el tema. La conclusión es que esto existe y se usa pero no ha sido recopilado ni publicado.

¿Quién usa este lenguaje y por qué? ¿Cuál es la sicología que se esconde detrás de esta forma de comunicación?

Es un fenómeno internacional. Claro que siempre se debe agregar una evolución local. Pero esta forma de comunicación cruza las fronteras del lenguaje porque la sicología del lenguaje médico informal y el humor que éste encierra refleja la misma problemática, similar actitud en los EEUU, Argentina o Japón. Sabemos que en el ejercicio de la medicina no todo es color de rosa. (Aunque “por el hospital también pasa la vida” como dicen los Payamédicos, Hospital de Clínicas, Buenos Aires). Por esta razón, el humor es una forma de hacer frente o convivir con el sufrimiento, las funciones orgánicas, los olores desagradables y hasta la muerte.

Este lenguaje es la expresión verbal de un mecanismo de defensa que sirve para despersonalizar el estrés, para distanciarse, separarse del dolor y de la angustia y no padecer el síndrome de burnout.

En un artículo publicado en el British Medical Journal el médico entrevistado dice “cuando todo esto nos supera, cuando el médico no acepta su vulnerabilidad si no logra detener el avance de una enfermedad y el paciente muere, en esta situación, we cut off”. (“Death is not a failure of medical science but the last act of life”.

Por otra parte el médico se aleja, no se involucra puesto que muchos consideran poco profesional el mostrarse humano.

Problemas de comunicación y aspectos legales

Cómo nos sentimos cuando el médico usa jerga, abreviaturas….. ¿ofendidos? ¿desplazados? Pensamos “no quiere que entienda o que haga preguntas”, “¿tendré algo malo?” “¡qué incertidumbre!” (Frase del cirujano al anestesista: “andá durmiéndolo que ya vengo”) Una vez más estas situaciones se repiten en diversos lugares del mundo. En Londres algunos enfermeros encuestados confesaron que en las recetas “sólo se entienden las primeras letras. El resto es garabato y sólo lo entiende el farmacéutico”. Como vemos no sólo se trata de jerga sino de caligrafía también.

La obligación del médico, la denominada “duty of care” implica informes claros, precisos. La ambigüedad en un texto (una sigla puede tener varios significados) quebranta el “standard of care”.

Esto ha llevado a muchos médicos a los tribunales por causas de mala praxis por varias razones. Entre ellas los malos entendidos y por otro lado por la acción de los “ambulance chasers”. En un congreso sobre emergencias llevado a cabo en Buenos Aires en mayo el Dr. Frederick Blum, presidente electo de la American Society of Emergency Physicians comentó sobre las elevadas cifras que pagan los médicos en concepto de seguro, y la práctica de la llamada medicina defensiva o CYA medicine para cubrirse de la acción de esos abogados que son, como él los llamó, “vultures”.

Volviendo al campo de la lengua, puede ser que el médico ahorre tiempo al usar abreviaturas, pero debe considerar el daño potencial para el paciente si éste tiene acceso a dicho informe. Esto es tan serio que muchas empresas de seguros desaconsejan el uso del slang en los informes médicos o delante de los pacientes o sus familiares. Como dice el Académico Alberto Agrest en una publicación de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires : “El lenguaje verbal o gestual puede ser malinterpretado. El médico debe estar alerta a esta circunstancia”. (“I don´t appreciate your swelling”).

BBC News Online relata el caso de un médico que había escrito “TTFO” en un informe. Una forma elegante de decir “told to go away” refiriéndose a un paciente problemático. Muy hábilmente cuando el juez le pidió que explicara la sigla dijo que significaba “to take fluids orally”. Y salió del paso airoso.

Conclusión

El lenguaje médico coloquial es por cierto un aspecto colorido y creativo del idioma sea en inglés o español u otra lengua. Se considera que como jerga su uso debe limitarse al ámbito profesional, es decir debe ser usado entre médicos, entre pares. Se debe evitar en presencia de pacientes pues puede sonar ofensivo, y se lo debe utilizar siempre que facilite la comprensión de terminología o aspectos técnicos de la práctica de la medicina.

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