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RR.PP. & Comunicación



Comunicación No Verbal


Por Carlos Salinas
La comunicación no verbal ayuda a interpretar todos aquellos mensajes que no se expresan con el lenguaje verbal y que de una u otra manera tienen incidencia en la comunicación verbal. Con mucha frecuencia se presentan problemas en la comunicación, se dice más de lo que se cree y menos de lo que se piensa; pero, he ahí la paradoja, también se dice mucho más de lo que se piensa, con los gestos y las posturas, sobre todo en aquellos inadvertidos que se manifiestan en microsegundos y que transmiten una impresión tan fugaz como penetrante.

Comúnmente se utiliza el término no verbal para describir todos los acontecimientos de la comunicación humana que trascienden las palabras dichas o escritas. Al mismo tiempo, se advierte que estos acontecimientos y conductas no verbales pueden interpretarse mediante símbolos verbales.

La comunicación no verbal, no debe estudiarse como una unidad aislada, sino como una parte inseparable del proceso global de comunicación.


Puede servir para repetir, contradecir, sustituir, complementar, acentuar, o regular la comunicación verbal, a través de las emociones mediante señales que la identifican tales como: expresiones faciales, postura, posición, espacio, actos explícitos y gestos, que muestran y regulan el comportamiento del individuo. Muchas expresiones faciales al parecer no son aprendidas sino universales en el ser humano. El resto del cuerpo también transmite mensajes mediante su posición y postura, un lenguaje llamado “lenguaje corporal”.

De otro lado la conducta asertiva o no asertiva que adopta el individuo repercute en las relaciones interpersonales. El ser asertivo es característico de las personas que aceptan sus características peculiares, así como las de las demás; es ser hábil socialmente para expresar los sentimientos y estas habilidades sociales incluyen respuestas verbales y no verbales (lo que decimos o hacemos), cognitivas (valoraciones, expectativas) y emocionales (respuestas de ansiedad, temor, ira, alegría, sorpresa, vergüenza, entre otros).

Estos planteamientos han provocado diversos cuestionamientos de investigadores y en general de la sociedad. Si bien, se han hecho grandes contribuciones relativamente recientes en el campo de la comunicación no verbal, estas poco se han centrado a las necesidades propias del medio.

En este artículo se plantea después de una revisión teórica, los distintos aportes que algunos autores han dado para dilucidar y comprender, la influencia que ejerce la comunicación no verbal en la conducta no asertiva; consignados en el marco referencial.

La conducta no asertiva, la comunicación verbal y no verbal, son temas que han provocado diversos cuestionamientos de investigadores y en general de la sociedad.

La comunicación no verbal ha de estudiarse no como una unidad aislada, sino como una parte inseparable del proceso global de comunicación. Puede servir para repetir, contradecir, sustituir, complementar, acentuar o regular la comunicación verbal. Es, por otro lado, importante debido al papel que desempeña en el sistema total de la comunicación, la tremenda cantidad de señales informativas que proporciona en toda situación particular, dado que se la utiliza en áreas fundamentales de la vida cotidiana.

La expresión corporal es el lenguaje del cuerpo. Lenguaje universal y común que permite a los seres humanos comunicarse con ellos mismos y con los demás. Dicho lenguaje puede realmente contradecir las comunicaciones verbales, lo que permite encarar la dinámica de las relaciones interpersonales. El cuerpo habla a través de las emociones. El campo de la comunicación interhumana es un fenómeno social que repercute en las relaciones interpersonales de los individuos en cualquier ambiente social, máxime cuando la conducta no asertiva que adoptan los individuos tiene incidencia en dichas relaciones. De otro lado, la asertividad es la capacidad de un individuo para transmitir a otra persona, sus posturas, opiniones, creencias o sentimientos. Es a través del entrenamiento de la asertividad sin duda alguna, la forma de entrenamiento de las habilidades sociales que más atención ha recibido por investigadores de todas las épocas.

LA COMUNICACIÓN

E. McEntee define la comunicación humana “como un proceso, es decir una serie de eventos que ocurren consecutivamente y en un orden y en un tiempo definidos. Se puede explicar el proceso de la comunicación humana como la transmisión de señales y la creación de significados”.

Las emociones están implícitas en lo que se conoce como la comunicación no verbal, y se refiere a todo aquel significado que un mensaje puede contener, además de, a pesar de o en lugar del significado transmitido por las palabras orales o escritas. Las siguientes son algunas de las modalidades de la comunicación no verbal que señala Duncan:

El movimiento corporal o conducta kinésica, gestos u otros movimientos corporales, incluyendo la expresión facial, el movimiento ocular y la postura. El paralenguaje: las vocalizaciones, ciertos sonidos no lingüísticos, como la risa, el bostezo, el gruñido y ciertas distorsiones o imperfecciones del habla, como pausas repentinas y repeticiones.

La proxémica: la utilización del “espacio social y personal y la percepción que se tiene de éste”.

El olfato.

La sensibilidad de la piel al tacto y a la temperatura.

El uso de artefactos, como el vestuario y el arreglo personal.


La comunicación es tomada como un intercambio de mensajes cuyos significados se basan en la existencia de un código, este código se toma como reglas de interpretación que son las que comparten el emisor y el receptor del mensaje. Existen dentro de la comunicación códigos comunicativos diferentes, que regulan las relaciones interpersonales.

La Psicología ve en la comunicación humana ante todo y sobre todo la conducta del hombre y las condiciones de esa conducta que descansa en la persona. Los procesos comunicativos y sus condicionamientos se entienden como parte y propiedad de los procesos y sistemas sociales. Las condiciones del comportamiento comunicativo son tanto de naturaleza psíquica como social.

COMUNICACIÓN NO VERBAL

Perspectivas en la definición de la comunicación no verbal.
Conceptualmente, el término no verbal es susceptible de una gran cantidad de interpretaciones, exactamente igual que el término comunicación. La cuestión básica consiste en establecer si los hechos que tradicionalmente se estudian como no verbales lo son realmente. Se dice que Ray Birdwhis- tell, un pionero en la investigación de lo no verbal, ha comparado el estudio de la comunicación no verbal con el estudio de la fisiología no cardíaca.

En efecto, no es fácil hacer una disección únicamente del comportamiento humano verbal y otra exclusivamente del comportamiento no verbal. Tan íntimamente tejida y tan sutilmente representada está la dimensión verbal como no verbal, que a menudo la expresión no describe correctamente la conducta en estudio. Algunos de los más notables investigadores ligados al estudio del comportamiento no verbal se niegan a separar las palabras de los gestos, razón por la cual utilizan las expresiones más generales de comunicación o interacción cara a cara.

Otra posible fuente de confusión en la definición de la comunicación no verbal estriba en que no se sabe con certeza si se habla de la señal producida (no verbal) o del código interno de interpretación de la señal (a menudo verbal). En general cuando la gente habla de comportamiento no verbal se refiere a señales a las que se ha de atribuir significado y no al proceso de atribución de significado. La borrosa línea de demarcación entre comunicación verbal y no verbal se complica con una distinción igualmente difícil, la distinción entre fenómenos vocales y no vocales. En vez de tratar de clasificar la conducta como verbal o no verbal, Mehrabian ha optado por usar la dicotomia “explícito-implicito”. En otras palabras, Mehrabian creía que lo que llevaba una señal al dominio de lo no verbal era su sutileza, y la sutileza parecía estar directamente ligada a la ausencia de reglas explícitas de codificación. La obra de Mehrabian se centraba primordialmente en los referentes que se tienen para diversas configuraciones de conducta no verbal y/o implícita, es decir, el significado que uno atribuye a esas conductas.

Movimiento del cuerpo o comportamiento cinésico.
El movimiento del cuerpo o comportamiento cinésico comprende de modo característico los gestos, los movimientos corporales, los de las extremidades, las manos, la cabeza, los pies y las piernas, las expresiones faciales (sonrisas), la conducta de los ojos (parpadeo, dirección y duración de la mirada y dilatación de la pupila, y también la postura). Fruncir el entrecejo, dejar caer los hombros o inclinar la cabeza son todas conductas comprendidas en el campo de la cinésica. Como es obvio, hay diferentes tipos de conducta no verbal. Algunas señales no verbales son muy específicas y otras más generales. Algunas tienen la intención de comunicar, otras son meramente expresivas. Algunas proporcionan información acerca de las emociones mientras que otras dan a conocer rasgos de la personalidad o actitudes. En un esfuerzo por orientarse en el mundo relativamente desconocido de la conducta no verbal, Ekman y Friesen desarrollaron un sistema de clasificación de los comportamientos no verbales. Las categorías que incluye son las siguientes:

Emblemas. Se trata de actos no verbales que admiten una trasposición oral directa o una definición de diccionario que consiste, en general, en una o dos palabras o en una frase. Algunos emblemas describen acciones comunes a la especie humana y parecen trascender una cultura particular. El emblema de comer y el de dormir, constituyen dos ejemplos de emblemas que Ekman y sus colegas han observado en varias culturas. También que las diferentes culturas parecen tener emblemas para tipos similares de mensajes, independientemente del gesto que se utilice para describirlos, por ejemplo, los insultos, el estado físico o la emoción. Estos emblemas cambian en cada cultura y adquieren diferente significado. Fruncir la nariz puede querer decir «Estoy disgustado» o «¡Puf¡. Para decir «No lo sé» o «Necesito ayuda» o «No estoy seguro», se pueden poner ambas manos con las palmas hacia arriba, encogerse de hombros o ambas cosas a la vez. Ekman cree que los emblemas faciales difieren probablemente de las demás expresiones faciales en que son más convencionales y en que se los presenta de modo más prolongado o más breve. Los emblemas faciales también pueden enfatizar partes especiales del rostro. Por ejemplo, se puede utilizar la sonrisa para indicar felicidad: la sorpresa se puede expresar dejando caer mecánicamente la mandíbula o enarcando dramáticamente las cejas.

Ilustradores. Hay actos no verbales directamente unidos al habla o que la acompañan y que sirven para ilustrar lo que se dice verbalmente. Pueden ser movimientos que acentúen o enfaticen una palabra o una frase, esbocen una vía de pensamiento, señalen objetos presentes, describan una relación espacial o el ritmo de un acontecimiento, tracen un cuadro del referente o representen una acción corporal. También puede haber emblemas que se utilicen para ilustrar juicios verbales, bien repitiendo o bien sustituyendo una palabra o una frase. Se los usa intencionadamente para ayudar a la comunicación, pero no tan deliberadamente como los emblemas. Por ejemplo expresar un pensamiento o si al enfrentarse con un receptor que no presta atención o no comprende lo que se trata de decirle. Probablemente los ilustradores se aprenden observando a los demás.

Muestras de afecto. Se trata predominantemente de configuraciones faciales que expresan estados afectivos. Si bien es la cara la fuente primaria del afecto, también el cuerpo puede ser leído como juicios globales sobre afectos; por ejemplo, una postura lánguida, un cuerpo triste. Las muestras de afecto pueden repetir, aumentar, contradecir o no guardar relación con las manifestaciones afectivas verbales. Una vez tiene efecto la expresión, lo común es que se tenga un elevado grado de conciencia, pero también puede darse sin conciencia. Corrientemente las expresiones de afecto no intentan comunicar, pero pueden en ocasiones ser intencionales.

Reguladores. Hay actos no verbales que mantienen y regulan la naturaleza del hablar y el escuchar entre dos o más sujetos interactuantes. Indican al hablante que continúe, repita, se extienda en detalles, se apresure, haga más ameno su discurso, conceda al interlocutor su turno de hablar, y así sucesivamente. Algunas conductas asociadas al saludo y la despedida pueden ser reguladores en la medida en que indican el inicio o fin de una comunicación cara a cara. Probablemente los reguladores más familiares son los movimientos de cabeza y el comportamiento visual. Se ha encontrado que las personas que tratan de poner término a una conversación disminuyen acusadamente el contacto visual con la otra persona.

Adaptadores. Tal vez estas conductas no verbales sean las más dificiles de definir y las que mayor especulación impliquen. Se les denomina adaptadores porque se piensa que se desarrollan en la niñez como esfuerzos de adaptación para satisfacer necesidades, cumplir acciones, dominar emociones, desarrollar contactos sociales o cumplir una gran cantidad de otras funciones.

Puesto que en la aparición de estas conductas de adaptación parece haber represiones sociales, se aprecian con mayor frecuencia cuando un individuo está solo. Entonces cabe encontrar el acto completo y no precisamente un fragmento del mismo.

Los efectos del movimiento del cuerpo y la postura.
El cuerpo humano es el núcleo más importante del estudio no verbal humano y su movimiento durante los contactos interpersonales. Se ha pasado revista a docenas de estudios, que se han resumido y clasificado. Dado que se subdivide y clasifica un complejo conjunto de comportamientos se ha de considerar que, en realidad, las conductas no aparecen aisladas, sino que operan en grupos y constituyen haces de señales. El significado de estas conductas se encuentra en un contexto específico, con personas específicas de ese mismo contexto. Lo que no equivale a decir que una conducta particular no pueda ser mejor sopesada que otra en una situación cualquiera; sólo se trata de pensar respecto a que a la hora de analizar la conducta no verbal es preciso evitar la excesiva simplificación.

Cuando se observa un lenguaje corporal, lo que se ve es un sistema que mantiene algunos paralelismos con el lenguaje hablado. Los datos presentes muestran que la cinésica no es un sistema de comunicación que posea exactamente la misma extructura que el lenguaje hablado. Sin embargo, los movimientos del cuerpo mayores o menores aparentan tener una clara relación con las correspondientes unidades del habla grandes o pequeñas. Los movimientos no se producen al azar, sino que están íntimamente ligados al habla humana.

El papel de los adaptadores demuestra que en general, están ligados a sentimientos negativos, angustia, disconformidad, hostilidad encubierta, preocupaciones respecto de sí mismo y baja participación en el acontecimiento de la comunicación.

Puede verse en los individuos, cómo verdaderos haces de conducta no verbal pueden contribuir a comunicar diferentes ideas comunes e importantes. Igualmente las actitudes de gusto y disgusto se relacionan con las percepciones de estatus y poder.

PERSONALIDAD

Concepto de personalidad.
El estudio de la personalidad dentro de la Psicología es amplio. Los Psicólogos no están de acuerdo con una definición única de la personalidad. Una definición actual es que la Personalidad se refiere a los patrones de pensamientos característicos que persisten a través del tiempo y de las situaciones, y que distinguen a una persona de otra, la personalidad está íntimamente relacionada con el temperamento y el carácter. El concepto de personalidad es más amplio que ellos, si bien los incluye y completa.

Teorías de la personalidad.
Se han promulgado una amplia variedad de teorías para explicar no sólo los tipos comunes de personalidad, sino también cómo la gente desarrolla sellos psicológicos únicos, llamados personalidad. Existen múltiples teorías tales como ideográficas, ideográficas conductuales, cognitivas, centralistas, nomotéticas conductuales, nomotéticas personales y culturales, que intentan dar cuenta del concepto de personalidad.

Es así como dentro de las teorías nomotéticas conductuales, Burhus Frederick Skinner plantea que la personalidad se estudia como la estructura global encargada de organizar todas las conductas del sujeto. Manifiesta que la conducta está regida por leyes que sólo conociéndolas y estableciendo control sobre ellas pueden ser modificadas.

La Escuela Rusa y seguidores de Skinner concluyen que la personalidad tiene utilidad para predecir el comportamiento, dado que éste en gran parte depende de aspectos externos al sujeto (condiciones ambientales) o de características particulares de núcleos específicos y relativamente independiente del Cortex.

Hermán (1969) define la personalidad como una correlación de conductas existentes en todo ser humano, realmente única y realmente estable, que perdura a lo largo del transcurso del tiempo.

Catell afirma que la personalidad permite predecir lo que hará una persona en una determinada situación. En el concepto de personalidad de Catell se habla de rasgos, como una estructura mental que se obtiene de la observación coherente de un determinado comportamiento; se compone de rasgos únicos (individuales) y comunes (poseídos por todos los que conviven ciertas experiencias), de rasgos superficiales y de rasgos originarios (estos últimos son la base del comportamiento y son identificables mediante el análisis factorial).

Según Dollar y Miller, la personalidad se constituye en función de un elemento esencial que es el hábito (asociado entre un estímulo y una respuesta y asociado con las pulsiones primarias y secundarias) y las jerarquías de respuestas que constituyen las estructuras individuales.

Gordon W. Allport afirma que la personalidad se desarrolla a partir de cierto número de datos constitucionales (disposiciones afectivas, régimen emocional de tipos de actividad, entre otros) y bajo la influencia del medio, entendido este en sentido amplio. Físico, social, ideológico, temporal, es decir, como el conjunto de los acontecimientos y traumatismos que constituyen la historia del individuo. Distingue varios aspectos de ese desarrollo: los procesos de maduración, de diferenciación y de integración.

Eysenck asegura que la personalidad es heredada y le da un valor del 75% al aspecto genético, sustentándolo según la corteza cerebral y el arousal.

Corteza cerebral: Actúa para controlar, abolir y censurar actividades de los centros inferiores, dentro de esta se encuentra el nivel de excitación.

Arausal: Aumento en la complejidad de la cantidad de información que recibe la organización nerviosa, que se manifiesta por la descronización de los informes recibidos a partir del cerebro.

Las causas biológicas actúan de forma que predisponen al individuo a responder de cierta manera a la estimulación ambiental, pero el tipo de conducta que va a aparecer depende del medio en que se encuentra el sujeto.

La teoría de la personalidad en que se apoya esta investigación, es la teoría de Hans Jurgen Eysenck, por cuanto, los presupuestos teóricos y metodológicos de su teoría son claros y precisos (método científico y experimental), relaciona además el desarrollo de la personalidad con las teorías del aprendizaje, fundamental en el análisis experimental del comportamiento, y por cuanto hay un instrumento adecuado para la medición y correlación de las variables propuestas.

Teoria de la personalidad de Eysenck.
Eysenck en su teoría nemotética personal del estudio de la personalidad a través del modelo factorial busca variables intermedias que puedan explicar las diferencias de las conductas en situaciones similares, junto con las consecuencias de las conductas.

Define la personalidad como la suma total de patrones conductuales y potenciales del organismo, determinados por la herencia y por le medio social; se origina y desarrolla a través de la interacción funcional de cuatro factores principales dentro de los cuales están organizados estos patrones de conducta: El sector cognoscitivo (inteligencia), el sector conativo (carácter), sector afectivo (temperamento), y el sector somático (constitución)

El modelo jerárquico de la personalidad de Eysenck, habla de una estructura de cuatro niveles de organización del comportamiento:

Reacciones, respuestas o acciones específicas: (Plano inferior) Se trata de comportamientos que se observan una sola vez, en situaciones experimentales o cotidianas y pueden ser características o no del individuo.

Hábitos: Se trata de componentes que revelan una cierta estabilidad en situaciones análogas de vida cotidiana, en el individuo, es decir, hay respuestas análogas en situaciones diferentes pero con cierta semejanza.

Rasgos de la personalidad: Son los constructores teóricos resultantes de interrelaciones o de relaciones de diversos hábitos de características como: exactitud, perseverancia, rigidez, entre otras.

Tipos generales de la personalidad: Este sería el cuarto nivel, es aquí como se dimensiona la personalidad, se distingue tres áreas y cada dimensión puede considerarse como un continuo al que cada individuo puede acercarse en menor o mayor grado. De ahí que este último nivel de organización de rasgos, correspondería a las dimensiones básicas de personalidad propuestas por Eysenck.

Dimensiones de personalidad.
Eysenck ha construido un modelo de personalidad que se caracteriza por un número de dimensiones, las cuales están definidas con gran cuidado.

Las dimensiones primarias de la personalidad estudiadas por medio del análisis factorial son las siguientes de acuerdo a la velocidad en los niveles de excitación cortical: la introversión y extroversión; normalidad-neuroticismo, normalidad-psicoticismo.

Dimensión de extroversión-introversión.
La formulación general de Eysenck acerca de la teoría que relaciona la extroversión-introversión con el sistema de Arousal de la formación reticular supone un nivel de Arousal más alto en los introvertidos y un nivel de inhibición más alto en los extrovertidos.

Las personas que muestran una actividad propia de introversión tienen características tales como umbrales sensoriales bajos, umbrales bajos de inhibición, capacidad de trabajo máxima logrado ante los valores más bajos del imput del estímulo, umbrales de estimulación baja para las drogas estimulantes.

Dimensión de neuroticismo. En esta dimensión el neuroticismo o vulnerabilidad para la neurosis, implica una baja tolerancia para el estrés, sea física, como en las situaciones dolorosas, sea psicológica, como en las situaciones conflictivas o de frustración.

La relación existente entre neuroticismo y estrés es muy marcada, de tal modo que puntajes altos en neuroticismo pueden ser indicadores de vulnerabilidad al estrés.

En términos de la teoría del aprendizaje un individuo que puntúa alto en el factor neuroticismo se caracteriza por un nivel alto de drive en las situaciones de evitación.

Este nivel alto de drive ha de considerarse, en relación con la ley de Yerkes-Dadson que afirma que un nivel de drive demasiado alto ejerce una influencia negativa sobre el rendimiento.

Las situaciones de estrés afectan claramente el rendimiento y la eficiencia en el aprendizaje.

No obstante, este nuevo aprendizaje, se hace mucho más difícil por la elevada emotividad (drive alto) con que está actuando el sujeto, además el nivel de drive se ve aumentado constantemente o por lo menos mantenido en un grado elevado, merced al castigo que recibe la respuesta inadecuada. Así se tiene paradójicamente la situación, en que las presiones ambientales que castigan a un sujeto por las respuestas o comportamiento incorrectos, de hecho sólo logran mantenerlas.

Los rasgos predominantes en esta dimensión son : sugestionabilidad, falta de persistencia, lentitud en pensamiento y acción, poca sociabilidad y tendencia a reprimir hechos desagradables.

Los sujetos que pertenecen al polo común del continuo normalidad-neuroticidad, presentan estabilidad emocional, se excitan con dificultad, son calmados, descuidados, según Eysenck y Rachman (1965).

Expresa Eysenck que como la inteligencia puede ser considerada un factor general en el área cognitiva, y la introversión-extroversión un factor general en el área emocional, así mismo el neuroticismo puede ser tomado como factor general en el área de motivación y esfuerzo; igualmente estima que por lo menos en parte, el neuroticismo puede considerarse defecto de la capacidad del individuo para persistir en la conducta motivada.

Según Eysenck, las puntuaciones en neuroticismo altas, son indicadores de inestabilidad emocional y sobreactividad tendiendo a reaccionar en forma exagerada y a tener dificultad para volver al estado normal, después de haber dado estas respuestas emocionales.

A nivel causal parece ser que las diferencias que presentan los individuos a lo largo de esta dimensión vienen medidas por las diferencias genéticas en la excitabilidad y labilidad del sistema nervioso autónomo.

Es decir aquellos sujetos que presentan valores altos en esta dimensión están constitucionalmente predispuestos a reaccionar de manera intensaen su sistema nervioso autónomo y en especial la rama del simpático hacia los diversos estímulos que llegan, mientras que los demás sujetos lo hacen menos interesante.

La versión del neuroticismo de Eysenck es multifactorial. Por una parte depende de características de tipo genético, lo que puede llevar a una mayor o menor predisposición hereditaria, que como ya se sabe tendría que ver con el grado de labilidad del Sistema Nervioso Autónomo. Y, por otra parte, de característica de tipo ambiental, por ejemplo el grado de estrés. La interacción de estos dos factores delimitaría el grado de neuroticismo de cada sujeto.

Dimensión de psicoticismo.
Eysenck plantea que el psicoticismo puede considerarse como una tercera dimensión general de la personalidad, independiente del neuroticismo y heredada con alguna forma de modelo poligénico, de modo a como son las otras dos dimensiones principales de la personalidad.

En la caracterización del psicoticismo-normalidad, los psicóticos son menos fluentes, tienen un resultado pobre en pruebas de adición continua y en dibujo de espejo, son más indecisos con relación a las actitudes sociales, muestran una concentración muy débil, tienen memoria muy pobre, los niveles de aspiración poco adaptados a la realidad.

Las características más importantes de los sujetos con puntuaciones altas en psicoticismo, es que son personas solitarias, problemáticas, que están buscando constantemente sensaciones y son amantes de cosas extrañas y poco usuales.

Las puntuaciones altas en psicoticismo suelen correlacionar positivamente con medidas de rasgos como inmadurez, irresponsabilidad, oposición a la autoridad, independencia, dificultad para ser gobernado. Tienden a ser sujetos poco cooperativos, con puntuaciones pobres de vigilancia, con dificultades para mantener la atención, y manifiestan un alto grado de creatividad u originalidad dado por las respuestas asociativas que da, tienden a infravalorar a las otras personas, y por ser especialmente autoritarios, sus producciones artísticas son extravagantes.

Eysenck ha profundizado especialmente en las tres primeras dimensiones expuestas. En cuanto a la cuarta dimensión (escala de sinceridad L) continúan los esfuerzos de investigación en las causas subyacentes de tipo neurológico-fisiológico-bioquímico, de los patrones de conducta observados, tanto más cuanto que no se deben enteramente a influencias ambientales.

De todo lo anterior se puede concluir que las respuestas al estrés y sus niveles pueden variar según las dimensiones de personalidad y más aún de los tipos de estresores y/o de situaciones estresantes en que se vean sometidas las personas.

Comunicación no verbal


La gente se comunica de muchas maneras… pero, realmente comunica todo lo que quiere y oculta lo que no quiere transmitir? A primera vista parece que sí, que somos dueños de nuestros mensajes y que ellos expresan sólo lo que deseamos expresar. Todo el mundo (o «casi» todo) sabe callarse cuando le conviene, y expresar en una forma aproximada lo que desea. Sin embargo…
Los problemas de la comunicación son, para decirlo en pocas palabras, que decimos más de lo que creemos y menos de lo que pensamos. Por un lado es un lugar común encontrarse con la dificultad de redondear un pensamiento para ponerlo en forma clara a disposición del receptor. No sólo los periodistas o los escritores se encuentran a diario con este obstáculo; cualquiera siente las dificultades inherentes a darle forma a un pensamiento que está hecho de imágenes, emociones y sensaciones tridimensionales. En sustancia «explicarse» es siempre un milagro, no menos excepcional aunque sea cotidiano y «sin» esfuerzo aparente.

Pero, y ¡he aquí la paradoja! también decimos mucho más de lo que pensamos. De lo que pensamos decir. No sólo transmitimos significados con la ropa y otros objetos de uso personal; no sólo con el coche o cualquier otra posesión más o menos costosa; no sólo con nuestro «deje» o manera particular de pronunciar el idioma que hablamos; no sólo con la entonación y los silencios conque marcamos el ritmo de nuestra habla. También con los gestos, sobretodo con aquellos inadvertidos que nuestra cara (y en general nuestro cuerpo) manifiesta en microsegundos y que transmiten una impresión tan fugaz como penetrante.

Diversos estudiosos se han ocupado de esta parte del «iceberg» sumergida, de la comunicación no lingüística que constituye la parte principal de la comunicación diaria, cara a cara. Para el antropólogo social Edward T. Hall, el «60% de nuestras comunicaciones no son verbales», lo que viene a significar que utilizamos los gestos en una proporción mucho mayor de lo que somos conscientes.

Nuestro cuerpo es muy expresivo, un experto en comunicaciones, Mario Pei, calcula que podemos producir alrededor «de 700.000 signos físicos diferentes», lo cual si bien es una cifra impensable no parece excesiva si reparamos en que sólo la cara según otro estudioso, Birdwhistell, puede producir ella sola 250.000 expresiones distintas.

Se llevan catalogados, de esta inmensa masa expresiva, unos 5.000 gestos definidos y unas 1.000 posturas distintas por lo que queda un ancho campo para la investigación científica. No es extraño, entonces, que resulte tan difícil establecer patrones de comunicación gestual ya que sus excepciones son mucho más que las reglas que hasta el momento se pueden enunciar.

De la misma manera que, según cuentan los criminólogos, que de todo contacto siempre queda una huella, se podría decir que no hay comunicación humana en que no se diga más de lo que se quiere decir. Por suerte (y a veces por desgracia) no nos percatamos de ello. Nos limitamos a recibir una impresión global que casi siempre es suficiente… para no entendernos mucho.

A pesar de lo dicho anteriormente resulta productivo conocer las investigaciones que se han hecho al respecto. Si bien es imposible, en el estado actual del conocimiento científico, establecer reglas válidas para la mayoría de los casos, eso no quita que se pueda alcanzar una cierta maestría en el reconocimiento de gestos y mejorar, simultáneamente, la eficacia de nuestra comunicación personal. Como sucede en la práctica con otras facultades humanas, el total de lo que se usa es infinitamente menor que su potencial. Tendemos a seguir rutinas y modas; sin contar que existe una fuerte presión social para estandarizar los gestos, a fin de hacer más sencilla la interacción. En suma, que si bien las alternativas que disponemos para transmitir, voluntaria o inconscientemente, un mensaje se cuenta por miles, en la vida cotidiana se reducen a unas cuantas decenas que se repiten y se combinan sin cesar.

Así que no hay que desanimarse por las dificultades de entender el confuso mundo de las relaciones humanas. Como proponen Pierre Simón y Lucien Albert: «Es necesario que efectuemos un verdadero aprendizaje de las comunicaciones no verbales: a través de su complejidad, nos será posible captar las actitudes, emociones y mensajes que ellas pretenden transmitirnos. Nuestra receptividad a los indicadores no verbales modificará totalmente nuestra comprensión de los demás». Estoy persuadido que si, entre los policías que cuidaban al premier israelí asesinado, hace ya un poco más de un año, hubiese habido algún experto en comunicaciones humana no habría pasado desapercibido su asesino. Según cuenta la prensa estuvo bastante tiempo esperando la salida de Isaac Rabin. Seguro que habría algo en sus gestos que delataran el nerviosismo o la amenaza latente. Gestos imperceptibles para cualquier que lo mirara casualmente, pero llamativos para quien estuviese entrenado en «escuchar» lo que se dice sin hablar.

Como bien dicen los autores que he mencionado: «En los numerosos vacíos que existen en la complicada cadena del lenguaje, hay un elemento valiosísimo que el mismo lenguaje a menudo es incapaz de transmitir de una forma lo bastante significativa. Nos referimos al conjunto de sentimientos que, conscientemente o no, disimulamos o no podemos expresar, de todo aquello que es ininteligible para quien sólo es sensible a las comunicaciones verbales, de toda una combinación de gestos (los puños cerrados, el cuerpo que se destensa o se crispa…), de olores, de expresiones del rostro (un fruncimiento de labios, la ceja que se levanta, el guiño…), de silencios, de abandonos, de vacilaciones. Toda esta dialéctica muda -si somos sensibles, y por lo tanto estamos atentos a ella- puede tener un significado primordial.»

En efecto, es bastante sabido que cualquiera dice cosas sin pretenderlo; pero aun no se reconoce en diversas actividades (que van desde la «seguridad» hasta la «educación») la importancia de conocer en profundidad los códigos no verbales. Gracias a que «el cuerpo está dotado de una mímica emocional en la que predominan las reacciones involuntarias: encogerse de hombros (despecho), rascarse la cabeza (perplejidad)… Cada emoción tiene su mímica espontánea.» ,es posible descubrir (e incluso aclarar para el propio sujeto) emociones y sentimientos, peligros y dificultades que no salen a la luz. En psicoterapia, sin ir más lejos, todo terapeuta conoce el valor de lo que no se dice; y el silencio nunca carece de significado. Pero tendemos a pensar que ello se aplica principalmente a los niños y a los seres impedidos o inmaduros; en cambio la realidad es muy diferente, cuánto más facilidad verbal se tiene, más mensajes codificados se emiten en los otros canales simultáneamente.

Más aún, suprimir temporariamente (como una experiencia) la comunicación verbal, lingüística, no debilita la interacción, la enriquece. Algo así comprobaron L.Albert y P.Simon que se dedicaban a organizar laboratorio de grupos en Canadá: «Contrariamente a lo que podría parecer evidente, si se suprime la palabra en un grupo [se refieren a un «laboratorio de grupo»], sus miembros realizan grandes avances en el mejoramiento de sus comunicaciones y relaciones Interpersonales (…) Los participantes deben adquirir una cierta «transparencia», tienen que abandonar su falso rostro, su máscara y liberarse.» ¿Cuáles son las condiciones para llegar a ser un experto y simultáneamente un buen comunicador? Mark Knapp analiza la cuestión y dice:
«En última instancia, el desarrollo de las habilidades no verbales dependerá de lo siguiente:
1) Motivación. Cuanto más se desee adquirir habilidades no verbales, mayores son las oportunidades que se tienen para hacerlo. A menudo esta motivación se desarrollará cuando el sujeto sienta que dichas habilidades le ayudarán a mejorar tanto profesionalmente como en la vida personal.

2) Actitud. Los individuos suelen participar en situaciones de aprendizaje con actitudes productivas o improductivas, como, por ejemplo, «puedo hacerlo» frente a «no puedo hacerlo», «será divertido», frente a «será aburrido». Por motivados que estemos, las actitudes improductivas respecto de la situación de aprendizaje disminuirán inexorablemente el resultado del aprendizaje.

3) Conocimiento. El desarrollo o refuerzo de cualquier capacidad depende en parte de la comprensión de la naturaleza de la capacidad en cuestión. Parece que inconscientemente obtenemos un gran volumen de conocimiento a partir de la observación de los demás a medida que crecemos. Parte de este conocimiento sólo lo adquirimos cuando oímos o leemos acerca de ello en una fuente distinta. Esta «conciencia naciente» puede ser un ingrediente importante en las adaptaciones futuras.

4) Experiencia. No se pueden aprender tales habilidades estando aislado. Con una guía adecuada y una útil retroalimentación, la práctica nos ayudará a desarrollar las capacidades no verbales. Cuanto mayor sea la variedad de las propias experiencias, mayores serán las oportunidades de aumentar el aprendizaje. Toda experiencia dada puede proporcionar información útil para el desarrollo futuro de la capacidad, aún cuando se carezca totalmente de ella en esa precisa situación particular.»

Resumiendo, se necesita estar motivado (es obvio); tener una actitud favorable (es decir, creer que es posible mejorar); «cubrir» adecuadamente la bibliografía sobre el tema y, por último, pero no menos importante, tener un guía experimentado. Es curioso como un «experto» en comunicación puede hacer «confuso» lo sencillo. ¡Debe ser el resultado de años de enseñanza en la universidad!

Yo creo que los puntos 1 y 2 son una condición «necesaria» del aprendizaje, pero no «suficiente». Que el punto 3 es inevitable, aunque ello no quiere decir que tendremos que convertirnos en «ratas de biblioteca», y que el punto 4 es tan maravilloso como difícil de encontrar. Si lo halláis, y está disponible, y tiene, además, cualidades para la enseñanza… no lo penséis dos veces; las grandes oportunidades no esperan mucho.

Para la mayoría de los casos habrá que desarrollarse a partir de la lectura y la observación concienzuda personal. Se trata de orientar nuestra inteligencia, como una especie de radar, para prestar atención a «todo» lo que a simple vista son, simplemente, «adornos» de la comunicación. Para ello habrá que contar con conceptos y una orientación que ponga un poco de orden en el caos de nuestras percepciones. Sin desmedro de posteriores lecturas para profundizar, aquí van algunos conceptos iniciales.

1. Observad a las mujeres, «Rosenthal analizó cuarenta y tres estudios independientes de adultos y niños y encontró que las mujeres llevaban ventaja en la capacidad para juzgar señales no verbales en treinta y tres de dichos trabajos.» , veréis que da más información una sucesión de breves miradas que una atención excesivamente focalizada. 2. La capacidad para detectar con eficacia la comunicación no- verbal es independiente de los conocimientos generales que proveen los estudios formales: «Los resultados obtenidos a partir de varios grupos de estudiantes que se sometieron al PONS tienden a refutar la idea de que la inteligencia o la capacidad escolar es característica de los receptores no verbales de mayor eficacia.» Con otras palabras, uno puede saber muy poco de materias académicas y desarrollar perfectamente las habilidades de comunicación interpersonal. Viceversa, se puede tener todo un doctorado y alcanzar cotas de ceguera comunicacional muy elevadas.

3. Tendrán más facilidad para desarrollar una percepción más fina de los matices de la interacción aquellos individuos que ya, instintivamente, son reservados con la manifestación de sus propias emociones: «Las personas que ejercen el autocontrol son muy sensibles y vigilan severamente su propia conducta, pero también son sensibles a las conductas ajenas, pues utilizan estas señales como líneas de orientación para el control de su autopresentación». 4. No puede pretenderse leer con razonable éxito una conducta perteneciente a una persona desconocida (por lo menos en las primeras etapas del entrenamiento). «La mayoría de los autores ha predicho que, en una relación íntima y prolongada con una persona especifica, la fiabilidad de las señales no verbales y la eficacia en su lectura aumentaran.» por lo que se deduce que las mejores observaciones (en tanto pueden ser confirmadas y no quedan como meras «hipótesis») se harán siempre con personas del entorno más cercano. Si se aplica la atención discriminadora se observará, con cierto asombro, que es mucho lo que desconocemos de personas muy allegadas.

5. Al igual que se recomienda en los estudios de grafología (reseguir con un bolígrafo que no escriba los trazos que se estudian), repetir (en el momento adecuado) algunos de los gestos observados permite «vivirlos-desde-dentro». El gesto puede provocar emociones o sensaciones que darán cierta luz sobre su significado inconsciente. Hay que entender en este contexto la observación que hace Knapp: «Una investigación sugiere que la excitación fisiológica puede ser ventajosa para captar emociones en los rostros ajenos. En consecuencia, los receptores pasivos parecen ser menos eficaces que los que se ven activamente envueltos en la tarea.»

6. Si se posee un vídeo resulta muy interesante pasar «noticieros» y «documentales», como también películas en una marcha lenta, sin voz. Sobe todo la observación minuciosa de los buenos actores es un excelente campo de investigación. Podría pensarse que en el caso del arte (teatro o cine, por ejemplo) la realidad está exagerada, «pero si una persona acierta en la decodificación de las expresiones representadas, es probable que también acierte en la decodificación de las reales», como bien dice Knapp .

7. Otro excelente campo de observación para la comunicación-no- verbal son los niños. Excepto que hayan sufrido experiencias muy desagradables no tienden a ocultar sus emociones, por lo que pueden verse perfectamente reflejadas en el rostro y en el cuerpo en general: «Los niños que resultaron eficaces emisores eran abiertos, comunicativos, activos, sociables y algo autoritarios e impulsivos. Los emisores ineficaces mostraban tendencia a jugar solos, eran cerrados, pasivos, t midos, contenidos y se consideró que poseían más espíritu de cooperación»

8. El interés por desarrollar la capacidad de comprensión de los gestos y actitudes de los otros no puede ser acusado como un mero intento de «control» de la conducta ajena. Aunque en algún caso concreto puede tener esta particular dirección, en líneas generales es un esfuerzo positivo para desarrollar mejores vínculos con todos los que nos rodean.

«Ya en el año 1945, Knower informó acerca de datos experimentales que suger an que los buenos emisores de expresiones faciales y emociones vocales eran, a su vez, receptores eficaces. A partir de entonces, otros estudios han aportado información con conclusiones análogas. Levy, por ejemplo, observó una fuerte relación entre la capacidad de una persona para emitir señales emocionales vocales, interpretar señales vocales de los demás, y para interpretar las señales vocales propias. Ambos investigadores formulan la hipótesis de una «capacidad general de comunicación», lo que significaría que, a pesar de las diferentes capacidades implicadas en la emisión y la recepción, parece haber una capacidad general por encima de aquellas habilidades distintas. En otras palabras, los emisores eficaces suelen ser también receptores eficaces y a la inversa.»

No debería existir, en consecuencia, ningún resquemor o sensación de culpabilidad por profundizar en este aspecto de las relaciones humanas. Todo lo que nos permite comprender mejor a los demás, sirve no sólo para entender a los otros, también se refleja en una mejor comprensión y aceptación de uno mismo.



Bibliografía

-Sistemas alternativos de comunicación. Ed. Trotta; Col. Estructuras y procesos; Serie cognitiva
-El lenguaje del cuerpo. Allan Pease; Ed. Altaya
-La comunicación no verbal. Flora Davis; Alianza editorial
-Educar la sensibilidad. Daniel Tamayo Acosta; Biblioteca de Recursos Didácticos Alhambra
-Signes, llengua y cultura. Sebastià Serrano; Llibres a l’abast, 154; Edicions 62
-De l’amor als signes. Sebastià Serrano; PPU (Promociones Publicaciones Universitarias)
-Saber y entender. La enciclopedia de la nueva cultura-; Ediciones Rialp
-Roger E. Axtell, Gestos, Editorial Iberia, S.A. Barcelona 1993.
-Pierre Simón y Lucien Albert. Las Relaciones Interpersonales, Barcelona, Herder. Biblioteca de Psicosociologia, 3, 1979.
-Mark L. Knapp. «La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno». (Essentials of nonverbal communication). Ediciones Paidos. Colección: Paidos Comunicación /1.
-PONS: Profile of Nonverbal Sensitivity, (Perfil de Sensibilidad No Verbal).

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