Twitter

Relaciones Interpersonales: el Comportamiento Asertivo

La asertividad, el arte de decir diplomáticamente «no»

EdithPardoPor EDITH PARDO SAN MARTÍN

La asertividad prepara para actuar con un perfecto equilibrio entre emoción y razón, según la información disponible. (Nelda Sherton, Sharon Burton)

Es importante establecer la diferencia entre un comportamiento asertivo, uno pasivo y otro agresivo. Pero vayamos por partes.

Asertividad proviene del latín assérere, assertum, que significa afirmar. Precisamente adoptar en la vida una actitud asertiva permite explicitar, sinceramente, los propios sentimientos, necesidades o apreciaciones sobre diferentes temas, con el respeto que merecen los interlocutores con quienes nos relacionamos.

Esta visión de la vida
facilita las relaciones entre las personas y favorece la propia
autoestima, lo cual reduce las situaciones de estrés. Un comportamiento
asertivo evita, asimismo, escenarios propiciatorios de incipientes
conflictos por falta de información de las partes involucradas.

Por ejemplo:
“Ana piensa: presenté el informe completo en tiempo y forma y Antonio
ni lo miró, seguramente debe tener un problema conmigo y no me lo quiere
decir”.
 Es muy probable
que este pensamiento se torne recurrente en Ana, que es quien lo ha
generado. En cambio, una Ana asertiva, le preguntará a Antonio –en un
marco de respeto- “Antonio, ¿podrías darme tu opinión del informe que preparé para la próxima reunión?”.

Por el contrario si Ana no toma la iniciativa para aclarar su duda, esa suspicacia podría derivar en un conflicto con Antonio.

En
situaciones simples, como la descrita, y en otras de mayor complejidad
es la Inteligencia Emocional la que se pone de manifiesto, dado que esta
inteligencia  nos permite reconocer tanto nuestros sentimientos como
los de los demás. Con la habilidad intelectual, somos capaces de
analizar y sintetizar, poner en marcha la creatividad y desarrollar un
vocabulario o glosario que se corresponda con nuestra actividad.

Así
también, las habilidades emocionales se relacionan con la generación de
la propia  confianza, contribuyen a ejercer la empatía aumentando así
la capacidad de practicar una buena comunicación.

Ser
asertivo no es otra cosa que afirmar la propia personalidad y ejercer
el señorío de nosotros mismos apoyados en la empatía y una comunicación
positiva.

Queda en
evidencia que ser asertivo conlleva ciertos riesgos, pues se trata de
revelar las propias dudas, sentimientos o intereses sin perder de vista
los de las otras personas.

En
contraposición, un comportamiento agresivo es aquel en el que el
reclamo o  la explicitación de aquello que no nos hace felices, se
realiza en un ambiente de humillación y hostilidad. Una persona agresiva
siempre intentará imponerse por actitudes y acciones que avasallen los
derechos de quienes les rodea.

Ahora
bien, existe un tercer aspecto del comportamiento que es el pasivo. Una
persona que actúa según los deseos o imposiciones de otros, sin hacer
valer sus opiniones, intereses o necesidades, deja en evidencia una
actitud excesivamente tolerante.

Posiblemente, esto provoque conflictos internos y hasta cuestionamientos del tipo “por qué no se lo dije”, “por qué me call锠 o “tendría que haber dicho mi opinión al respecto”.

Tanto
un comportamiento agresivo como uno pasivo no favorecen las relaciones
sociales y provocan situaciones de tensión que resultan perjudiciales en
cualquier circunstancia.

¿Ser asertivo significa adaptarse a las necesidades o requerimientos de otras personas? No.

Tener
una actitud asertiva nos permite, de manera respetuosa y empática,
interrumpir a nuestro interlocutor y solicitar una aclaración o
explicación. La asertividad nos provee la posibilidad de elegir cuándo
decir “no” y cuándo decir “sí” frente a determinadas circunstancias.

Y
a esta altura de la reflexión debería preguntarse, ¿una persona nace o
se torna asertiva? Es posible que existan personas que, de forma innata
tengan una tendencia a la asertividad, sin embargo una gran parte de la
humanidad necesitará un entrenamiento asertivo. Adoptar un proceder
asertivo supone decir “esto es lo que pienso”, reclamar “esto es lo que necesito” y manifestar “esto es lo que quiero”.

Una
persona asertiva se permite rechazar o decir no, de manera cortés pero
al mismo tiempo con firmeza y posee libertad emocional cuando expresa
sus sentimientos.

Como
conclusión, ser asertivo y empático no es equivalente a aceptar y decir
“sí” a todo lo que se le propone, es ser lo suficientemente libre y
diplomático para saber decir “no” cuando corresponde y, a la vez,
explicitar el por qué de esta decisión.

En el libro “Asertividad. Haga oír su voz sin gritar”, se concluye que:

La asertividad es: esto es lo que pienso, esto es lo que siento y esto es lo que quiero.

La agresividad es: esto
es lo que quiero –es absurdo que pienses de otra manera-; lo que siento
–tus sentimientos no cuentan-; y esto es lo que quiero –lo que quieras
tú carece de importancia.

La pasividad es: piense lo que piense, no cuenta; lo que siento, no importa y lo que quiero, es irrelevante.

Sin lugar a dudas, ser asertivo tiene sus privilegios.


[1] “Asertividad. Haga oír su voz sin gritar”, Sherton, Nelda y Burton, Sharon. FC Editorial, Madrid, 2004. ISBN-10: 84-96169-28-6

Fuente: RevistaProtocolo.es

© 2015 RedRRPP - Todos los derechos reservados.

Erézcano 3360 PB 2 CABA - Tel: +54 (11) 1555959511
adigenova@redrrpp.com.ar

Diseño web
Grupo Deboss
Grupo Deboss