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Teoría de Stakeholders

Teoría de Stakeholders: Estado del Arte



 

En los últimos treinta años, un creciente número de estudiosos y
profesionales han estado experimentando con conceptos y modelos que
faciliten nuestra comprensión de las complejidades de los desafíos
empresariales de hoy.  Entre ellos, la “teoría de stakeholders” o
“pensamiento de stakeholders” ha surgido como una nueva forma de
entender y solucionar tres grandes problemas, interconectados entre sí:
cómo se crea y comercializa el valor, cómo conectar la ética con el
capitalismo, y cómo ayudar a los gerentes a pensar sobre la
administración a la cual se dirigen los dos primeros problemas.  El
meollo de estos problemas y sus efectos no se limita a las teorías sobre
gestión, sino que atraviesan variedad de disciplinas y, en último caso,
sugieren que revisemos cómo pensamos acerca del capitalismo.

 Por Lic. Alejandra Mártínez*.

Responsable de Relaciones Internacionales de RedRRPP.


 

La palabra “stakeholder”, en el sentido en el que hoy se utiliza, hizo su aparición en un memorándum interno del Instituto de Investigaciones de Stanford, en 1963.  El término estaba orientado a desafiar la idea de que los accionistas (shareholders) no son los únicos a quienes la administración de la empresa debe tener en cuenta (de esto, podemos deducir que un “stakeholder” es un “interesado” en la marcha de la empresa, sin importar cuál sea su rol para con ella – cliente, empleado, proveedor, accionista…-).

En los últimos ‘70 y comienzos de los ’80, estudiosos y profesionales trabajaron para desarrollar teorías de gestión que ayudaran a explicar los problemas de administración que involucraban altos niveles de incertidumbre y cambio.  Hasta ese momento, se había puesto poco énfasis en los aspectos éticos de los negocios, y la educación para la gestión estaba inmersa en la búsqueda de teorías que permitieran más certeza, predicción y control de conductas empresarias.

Dentro de este contexto comenzó a aplicarse un vocabulario basado en el concepto de “stakeholder” (“interesado”).  Entre 1980 y 1990, algunos estudiosos acuñaron este nuevo vocabulario para enfocar estos tres problemas relativos a los negocios:

•    la creación y comercialización del valor: en un contexto de negocio global y de rápido cambio, cómo se crea y comercializa el valor.

•    la ética del capitalismo: cuáles son las conexiones entre capitalismo y ética.

•    la mentalidad empresaria: cómo piensan los gerentes sobre la gestión para una mejor creación de valor y cómo conectar de forma explícita negocios y ética.

La “teoría de stakeholders” sugiere que, si adoptamos como unidad de análisis la relaciones entre una empresa y los grupos e individuos que están o pueden estar afectados por ella, tendremos la mejor oportunidad para tratar con efectividad los mencionados problemas.   En primer lugar, desde la perspectiva del “interesado”, la empresa puede entenderse como un grupo de relaciones entre grupos que tienen un interés en sus actividades y negocian.  Se refiere a cómo los clientes, proveedores, empleados, recursos financieros, comunidades y gerentes interaccionan para crear y comercializar juntos el valor.   Entender una empresa es saber cómo estas relaciones trabajan y cambian a lo largo del tiempo.  Es el métier  del ejecutivo el manejar y dar forma a estas relaciones, para crear el mayor valor posible para los interesados y para manejar la distribución de ese valor. 

En caso de que haya conflicto de intereses entre los “interesados”, el ejecutivo debe encontrar la forma de replantear los problemas para poder enfrentar las necesidades de un amplio grupo de interesados, y en la medida en que esto se logre, crear aún más valor para ellos.  Si, como a veces sucede, es necesario pactar compromisos, los ejecutivos deben pensar en la forma de hacerlos, y luego trabajar para mejorarlos, beneficiando a todas las partes implicadas.

En segundo lugar, aunque una administración eficaz de las relaciones con los “interesados” ayuda al crecimiento y supervivencia de las empresas en el sistema capitalista.   Es también una cuestión de esfuerzo moral, ya que involucra cuestiones de valores, elección, y  potenciales perjuicios y beneficios para un gran grupo o grupos de individuos.  Finalmente, una descripción de administración que pone el punto de atención en la creación, mantenimiento y alineación de las relaciones entre “interesados” prepara mejor a los equipos de profesionales para crear valor y evitar fracasos morales.

Piense en la “teoría de stakeholders” como un género de teorías de administración.  Esto, más que ser una teoría específica usada para un solo propósito, ver a la “teoría de los stakeholders” como un género es reconocer el valor de la variedad de usos que uno puede hacer de este grupo de ideas.  Hay suficientes cosas en común entre estos usos para considerarlos parte del mismo género, pero suficiente diversidad para permitirles que funcionen organizando y sirviendo a diferentes propósitos.  La perspectiva de los “interesados” ha sido ampliamente aplicada en una gran variedad de disciplinas, incluyendo legislación, cuidado de la salud, administración pública, políticas medioambientales y ética. 

Responsabilidad Social Empresarial (RSE) 

Un área de cierta importancia dentro de la “teoría del stakeholder” es la RSE.

Una variedad de conceptos caen bajo el paraguas de la RSE: el desempeño social de las empresas, su capacidad de respuesta social, el corporativismo ciudadano, la gestión empresarial, la responsabilidad corporativa, la sostenibilidad, y el espíritu empresarial social de las empresas. Cada una de estas acciones comparte un objetivo común en el intento de ampliar las obligaciones de las empresas para incluir más que consideraciones financieras. El material publicado al respecto lucha con y en torno a cuestiones que se refieren al objetivo más amplio de la empresa y cómo se pueden cumplir esos objetivos.

El idioma “stakeholder” ha sido fundamental para ayudar a los estudiosos de RSE a identificar y especificar las obligaciones sociales de la empresa, tanto conceptual como  empíricamente. Sin embargo, el concepto y las capacidades de la RSE, que se basan

en una separación entre los intereses empresariales y sociales, y también una separación entre los negocios y la ética, se quedan cortas para hacer frente a los tres problemas que la “teoría de los stakeholders” pretende solucionar. El problema de la creación y comercialización de valor no está comprendido en el ámbito de la RSE, a menos que una empresa cree un valor que afecte negativamente a la sociedad.

Agregando una responsabilidad social a las responsabilidades financieras de la empresa, la RSE, de hecho, agrava el problema del capitalismo y la ética. Las crisis financieras recientes muestran las consecuencias de la separación entre la ética y el capitalismo. Los grandes bancos y firmas de servicios financieros poseían políticas y programas de RSE, pero por no considerar a la ética estrechamente vinculada a la forma de crear valor, no pudieron cumplir con sus responsabilidades básicas frente a  los “interesados” y acabaron destruyendo el equilibrio económico.

Ha habido una variedad de estudios que tienen como objetivo examinar la relación empírica entre el desempeño social de las empresas y el desempeño financiero corporativo, los cuales proporcionan una impresionante y valioso análisis de esta corriente de investigación. Se ha examinado la relación entre el desempeño social de las empresas (CSP) y sus resultados financieros (PPC), concluyendo que el equilibrio positivo deseable entre ambos, en más del 50% de los sujetos estudiados, es cuestionable en el mejor de los casos.

Existen importantes problemas sociales en el mundo que necesitan atención. De acuerdo a una lógica económica, las empresas necesitan maximizar sus ganancias, por lo tanto en el intento de legitimar sus actividades sociales, las empresas han tratado de apaciguar la lógica económica mediante 1) el descubrimiento de una relación empírica entre CSP y de la PPC, 2) mantener una lógica instrumentalista.  La tensión entre las demandas financieras y normativas y las demandas sociales de la empresa es real y necesita ser examinada con mayor detalle.

Algunos estudiosos afirman que esta lógica instrumental ensombrece a los “interesados” que no son destacados o cuyas contribuciones o tratamiento son menos claros, y

por lo tanto razones normativas son necesarias para que las empresas realicen acciones socialmente. responsables.

Cualquier conjunto de acciones, para cualquier participante, tiene una mezcla de consecuencias financieras y morales. Se puede incrementar la riqueza para los accionistas o servir a la comunidad sin tomar en cuenta las razones instrumentales y normativas. Así que el conflicto no surge cuando sólo existen razones puramente «financieras» o puramente «sociales», sino cuando los interesados tienen razones  específicas que mezclan ambas dimensiones. 

Es difícil trazar una línea divisoria clara entre razones instrumentales y pretensiones normativas, como también seleccionar sólo de una de las dos para aplicar en las empresas. La respuesta del porqué de la elección está, por lo general,  vinculada a un conjunto de valores o principios. Esa es la razón de la dificultad en la separación entre lógica instrumental y lógica normativa.  Por tanto, es recomendable que las empresas integren ambos conceptos para la consecución de las mejores respuestas.

Hemos argumentado que los tres problemas mencionados pueden ser resueltos de la mejor manera teniendo a la “teoría de stakeholders” como principal línea de pensamiento acerca de los negocios y la gestión.   Es necesario ver la creación y comercialización del valor, de manera primordial, como creación de valor para los “interesados”. Entender la economía de los mercados es importante, pero como punto central, es vital comprender que la gestión y dirección de una empresa es un conjunto de relaciones con los actores que la definen como tal.

Hemos comentado que los estudiosos que trabajan en las disciplinas empresariales pueden y están redefiniendo la creación y comercialización del valor  en términos de la “teoría de stakeholders” Al apelar al principio de la responsabilidad, evitando la falacia de la separación, y simplemente comprendiendo que  los “interesados” y los directivos de empresas comparten una humanidad, podemos generar más eficaces métodos de creación de valor que forjar un vínculo conceptual y práctico entre el capitalismo y la ética.

La “teoría de los stakeholders” interesados es una «Wiki» viviente, en constante evolución, por ello los teóricos del “stakeholder” tratan de descubrir formas más útiles para describir, redescribir, y referir nuestras múltiples concepciones de nosotros mismos y nuestras instituciones, tales como las empresas.

Es necesario fomentar la diversidad de ideas. Algunas de ellas, sin duda,

conducirán a callejones sin salida, pero otras muchas darán frutos.

Los desafíos ante nosotros son grandes. Sin embargo, los progresos realizados por un grupo cada vez mayor de investigadores y pensadores empresariales son muy reales. Esta generación puede ser la que reinvente los negocios y el capitalismo, poniendo la ética en el centro de los negocios y los negocios en el centro de la ética, creando una nueva forma de entender el desarrollo empresarial en el mundo global del siglo XXI. Sin duda, ésta

es una tarea que vale la pena nuestro esfuerzo.

* Traducción, Interpretación  y adaptación:

Lic. Alejandra Martínez para RedRRPP, de artículo de Bidhan L. Parmar, R. Edward Freeman, Jeffrey S. Harrison, Andrew C. Wicks, Simone de Colle, Lauren Purnell. 2010

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