Twitter

Sociedad de hermanos

Hay tres maneras básicas como los hermanos devienen socios:

–       porque dos o más hermanos han decidido asociarse

–       por invitación de sus padres, quienes los incorporan a la
empresa en el marco de un proceso que, en algún momento, implica que dos
generaciones o más van a estar involucradas en la empresa.

–       Por herencia, aunque los hermanos no hayan tenido ninguna experiencia previa de trabajo en común.

Desde ya, la tercera alternativa es la de peor pronóstico. De por
sí, el hecho de heredar a los padres (consecuencia de haberlos perdido)
es conmocionante, y genera sensaciones y actitudes disímiles en cada uno
de los hijos.

Pero mucho más conmocionante es, de golpe, encontrarse con socios
con los que, hasta ese momento, nunca se cultivó una visión en común, ni
se fijaron objetivos compartidos.

Estas dificultades de la “asociación por herencia” son las que hacen
recomendable que, sea por iniciativa de los padres, o de los propios
hermanos, se intente preparar un proceso que, bien manejado, puede dar
felicidad y unidad a los integrantes de la familia, y mal manejado puede
convertirse en una fuente de gravísimos conflictos.

¿Qué es lo que se debe preparar?

Fundamentalmente, cada hermano debe decidir si está dispuesto a asociarse con otro u otros hermanos.

Para ello, es necesario que cada cual analice si la historia 

familiar,  los antecedentes de cada uno, y, en caso de que ya hayan
fundado sus propias familias, si sus características, tan marcadas por
la personalidad de los respectivos cónyuges,  hacen previsible una
relación con posibilidades de perdurar en el largo plazo, o, por el
contrario, lo más probable es que, en poco tiempo, cualquier intento
asociativo fracase.

Requisitos para seguir juntos

Si, para alguno de los hermanos el resultado de ese análisis
proyecta dudas severas, es conveniente descartar la sociedad. Existen
diversas alternativas (que alguno le compre la parte a otro, o que
diferencien entre quien trabaja y quien invierte un capital, o que
dividan la empresa). En cualquier caso, adoptar esas decisiones antes de
que se produzcan conflictos severos, es la mejor manera de preservar
las relaciones familiares y el valor de la empresa.

Existen, igualmente, alternativas intermedias, o sea, aquellas
situaciones en las cuales, si cambiaran algunas circunstancias (propias o
de los hermanos), la sociedad sería posible.

Quizás, un encuentro de hermanos con un tercero (un mediador, o un
terapeuta familiar)  pueda ayudar a revisar aquellas situaciones del
pasado que hoy impiden una sociedad.

En otras circunstancias, las relaciones personales son óptimas, pero
existe un fuerte cuestionamiento a la manera de manejarse de alguno de
los hermanos (quizás excesivamente personalista, o falto de compromiso, o
lento en sus decisiones). En esos casos, en particular cuando la
dificultad se puede resumir como un “no saber hacer”, con la ayuda de un
proceso de coaching es posible intentar que las dificultades sean
superadas.

A veces, existe una necesidad específica de poner las cosas en claro
antes de empezar. “Cuentas claras conservan la amistad”, se dice, y esto
se puede traducir en la necesidad de suscribir convenios específicos,
que eviten los malos entendidos en el futuro.

El protocolo de hermanos

Normalmente, a esos acuerdos se los denomina “protocolos”, y tienen
una función similar a la de una Constitución a nivel de una nación. El
protocolo establece las pautas fundamentales que guiarán la relación
entre las partes, y de él se desprenden diversas manifestaciones
legales, tales como la reforma de estatutos de la sociedad, o una serie
de pactos entre socios, cuya función es brindar tranquilidad a las
partes, y permitirles avizorar un futuro compartido.

Algunos de los temas que se pueden contemplar en el protocolo societario entre hermanos abarcan los siguientes aspectos:

·      como se gerenciará la empresa,

·      el rol de cada uno,

·      cómo se capacitarán los socios,

·      cómo se separarán el día de mañana si así lo desean,

·      cómo se tratará a los parientes políticos,

·      como se resolverán los conflictos,

·      pautas de retribución

·      criterios para la incorporación de familiares

·      incentivos

·      relación entre capital y trabajo

·      designación de miembros del Directorio

·      creación de un Consejo de Familia

Si bien bajo el nombre de Protocolo Familiar se engloban diversos
acuerdos entre socios, sea en una empresa familiar o en una empresa de
diversas familias, en el proceso de elaboración del protocolo es
imprescindible distinguir con claridad cuál es el objetivo central
compartido: a veces, se trata de establecer las pautas para la
continuidad del negocio; en otros casos, para mantener el negocio en la
familia a lo largo de las generaciones.

En el caso de una incipiente, futura, sociedad de hermanos, el
principal objetivo es generar las condiciones necesarias para mantener e
incrementar la unidad familiar, y el compromiso de todos en el proyecto
compartido.

Por Leonardo Glikin, Presidente de CAPS Empresa & Familia, Asociación 
Civil, www.caps.org.ar.

© 2015 RedRRPP - Todos los derechos reservados.

Erézcano 3360 PB 2 CABA - Tel: +54 (11) 1555959511
adigenova@redrrpp.com.ar

Diseño web
Grupo Deboss
Grupo Deboss