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Responsabilidad Social, y Empresaria

 

Los dilemas de la dirección de empresas y la Responsabilidad Social, y Empresaria

Consideraciones incompletas sobre las dudas metódicas y convicciones débiles. Sugerencias para encontrar el camino…

Por Dr. Ignacio González García

I – Empezando por poner los puntos sobre las íes

El valor de comenzar aclarando. La Responsabilidad Social es una actitud y un accionar de todos. De la sociedad civil. De gobernados y gobernantes. Es la respuesta (response) que la comunidad “le debe”, desde su posición relativa, al resto de la comunidad toda. La Responsabilidad Social es una manera de ser. Es transparentar. Es informar. Es cuidar el medio ambiente. Es dejar a un lado los objetivos transitoriamente políticos y generalmente individuales o de grupos, para actuar en función del bien común colectivo. Es no derrochar naturaleza. Es no hipotecarles el futuro a los jóvenes y a los hijos de los jóvenes. Es la creación de calidad de vida incremental como un proceso permanente. Es salir del cortoplacismo feroz y enfocar el accionar hacia el mediano y el largo plazo. Es lograr entes, organizaciones, instituciones, actividades que sean sustentables y que trasciendan en el tiempo. Es la vigencia predominante de la actitud ética con los demás.

A La Responsabilidad Social, y Empresaria podríamos definirla de manera simple como la porción de todo lo anterior que le cabe al empresariado. La que tiene que ver con su ubicación en la comunidad y en relación con su función específica de creación de valor (en productos o servicios), para lo cual posee conocimientos, saberes, habilidades y aptitudes de gestión que le son específicos.

Esta RS,y E, adecuadamente parametrada y entendida, comienza por la protección del supremo bien jurídico a mantener: donde se gesta la Empresa. No estamos transitando por el buen camino si inocentemente proclamamos que el empresario es responsable por todo por el sólo hecho de poseer recursos bajo su gestión, de la misma manera que tampoco es sana la visión que piensa que éste no es responsable por nada. En el equilibrio, la dosis, y el tránsito pacífico y armónico está el secreto de la evolución.

II – ¿Ser o no ser? ¿Parecer más que ser? ¿Parecer y además Ser?

Muchos de los dilemas construidos alrededor de la RS y E son -en muchos casos- visiones miopes del negocio, convicciones débiles sobre el rol de la empresa en la sociedad, y planteos escasos de sustentabilidad, que terminan siendo pan de hoy y hambre para mañana. Las dudas metódicas, que son campo de la filosofía y no del quehacer empresario, prohíjan indefiniciones permanentes, o soluciones tibias, cortoplacistas, que se cristalizan en programas para parecer más que para ser. Espejismos distorsionados nos hacen creer que la declamación permanente puede suplir a la acción.

No está demás analizar la historia, evaluar el presente y avizorar el futuro, para darse cuenta de las grandes tendencias sociales: el poder creciente del consumidor, la demanda incremental de transparencia, la percepción generalizada de la trascendencia de la Empresa en la comunidad, y entender que -más que un tema de ser o no ser- en la gestión ética del negocio la RS y E es cada vez menos una opción … sino la única salida.

Podrán discutirse las velocidades del cambio, pero en un mundo globalizado y transparente, lo marginal, lo efímero, lo que camina entre sombras, las políticas que no tienen en cuenta la gente, parecieran más cercanas al fracaso que al éxito. Es probable que haya idas y vueltas alrededor de cuando, cómo y cuánto de RS y E. Siempre habrá zigzags. Pero el tema de la RS y E en su concepción integral, es casi inherente al proceso evolutivo del género humano.

¿Quien puede negar que la multiplicidad de actividades de una empresa inserta en una comunidad no sólo tiene efectos sobre la rentabilidad de sus dueños, sino sobre el medio ambiente, sobre el desarrollo y la vida de sus recursos humanos, sobre la creación de un clima vivible de interacciones entre proveedores, clientes, distribuidores, recursos humanos propios y ajenos, y sobre las decisiones de terceros relacionadas con el entorno sustentable que el ente proyecta? Es por ello que, siendo reiterativos, creemos que la Responsabilidad Social será poco a poco una demanda urbana para vivir en sociedad, como ya dijimos un deber ser de todos. Y reiterando, la Responsabilidad Social Empresaria, una parte de ella, adaptada y entendida en función de las incumbencias y capacidades diferenciales del empresario con la sociedad civil.

III – Las palabras mágicas… y las que no lo son…

No se necesitan muchas palabras para sintetizar la actitud ante los dilemas del directivo respecto de la RS y E. Intentémoslo. Sí al proceso, al tránsito, a la evolución, al equilibrio, al enfoque integral, a la sustentabilidad, al mediano y largo plazo, a la preservación y cuidado (de gente y de naturaleza), a la convicción, a la inserción en la comunidad, al conocimiento de las demandas de los grupos de interés, a la transparencia, al compromiso y al involucramiento.

No al espasmo, al salto decretado por normativas voluntaristas, a la revolución destructiva, a los desequilibrios precarios, al enfoque parcial y cortoplacista, al programa efímero para “la tribuna”, a la maximización de objetivos olvidando la gente y la naturaleza, al “dejala pasar”, al ignorar totalmente a los grupos de interés o al no te metás.

En definitiva, la gestión y la dirección son obras de los humanos; y por ello siempre perfectibles. Pero en la medida en que los SI individualizados más arriba prevalezcan de manera notable y creciente sobre los NO, estamos en el muy buen camino.

IV – Los dilemas fundamentales vs. la gestión inteligente para caminar la RS y E

Después de lo argumentado en I, II y III creemos que los dilemas fundamentales no existen. No imaginamos larga vida para los emprendimientos con gestión socialmente irresponsable, actuando con total sordera a los reclamos de los grupos de interés, centrada exclusivamente en el cortoplacismo, despreciando el disvalor de la mala imagen empresarial, confrontando sin dialogar. Y hablamos de emprendimientos porque esto es aplicable a todas las organizaciones, los entes, las empresas, y a toda acción de gestión pública o privada.

Esta afirmación puede admitir opinión en contrario… pero Dios se encargue del futuro, si algunas de esas organizaciones que adhieran a estos estilos… Por ello, la responsabilidad social no es moda sino que ha llegado para quedarse. La gestión de la RS y E así como la gestión ética del negocio son un proceso que demanda liderazgo, conducción, visión y estar abiertos al diálogo y la negociación permanentes. El tema fundamental es cómo acercarse permanentemente al cumplimiento de los SI del punto III, haciendo crecer al ente, generando razonables niveles de rentabilidad para los dueños o inversores, retribuyendo adecuadamente los recursos humanos, y cumpliendo las leyes y las buenas prácticas gerenciales.

Pues ¡¡para eso están los líderes!! Los propietarios dignos. Los que “hacen llover”. Los que son capaces de articular, amalgamar y balancear. Los que provocan que las cosas ocurran. Los que reducen la fricción. Los que saben que todo esto no es una tarea de un día o de una semana, sino que es la tarea de todos los días de todas las semanas.

Los que son capaces de construir “la buena receta” con los gramajes adecuados de cada uno de los ingredientes.

¿Son falsos dilemas u opciones inadecuadas como el pensar en RS y E o utilidades? ¿Privilegio total a los accionistas o a la comunidad? ¿Frenar la investigación y el desarrollo, y dejar de gestionar con ética? ¿Es posible la empresa si hacemos negocios responsablemente? Estas alternativas principalmente son temores, o barreras auto fortalecidas muchas veces por el temor al cambio, que no estimulan a la Dirección y a la Gerencia a recorrer el perfectamente factible camino de la Responsabilidad Social… con utilidades y con crecimiento.

V – Dilemas: Un intento de decálogo identificando los ingredientes infaltables en cualquier receta para resolverlos

1. Dueños o accionistas, Dirección y Gerencia con convicción que la RS y E es el rumbo adecuado.

2. Gobernados y gobernantes, la sociedad civil toda, con convicción que simultáneamente con la RS y E, el supremo bien jurídico a mantener es el ente. Todo gira alrededor de él. La demanda de RS y E no puede constituirse en una manera elíptica de debilitar al ente, sino todo lo contrario.

3. Una visión integral. Incorporada a la Misión, la Visión, las estrategias y las tácticas. Una gestión que promueva estructuras, procesos, actitudes, que garanticen un plan de desarrollo equilibrado, armonizando las necesidades concretas de la empresa, y contemplando razonablemente los de sus grupos de interés.

4. Adopción concreta de sistemas de control interno, monitoreo, rendición de cuentas, transparencia, información periódica, construyendo un Reporte o Balance Social auditado por profesionales independientes que llegue a manos de la comunidad.

5. Políticas y programas mirando el mediano y largo plazo. La sustentabilidad es la nave capitana de la escuadra.

6. Edificar las columnas sobre las cuales el emprendimiento es viable: comunicación, diálogo, la cultura del compromiso, integrar y motivar a los recursos humanos.

7. La ética empresaria es el lubricante indispensable. Y debe articularse con la ética y la buena fe de los grupos de interés. No hay relaciones saludables si las partes no ponen sobre la mesa las mismas actitudes.

8. Implementar procesos. Brindar un enfoque integral. Como ya dijéramos no estamos ni ante un suceso ni ante un evento. RS y E es una pauta cultural. Una manera de ser empresa. Un estilo de ser parte de la comunidad.

9. No se olvide del medio ambiente. No se olvide del futuro de los jóvenes. No se olvide que entre estos últimos están sus hijos y sus nietos.

10. Ayude a que sus proveedores, clientes, distribuidores, recursos humanos, etc., adopten como nuevo credo, los conceptos que encierra este decálogo.

VI – Conclusiones para tomar el impulso imprescindible…



Los activos que mayor valor tienen para las empresas han dejado (desde hace ya rato) de ser los bienes tangibles para pasar a ser los intangibles. La clientela, las habilidades y actitudes de sus RR.HH., el grado de innovación, su inclinación a la mejora continua y la inversión permanente en investigación y desarrollo, la construcción y el cuidado de la imagen empresarial, la conducta tributaria apropiada, el desarrollo permanente de su gente, el vivir y dejar vivir, el crecer y dejar crecer son los verdaderos valores intangibles, que monetizados representan seguramente varios múltiplos de los tangibles.

Todo esto, adecuadamente mezclado, genera confianza, credibilidad, imagen, sustentabilidad, admiración y respeto en la comunidad. No hay empresa sin todo esto… lo contrario es puro cuento!

 

*Presidente Polo de Desarrollo Educativo Renovador (Po.D.E.R.)

www.educacionparapoder.com.ar

Síndico Titular del Directorio del diario La Nación

 

 

Artículo publicado por el IARSE como columnista invitado

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