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RR.PP. en el Reino Unido

MAQUILLAJE PARA DICTADORES

Empresas británicas de relaciones públicas ayudan a blanquear la imagen
de Gobiernos autocráticos como el de Sudán, Kazajistán, China y países
del antiguo bloque comunista.

Lejos de presentarse ante la Corte Penal Internacional para declarar
sobre los crímenes contra la humanidad en el genocidio de Darfur por lo
que se le acusa a Omar Bashir, presidente de Sudán, éste prefiere pagar
millones de euros y acudir a firmas de la city londinense con la
esperanza de lavar su arruinada imagen pública.

Ocurre que, de acuerdo con una investigación del periódico británico
The Guardian, los políticos de todo el mundo que buscan mentores de
carisma representan para las empresas de relaciones públicas  un mercado
de 8.600 millones de euros anuales, solo en Reino Unido.


La polémica surge porque esas compañías no entran en consideraciones éticas de ningún tipo a la hora de prestar sus servicios a dictaduras, regímenes autoritarios y violadores de los Derechos Humanos como los gobiernos de Arabia Saudí, Ruanda, Sudán, Kazajistán, Sri Lanka y países del antiguo bloque comunista y China siempre que estén dispuestos a pagar los 2,4 millones de euros que en promedio cuestan los consejos.

Incluso algunas directrices se han prodigado entre gobiernos criticados por organismos internacionales como las propias Naciones Unidas por sus atropellos a la dignidad humana.

Francis Ingham, consejero delegado de la Asociación de Consultores de Relaciones Públicas manifestó que «los gobiernos autocráticos se han percatado de la necesidad de ser más sofisticados en su forma de actuar. Hay una demanda creciente (de ese tipo de servicios) en los países del antiguo bloque comunista y China».

Una de las entidades punteras del sector, Chime Plc, que dirige lord Bell, que fue supervisor de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, obtuvo el año pasado casi la mitad de sus ingresos, que fueron de 67 millones de libras (80,4 millones de euros).

Portland PR, que gobierna Tim Allen, que trabajó como jefe de prensa adjunto del ex primer ministro británico Tony Blair, y la firma Hill&Knowlton, compitieron recientemente con otras compañías por un contrato valorado supuestamente en 1,2 millones de euros al año para guiar al Ejecutivo de Kazajistán, según informó el periódico londinense.

Según The Guardian, algunos acuerdos firmados por esas empresas de relaciones públicas pueden violar el código de conducta voluntario de la propia industria, elaborada por la asociación, y que requiere de las firmas que adviertan a sus clientes de la ilegalidad de eventuales prácticas y que se nieguen a representarlos si violan los derechos humanos.

El régimen de Kazajistán, país rico en petróleo, fue acusado este año por Amnistía Internacional de incumplir sus compromisos internacionales en esta materia.

El contrato para asesorarlo lo ganó finalmente la empresa BGR Gabara, que no es miembro de la Asociación de Consultores de Relaciones Públicas. Un número cada vez mayor de entidades están pasando de representar a compañías a hacer lo mismo con países con independencia de cuál sea su historial en materia de relaciones públicas», se quejó el diputado Paul Farrelly, miembro del comité selecto de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes de la Cámara de los Comunes.

Fuente: El Adelantado de Segovia.

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